jueves, 29 de diciembre de 2016

realidad en vivo: NO SE FRENA LA DROGA ENTRE JÓVENES



Del primer porro, al alcohol y la cocaína: adolescentes que buscan un refugio

La ONG Proyecto Hombre ha detectado un «aumento de las adicciones entre los jóvenes y la normalización y tolerancia del consumo de hachís y alcohol»,
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Del primer porro, al alcohol y la cocaína: adolescentes que buscan un refugio
EFE Barcelona - Actualizado: Guardado en: Sociedad

A menudo se repite la misma trayectoria, del primer porro a los 12 años, se pasa luego al alcohol, la cocaína y el 'speed'. Son jóvenes adolescentes que buscan un refugio, según advierten los terapeutas de la ONG Proyecto Hombre.
Según han indicado portavoces de esta organización dedicada a la rehabilitación de drogodependientes, que en 2014 atendió a un total de 16.666 personas, se ha detectado un «aumento de las adicciones entre los jóvenes y la normalización y tolerancia del consumo de hachís y alcohol», hecho por el que muestran su preocupación.
Dichas fuentes explican que la edad media de iniciación al alcohol es a los 15 años, al cannabis, a los 16, y a la cocaína, a los 20, y destacan que un 15% de los consumidores ha tenido una sobredosis.
También la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) lanzó recientemente una campaña de sensibilización social que pretende ser el pistoletazo de salida de un plan de acción frente al consumo de alcohol en menores en el que esté implicada toda la sociedad, una iniciativa nacida poco después del aldabonazo que supuso la muerte de una niña de solo 12 años a consecuencia de un coma etílico.
Un caso típico de un joven que desde muy temprana edad se relaciona con sustancias perjudiciales para la salud es el de Óscar Sanchiz, que con tan solo 19 años ya ha probado «casi todas las drogas», ha confesado en una entrevista con Efe.
El joven participa, desde hace dos meses, en los programas de prevención y ayuda a la adicción que organiza Proyecto Hombre en Cataluña, comunidad donde sólo este año la organización ya ha ayudado a 2.200 personas, 200 de ellas menores de edad.
Sanchiz reconoce haber iniciado el consumo de cannabis a los 12 años, sumado al alcohol y, más tarde, también empezó a probar otras drogas duras, como el 'speed', las pastillas de éxtasis o la cocaína. «Todo empezó con el paso del colegio al instituto», recuerda Sanchiz, una etapa en la que los niños dejan de sentirse pequeños y empiezan su transformación hacia adultos. «Todo vino acompañado de unas nuevas amistades, gente más mayor que yo, que ya estaban familiarizados con el consumo de drogas», rememora.
En aquellos momentos, él era aún menor de edad y le ocultó a sus padres que tomaba drogas. Con el poco dinero que tenía podía conseguir fácilmente la droga en las calles, «sobre todo gracias a los chicos mayores con los que me juntaba», detalla Sanchiz. El joven siguió ocultando su relación con las drogas hasta los 14 años, momento en que decidió que «tampoco era tan grave», aunque notaba que le empezaban a afectar a su temperamento.

Problemas derivados del consumo

La situación en la que se encontraba le llevó a cometer robos, a tener problemas con la familia, a ausentarse de clase y posteriormente a dejar los estudios, además de tener problemas en el trabajo y a sufrir una ruptura sentimental.
Antes de acudir a Proyecto Hombre, su madre lo llevó al psicólogo, pero asegura que «no me sirvió para nada», ya que no asistía a las sesiones por convencimiento propio y lo que le decían «me entraba por una oreja y me salía por la otra».
La decisión de pedir ayuda a Proyecto Hombre la tomó el pasado verano, cuando «se me fue de las manos, y pasé de consumir otras drogas en pequeñas dosis junto con porros y alcohol, a consumir más cantidad de drogas duras, porque el cannabis y la bebida ya no me producían ningún efecto», confiesa Sanchiz.
En estos dos meses que lleva en el proyecto admite haber dejado de consumir drogas duras, aunque aún no ha podido dejar el cannabis y el alcohol.
«Participar en charlas en grupo con chicos que están en la misma situación que yo, me ayuda mucho y me di cuenta que utilizaba las drogas como refugio para mis problemas», confiesa el joven. «Los problemas con mis padres los acompañaba de un consumo mayor de drogas y así con todos los conflictos que tenía», reconoce.
Sanchiz agradece que en el tratamiento de desintoxicación le den consejos para hacer «otras actividades con las que consiga una distracción y me alejen del consumo».
Cuando se pregunta por su futuro, Sanchiz reconoce no tener claro «que no vuelva a consumir, que no tenga otra recaída, porque ¿quien sabe si algún día tengo algún problema y vuelvo a refugiarme en las drogas?», reflexiona. Aunque no ha dejado de ir con sus amigos, el joven asume que «ya no consumo lo que consumen ellos» y que a veces «les hablo del proyecto para intentar que ellos también busquen ayuda».
El Proyecto Hombre acompañará a Sanchiz aproximadamente un año, que es lo que dedican normalmente a los casos de adicción entre jóvenes, período en el que el joven tiene el objetivo de terminar los estudios de ESO, que dejó a medias por culpa de las drogas.

sábado, 24 de diciembre de 2016

realidad en vivo: ¿QUEREMOS ENTENDER EL PROBLEMA DEL ALCOHOL EN LOS ADOLESCENTES?

Claves para entender por qué beben los adolescentes

Cómo enfrentarse al problema en Navidad, fecha en la que muchos toman una copa por primera vez
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Claves para entender por qué beben los adolescentes

Se acercan las vacaciones de Navidad y el riesgo de que los adolescentes se reúnan para hacer botellón se convierte en la primera preocupación de los padres. Coaching Club, centro pionero en España de terapias grupales, analiza la situación y el aumento de las terapias relacionadas con el preocupante ascenso de las borracheras en niños-adolescentes de entre 12 y 16 años durante las fiestas y vacaciones de Navidad.
En ocasiones, los padres que acuden a Coaching Club se preguntan con perplejidad y angustia por qué beben sus hijos menores de edad, sin encontrar una respuesta precisa y concluyente. «Lo cierto es que las razones para la ingesta alcohólica de los adolescentes no difieren de las que encontraríamos para justificar la misma en los adultos, existiendo una fundamental: no es tanto el placer propio de su sabor y degustación como el derivado de sus efectos».
Verónica Rodríguez Orellana, terapeuta y directora de Coaching Club explica que «los adolescentes ven en el alcohol un billete en primera clase a la desinhibición, a la osadía, a la distensión; en suma a la libertad sin barreras, lo cual constituye toda una fascinante tentación».
La diferencia estriba en que los adultos, «aunque no todos», matiza esta experta, «suelen tener la capacidad suficiente para manejar el consumo aplicando una mesura y un autocontrol de los que los menores carecen por completo, ya que en esas tempranas edades uno tiene la sensación de invulnerabilidad, de impunidad y hasta de omnisciencia; en suma, de poder absoluto».
¿Por qué los adultos no logran evitar que los jóvenes se autodestruyan bebiendo? Según Verónica Rodríguez Orellana hay varias respuestas posibles:
• Porque creen que enfrentar de cara y con contundencia la situación estableciendo unas normas claras y rotundas equivale a adoctrinar, por lo que se retraen para no ser tomados y conceptuados como unos «carcas».
• Porque no saben tratar con los menores cuando estos empiezan a hacerse mayorcitos (tal vez porque tampoco encontraron para sí mismos las respuestas que los adolescentes están buscando o quizás porque son tan diferentes a como ellos eran a su edad que la desubicación les impide ponerse en su lugar).
• Porque no suponen un modelo a seguir para sus hijos, toda vez que también ellos se exceden en la bebida, siendo los menores testigos presenciales de tal actuación. Podemos encontrar un paralelismo en la queja generalizada de padres acerca de los escasos hábitos lectores de los hijos cuando estos jamás los verán con un libro en la mano.

¿Qué efecto tiene el alcohol como droga?

Como todas las drogas, el alcohol tiene un efecto diverso y variable sobre la personalidad y no solo sobre el organismo. Hay quien se pone eufórico, hay quien se marea, hay quien siente mucho sueño, hay quien se pone divertido y se acerca a la persona que le gusta; también hay quien, por contra, se pone agresivo y se pelea hasta con los amigos a los que más quiere.
«La sensación más inmediata y perceptible es la de la desinhibición: convierte en livianas situaciones previamente complicadas de afrontar y sociabiliza en grado extremo al bebedor. Observado así, parece que el consumo pudiera ser evaluado positivamente en el caso de personas sometidas a exigencias elevadas, pero no cabe duda de que requiere un control estricto de la dosis ingerida», explica la directora de Coaching Club.

¿Por qué algunos niños llegan al coma etílico?

«Podemos pensar que para llegar al coma etílico hay razones circunstanciales inmanejables, pero también es cierto y comprobable que los adolescentes que no saben cuidarse son por lo general los que no están siendo bien queridos, es decir, los que no sienten el contacto, la cercanía, la intimidad con adultos comprensivos y maduros», explica Rodríguez Orellana.
«Los niños que corren más peligros son, en consecuencia, los que no tienen adultos emotivamente cercanos que los ayuden a entenderse y a entender el mundo siempre complejo con el que los humanos tenemos que enfrentarnos», añade.
La directora de Coaching Club propone soluciones para este problema que afcecta a todos los padres: «la mejor manera de ayudar a un adolescente a superar las dificultades que plantea el alcohol (la necesidad de encontrar una medida, el poder negarse a la presión de su entorno social, el evitar la búsqueda de una solución rápida a las angustias propias de la etapa de desarrollo) es hablar con él, de sus emociones y de las propias (es decir, que los adultos no se sitúen en una posición superior como si lo tuvieran ya todo resuelto y abran también su verdad al debate)».
«Nada puede salvar a los niños de los peligros del mundo, pero la intimidad bien vivida con adultos, cultos emocionalmente, es lo más parecido a un poder protector que los acompañará siempre», concluye.

¿Cómo hacer entonces para resolver el problema?

Además de las restricciones de venta a los menores de edad, es preciso según Coaching Club incrementar los controles estrictos en discotecas, centros recreativos de juegos, etc. Pero estas medidas no son la solución completa.
Para poder cuidar a los niños de los peligros de una ingesta excesiva o de un hábito temprano es necesario:
— Entender por qué el efecto del alcohol es tan perseguido (no simplificar este punto, que es clave, en una niebla moral falta de realidad).
— Facilitar información realista acerca de los peligros, es decir, enseñar a beber por si llegara a producirse la incitación: no mezcles, no conduzcas, toma mucho agua, para a tiempo, negarse no es de persona débil, sino todo lo contrario.
— Ayudarlos a mejorar el control respecto de sus acciones: colaborar y participar en su proceso de maduración, tratando no solo el tema del alcohol sino las todas y cada una de las cuestiones que les preocupan
— Fomentar el desarrollo de su sentido de la responsabilidad mediante una toma de conciencia de sus verdaderos deseos y necesidades, porque la insistencia en el deber y, sobre todo, hacerlo de una manera injustificada y autoritaria nunca resultó un procedimiento ni efectivo ni eficaz.

sábado, 10 de diciembre de 2016

temas complejos: ADOLESCENTES Y CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS



(CNN) - La máxima autoridad de salud de Estados Unidos encendió la alarma sobre el uso de cigarrillos electrónicos, especialmente por parte de jóvenes y jóvenes adultos.
“Esos productos son ahora la forma más común de tabaco entre jóvenes en Estados Unidos, sobrepasando los productos convencionales de tabaco, incluyendo, cigarrillos, cigarros, tabaco de mascar y narguiles”, escribió en un reporte publicado este jueves el doctor Vivek H. Murthy, cirujano general de Estados Unidos, jefe del servicio público de salud de ese país.
De hecho, el uso de los cigarrillos electrónicos entre estudiantes de secundaria incrementó en un 900% entre 2011 y 2015, según el reporte.
La autoridad de salud de Estados Unidos prendió las alarmas por el incremento del uso de cigarrillos electrónicos entre adolescentes y jóvenes adultos. (Crédito: Justin Sullivan/Getty Images)
La autoridad de salud de Estados Unidos prendió las alarmas por el incremento del uso de cigarrillos electrónicos entre adolescentes y jóvenes adultos. (Crédito: Justin Sullivan/Getty Images)
Específicamente, entre los estudiantes de secundaria, el uso de e-cigarrettes ha aumentado casi el triple desde el 2011, indica el reporte. Entre tanto, después de un periodo de relativa estabilidad entre 2011 y 2013, el vapeo (como se le dice a ‘fumar’ con este tipo de producto) entre los jóvenes adultos entre 18 y 24 años se duplicó entre 2013 y 2014.
La nicotina puede dañar el desarrollo del cerebro de los adolescentes mientras se conduce a la adicción.
“Comparado con los adultos mayores, el cerebro del los jóvenes y los jóvenes adultos es más vulnerable a las consecuencias negativas por la exposición a la nicotina”, anotó Murthy.
“Como cirujano general y como nuevo padre, estoy instando a todos los padres para que los padres tengan una posición contra los cigarrillos electrónicos usados por los jóvenes”, dijo Murthy este jueves en una conferencia de prensa, donde también presentó una nueva página web con información y recursos para los padres.
¿Por qué vapear?
Entre las razones de los adolescentes para usar e-cigarrettes, los adolescentes y los adultos jóvenes dicen usualmente que está el factor curiosidad. También les gusta que tengan sabores. De hecho, entre adolescentes y jóvenes adultos de 25 años, los cigarrillos saboreados exceden los índices de consumo que entre adultos de más edad.
“Me encantaba probar los sabores”, dice Tyra Nicolay, de 16 años, una defensora del control de los cigarrillos electrónicos que habló en la rueda de prensa y que antes fumaba este producto. Nicolay agregó que existen unos “7.000 sabores de cigarrillos electrónicos” y añadió que no sabía que estos fueran adictivos.
Los jóvenes también reportaron usar productos de tabaco electrónico porque según ellos son menos dañinos y menos tóxicos que los cigarrillos convencionales y además los ayudan a evadir las restricciones de no fumar en lugares cerrados. Pero los cigarrillos electrónicos están fuertemente asociados con fumar entre ellos.
En 2015, por ejemplo, cerca del 60% de los estudiantes de secundaria fumaban y vapeaban por igual. El reporte subraya que los cigarrillos electrónicos también son usados para fumar marihuana y posiblemente otras drogas ilícitas.
“Luego de haber tenido un progreso tremendo para rebajar los índices de fumadores, ahora podemos estar creando una generación de adictos a la nicotina que pasarán a ser adictos a esta sustancia, teniendo dificultad para detenerse y, tal vez, que van a empezar a fumar cigarrillos”, dice el doctor Benard Dryer, quien como presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría, habló por 66.000 pediatras y otros especialistas.
En el reporte, el cirujano general hizo un llamado para que se inicien acciones federales, estatales y locales inmediatas, como incluir a los cigarrillos electrónicos dentro de las prohibiciones de fumar, como aumentos significativos en los impuestos y en los precios de los productos relacionados.
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