miércoles, 23 de noviembre de 2016

investigaciones: DEPRESIÓN ADOLESCENTE SIN DETECTAR




El 70 % de los adolescentes con depresión no están diagnosticados

El CHUO participa en la revisión de una guía que ayuda a detectar estos casos


OURENSE / LA VOZ 22/11/2016 05:00
La depresión también es cosa de niños. Según los datos que manejan los especialistas, afecta al 1 % de los niños y al 5 % de los adolescentes, pero se calcula que solo el 30 % de ellos están diagnosticados y reciben tratamiento para ayudarles a salir de una patología que puede afectar gravemente a su desarrollo. Así lo recordaba ayer Amparo González, del servicio de Psiquiatría del CHUO y miembro del equipo de trabajo que elaboró la primera guía gallega de práctica clínica sobre la depresión en la infancia y la adolescencia, durante la inauguración de una exposición de fotografías realizadas por menores afectados. «Es un problema de salud pública que merece toda nuestra atención porque está creciendo. Cada vez hay más y son más jóvenes. Habitualmente se sufre en silencio; ni los jóvenes hablan de ella ni los adultos a su alrededor solemos detectarla», añadió.
La exposición es parte del proceso de renovación de la guía en la que se le ha dado más participación de los afectados y su objetivo es doble. Pretende servir de toque de atención a la sociedad sobre una patología que, si en los adultos suele ser muchas veces silenciada, en el caso de los menores aún lo es más. «Es necesario dar a conocer que existe este problema social de una patología solapada y que los síntomas en el niño y en el adolescente son diferentes muchas veces a los que conocemos en los adultos», señaló el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez. El segundo objetivo es lograr que los menores que la vean «se sientan identificados y se den cuenta de que deben pedir ayuda porque la depresión tiene tratamiento y tiene salida», añadió.

«Un niño puede ser muy activo en redes sociales y sin embargo no tener un amigo»

Suele decirse que la adolescencia es una montaña rusa emocional provocada por los cambios hormonales propios de esta etapa. Esa idea provoca que, en muchos casos, la depresión y los cambios en el humor del menor que provoca pasen más desapercibidos para los adultos.
Rosa Moure, psiquiatra de la Unidad de Salud Mental Infantoxuvenil del CHUO, reconoce que no es fácil pero da algunas pistas: «Los cambios bruscos de comportamiento, que estén muy irritables o si ves que no están integrados, que tienen problemas para relacionarse con los otros y que no disfrutan, que tienen problemas de sueño o alimentación... No suele ser un único síntoma, sino varios».
Esta psiquiatra recuerda que a ellos llegan casos graves. «Normalmente, si son leves, o lo solventa el pediatra o se superan las situaciones estresoras que pueden estar detrás de que el niño haya llegado a esa situación». Moure recuerda que es frecuente que la depresión «aparezca añadida a otros problemas». Entre ellos cita el fracaso escolar, situaciones de separaciones muy conflictivas o un ambiente de tensión y discusiones permanentes en el hogar, dificultades en el aprendizaje, «e incluso el tener un hermano puede ser un estresor», relata. Los elementos desestabilizadores más comunes entre los que llegan a esta unidad «son los relacionados con el aprendizaje, el rendimiento académico y mucho conflicto familiar». Junto a ellos está la necesidad de afectividad. «No sentirse aceptado por el grupo de iguales o no tener amigos es un elemento que influye mucho», apunta. Y aunque pueda parecer que un menor se relaciona bien a través de las nuevas herramientas de comunicación «un niño puede ser muy activo en redes sociales y no tener amigo a quien contarle cómo se siente de verdad», recuerda.

Folletos con consejos prácticos y guía informativa

Junto a cada panel de la exposición hay folletos que los usuarios del CHUO se pueden llevar. En ellos hay un código QR y una dirección de Internet para acceder a la información para pacientes y familiares que forma parte de la guía de práctica clínica del Sergas. Pero el mismo folleto ofrece de forma resumida pistas para que los menores sepan cómo se siente alguien deprimido. Se le explica que hay varios niveles dentro de la enfermedad, se relatan los síntomas más comunes -cansancio, pérdida de apetito, querer estar siempre solo, no dormir bien, nerviosismo constante, dolores de cabeza o de barriga o la incapacidad para concentrarse, entre otros- y se le recomienda que hable con alguien de confianza o con su médico.

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