jueves, 30 de junio de 2016

los jueves con Edu y Marta: CUIDADO CON EL VERANO...



Mantener rutinas... El verano es muy largo... Cuidado...

www.topdoctors.es

El curso escolar ha finalizado ¿y ahora qué?
Los expertos recomiendan mantener los mismos hábitos durante el verano

·         Es importante respetar las horas de las comidas y fomentar actividades educativas
·         Los campamentos o las escuelas de verano  son una oportunidad de conocer nuevos lugares y rutinas
·         Aprovechar las vacaciones para pasar tiempo en familia
·         Los expertos de Top Doctors nos dan las claves para mejorar las relaciones entre padres e hijos en verano

Barcelona, 21 de junio de 2016.- Con la finalización del curso y la llegada de las vacaciones los niños sufren un cambio de rutinas y actividades que les afecta de forma directa. El paso de unos hábitos estrictos a un horario más flexible, el aumento del tiempo en casa y con la familia o la reducción de las actividades educativas, provocan inestabilidad física y emocional en los más pequeños. ¿Es necesario mantener exactamente las mismas rutinas? ¿Deben seguir con sus actividades educativas y formativas? ¿Cómo sintonizamos los horarios de pequeños y mayores para que todos los miembros de la familia puedan disfrutar del periodo vacacional? Los expertos de Top Doctors® (www.topdoctors.es) nos explican las necesidades básicas de los niños, qué actividades educativas fomentar, así como las claves de una convivencia veraniega saludable.
Es importante mantener las rutinas de los más pequeños
Los hábitos, rutinas y costumbres son pautas de conducta que suponen aprendizajes. “Aunque no sean exactamente las mismas es importantísimo mantener las rutinas de los más pequeños durante las vacaciones”, explica el Dr. Ignacio Manrique Martínez, Director del Instituto Valenciano de Pediatría y Puericultura y miembro de Top Doctors. “El horario de verano tiene que parecerse lo más posible al de invierno en cuanto a tiempos de comida, merienda y cena o actividades al aire libre. Un cambio brusco de las actividades aprendidas puede derivar en desasosiego y desconcierto. Y es, además, una forma de mostrarles que sus obligaciones siguen siendo las mismas”. Esta necesidad de mantener los hábitos es más importante cuanto más pequeño es el niño, sobre todo, en menores de dos años.
El problema radica en compaginar estos horarios con las jornadas laborales de verano o las vacaciones de los padres, que lo que buscan en estas fechas es precisamente cambiar sus propias rutinas y disfrutar más del ocio. “Aquí entran en juego los conceptos de responsabilidad, respeto y concienciación que requiere toda paternidad”, explica el Dr. Javier Molina Garicano,jefe de sección asistencial de Pediatría y Oncohematología del Complejo Hospitalario de Navarra y miembro de Top Doctors. “Siempre hay soluciones que ayudan a que todo el mundo salga favorecido. Medidas que permitan la diversión de niños y padres tanto juntos como de forma independiente. Lo que es verdaderamente importante es tener en cuenta que las vacaciones son ‘de’ y ‘con’ los pequeños”, añade.
Soluciones para disfrutar del verano en familia
La educación de los hijos durante las vacaciones también genera inquietud entre los padres, existiendo una gran distancia de posturas entre los partidarios y los detractores de mantener las actividades educativas de los más pequeños en el verano. “El concepto de ocio, entendido como tiempo dedicado a hacer lo que nos gusta y que habitualmente no podemos hacer durante el resto del año, no comporta que debamos dejar de lado el aprendizaje”, explica la Dra. Núria Curell Águila, responsable de la Unidad de Adolescentes de PAIDO-DEX del Hospital Universitario Quirón Dexeus y miembro de Top Doctors.
Sin embargo, no tienen por qué ser las mismas actividades educativas. “Puede ser el momento de trasmitir otro tipo de enseñanzas y valores también importantes, como las relativas al ámbito familiar y personal, aquellas a las que el día a día no permite que se les preste atención. Por ejemplo, la colaboración en las tareas domésticas y el mantenimiento del hogar, las conversaciones sobre futuro o la planificación de actividades, metas e ilusiones. Incluso simplemente ir al cine o a otro tipo de espectáculo y comentar el guion entre todos”.
En todo caso, los expertos advierten de que no hay que perder el foco de que las vacaciones son eso, vacaciones. “Es, para todos, un tiempo de paréntesis, de descanso, de cerrar etapa, de reflexión o recuperación física y emocional… Y esto aplica también a los niños, pues a lo largo del curso escolar batallan con las emociones, superan retos, alcanzan logros y afrontan fracasos. Exactamente igual que nosotros. ¿Por qué entonces no vamos a permitirles que desconecten?”, añade.
Compartir tiempo y actividades con la familia, lo realmente esencial
Lo realmente importante es que el tiempo y las actividades de los niños durante sus vacaciones sean de calidad. “Los niños tienen una falta de ‘afecto’ por parte de los padres porque les ven poco. Compartir tiempo con sus padres y la familia es verdaderamente importante para ellos y son los momentos que ellos recuerdan”, explica el Dr. Ignacio Manrique Martínez, Pediatría Director del Instituto Valenciano de Pediatría y Puericultura y miembro de Top Doctors“Es algo a tener muy en cuenta porque puede ocurrir que los niños entiendan la situación al revés y comprendan que solo cuentan en su vida con sus conocidos o amigos del colegio por ser a los que ven más frecuentemente y que sus padres están ahí solo puntualmente”.
Los expertos recomiendan que los más pequeños aprovechen las vacaciones para practicar deportes en equipo, actividades artísticas o al aire libre, como senderismo o montañismo. También que se empapen del amor o la sabiduría popular e histórica que les ofrecen los abuelos. Ir al pueblo es una oportunidad de conocer nuevos lugares y rutinas en un entorno natural distinto al habitual.  “Es un aprendizaje no reglado que construye identidades, y las entidades aportan una profesionalidad, que suele ser muy solvente”.
Los expertos no descartan los videojuegos o la televisión-siempre que no sean juegos o programas violentos, con límites horarios y siempre bajo la supervisión de adultos-, ni los campamentos de verano o las escuelas de ocio infantil y juvenil.“Estos campamentos no son sólo una muy buena solución para compatibilizar la vida familiar y laboral durante los tres meses de vacaciones de los niños, sino que les ayuda a desarrollar competencias sociales y comunicativas”, asegura el Dr. Andrés Cánovas, experto en Neurología Infantil y miembro de Top Doctors.
Para los niños, como para los mayores, las vacaciones son un periodo de regeneración física y emocional importante y, si bien hay que mantenerles las rutinas y obligaciones, es el momento ideal para disfrutar del día a día desde un prisma más familiar y flexible, más relajado y ameno, y en entornos distintos con posibilidades de aprendizajes diferentes.

domingo, 12 de junio de 2016

investigaciones: PELIGRO DE LOS ANTIDEPRESIVOS PARA ADOLESCENTES



Un estudio cuestiona el uso de antidepresivos en niños y adolescentes

Se consideraron mayormente inefectivos, y a veces peligrosos, en esos grupos de edad
     
Traducido del inglés: jueves, 9 de junio, 2016
Imagen de noticias HealthDay
MIÉRCOLES, 8 de junio de 2016 (HealthDay News) -- Tratar a los niños y a los adolescentes que sufren de depresión con antidepresivos podría ser inefectivo y potencialmente peligroso, sugiere un análisis reciente.
De los 14 antidepresivos estudiados, solo la fluoxetina (Prozac) fue más efectiva en el tratamiento de la depresión que un placebo en los niños y adolescentes, encontró la revisión.
Y Effexor (venlafaxina) se vinculó con un riesgo más alto de pensamientos e intentos suicidas, en comparación con el placebo y con otros cinco antidepresivos, reportaron los investigadores.
"En la atención clínica de los jóvenes con un trastorno depresivo mayor, las directrices clínicas recomiendan la psicoterapia, sobre todo la terapia cognitivo conductual o la terapia interpersonal, como tratamiento de primera línea", señaló el autor del estudio, el Dr. Andrea Cipriani, profesor asociado del departamento de psiquiatría de la Universidad de Oxford, en Inglaterra.
La depresión mayor afecta a alrededor de un 3 por ciento de los niños de 6 a 12 años, y al 6 por ciento de los adolescentes de 13 a 18, anotaron los investigadores.
"El Prozac se debe considerar solo para los pacientes que no tengan acceso a la psicoterapia o que no hayan respondido a las intervenciones no farmacológicas", planteó Cipriani.
Debido a que los estudios disponibles sobre el uso de antidepresivos en niños y adolescentes son limitados y de calidad cuestionable, "no debemos subestimar esos riesgos potenciales", añadió.
"Los niños y los adolescentes que toman antidepresivos deben ser vigilados de cerca, independientemente del tratamiento elegido, y sobre todo al inicio del tratamiento", aconsejó Cipriani.
En 2004, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. emitió una "advertencia de recuadro negro" sobre el uso de los antidepresivos en los adolescentes y niños, debido a temores de que esos fármacos pudieran aumentar el riesgo de pensamientos suicidas e intentos de suicidio.
A pesar de la advertencia de la FDA, el uso de antidepresivos en esos grupos de edad aumentó entre 2005 y 2012. Por ejemplo, la proporción de niños y adolescentes que toman un antidepresivo aumentó de más de un 1 por ciento a casi un 2 por ciento en Estados Unidos, dijo Cipriani.
A un experto no le sorprendieron estos hallazgos.
Este estudio muestra lo que se sabía: que estos "medicamentos parecen menos efectivos y más riesgosos en los niños y adolescentes que en los adultos", comentó el Dr. Peter Kramer, profesor clínico emérito de psiquiatría y conducta humana de la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island.
"Entre ellos, el Prozac siempre ha destacado como una opción relativamente más efectiva", dijo Kramer.
Pero no está claro cómo funcionan los antidepresivos en los niños, anotó Kramer. "Simplemente sabemos muy poco sobre esos medicamentos y qué hacen en los niños con cerebros en desarrollo", apuntó.
En general, el tratamiento debe comenzar con psicoterapia, pero para algunos pacientes el Prozac podría ser una opción, sugirió.
"Hay muchos casos desesperados en que la enfermedad es tan destructiva que hacer algo que es muy imperfecto podría parecer como la medida correcta", añadió Kramer.
Para el estudio, Cipriani y sus colaboradores revisaron 34 estudios que incluyeron a más de 5,200 niños y adolescentes. Este tipo de estudio, conocido como metaanálisis, intenta encontrar patrones comunes en varios ensayos. Sus limitaciones son que las conclusiones dependen de qué tan bien se realizaron los estudios incluidos.
Además, la mayoría de los ensayos (un 65 por ciento) fueron financiados por compañías farmacéuticas. Y el 90 por ciento tenían un riesgo de estar sesgadas a favor de los medicamentos, advirtió Cipriani.
Los investigadores encontraron que solo con el Prozac los beneficios superan los riesgos en términos de aliviar los síntomas con pocos efectos secundarios.
Los antidepresivos Effexor, imipramina (Tofranil) y duloxetina (Cymbalta) tuvieron los peores efectos secundarios, haciendo que más pacientes dejaran de tomarlos que los que tomaban un placebo, encontraron los autores de la revisión.
La revisión aparece en la edición en línea del 8 de junio de la revista The Lancet.
"Este estudio nos hace de verdad preocuparnos sobre la utilidad de los antidepresivos", dijo el autor de un editorial que acompañó al estudio, el Dr. Jon Jureidini.
Con un metaanálisis, los beneficios de los antidepresivos podrían ser exagerados, y los daños subestimados, dijo Jureidini, líder de investigación del Instituto de Investigación Robinson de la Universidad de Adelaida, en Australia.
"Lamentablemente, no podemos confiar en la veracidad de la forma en que se ha procesado la información", advirtió Jureidini. "Así que ni siquiera podemos confiar en el uso de Prozac en niños y adolescentes".
Jureidini dijo que antes de recetar un antidepresivo, un médico debe estar seguro de que los beneficios superarán a los daños.
"Debemos cambiar nuestra práctica, dejar de recetar y optar por otros tratamientos, porque nos están vendiendo demasiados fármacos", planteó.
A los niños pequeños nunca se les debería administrar antidepresivos, y a los adolescentes solo con frugalidad, dijo Jureidini. "Casi nunca los usaría", señaló.
Jureidini dijo que el tratamiento comienza al comprender qué está angustiando al niño o adolescente, y por qué se han retraído de las actividades sociales, la escuela y los amigos.
"Debemos ayudar a los jóvenes a volver a sus vidas, y su depresión mejorará", anotó. "Necesitan ayuda y respaldo para volver a involucrarse con el mundo".

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Andrea Cipriani, M.D., Ph.D., associate professor, department of psychiatry, University of Oxford, U.K.; Jon Jureidini, M.B., Ph.D., research leader, Robinson Research Institute, University of Adelaide, North Adelaide, Australia; June 8, 2016, The Lancet, online
HealthDay
Las noticias son proporcionadas por HealthDay y no reflejan los puntos de vista de MedlinePlus en español, la Biblioteca Nacional de Medicina, los Institutos Nacionales de la Salud, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos o la política federal.

jueves, 9 de junio de 2016

investigaciones: PREOCUPANTE EL SEDENTARISMO DE LOS ADOLESCENTES ESPAÑOLES




Muchos adolescentes españoles no  controlan su tensión arterial



Un 7 por ciento de los adolescentes de entre 12 y 17 años tiene hipertensión, además se ha observado una baja adherencia a la dieta mediterránea y un grado muy bajo de actividad física en este segmento de la población
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Una adolescente se mide la tensión arterial - ARCHIVO

Los adolescentes españoles entre los 12 y los 17 años tienen factores de riesgo cardiovascular que deben ser corregidos para evitar problemas graves de salud en la edad adulta. Así se desprende de las conclusiones del estudio MePAFac sobre medida de la presión arterial y educación sanitaria en factores de riesgo cardiovascular en centros escolares por parte de farmacéuticos comunitarios. Este estudio, promovido por la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), es el mayor de sus características realizado hasta la fecha en España, ya que ha contado con la participación de más de 200 farmacéuticos comunitarios que visitaron a 14.884 adolescentes en centros escolares de 9 comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Galicia y Región de Murcia).
A los adolescentes participantes se les realizaron mediciones de la presión arterial (PA) y medidas antropométricas, a la vez que se les impartió educación sanitaria sobre factores de riesgo cardiovascular y alimentación saludable. Adela Martín, vocal de Investigación de SEFAC y coordinadora del estudio, explica que «la importancia de este trabajo reside en que los adolescentes son un grupo de población que, por regla general, no suelen estar enfermos, su riesgo cardiovascular está poco estudiado y, sobre todo, sus hábitos son todavía modificables y problemas como la hipertensión arterial (HTA), el sobrepeso, la obesidad, la mala alimentación y el tabaquismo son factores de riesgo de enfermedad cardiovascular que pueden modificarse a estas edades». De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión, el consumo de tabaco, la hiperglucemia, la inactividad física, el sobrepeso y la obesidad son responsables del 5 por ciento de las muertes a nivel mundial.

Líderes

Los resultados obtenidos reflejan que la prevalencia de la HTA en los adolescentes españoles está ligeramente por encima de la de otros países del entorno (el 7,4 por ciento de los participantes tenía HTA y otro 7 por ciento necesitaría seguimiento, mientras que esta cifra conjunta se situaría en el 11 por ciento en otros países). Las CCAA con mayor prevalencia de HTA en adolescentes son las de Galicia (10,6 por ciento) y Baleares (9,8) y las que menos Comunidad Valenciana (5,1) y Aragón (5,6).
En cuanto a los porcentajes de sobrepeso y obesidad señala que el 23,1 por ciento de los adolescentes estudiados tiene sobrepeso y el 6,2 por ciento tiene obesidad. Estos porcentajes se encuentran por encima de los datos de la Encuesta Nacional de Estadística, que sitúan el sobrepeso en los menores españoles en un 16 por ciento y la obesidad en un 2,4 por ciento. «Hay investigaciones que indican que si eliminásemos el sobrepeso y la obesidad se podría reducir en un hasta un 14 por ciento de los casos de HTA en adolescentes», indica Martín.
En esta misma línea, solo el 32,8 por ciento de los adolescentes mantiene una dieta mediterránea óptima (el 29,7 por ciento en el caso de las chicas y el 35,6 por ciento en los chicos). Por CCAA, Andalucía es la que tiene más adolescentes con una baja adherencia a la dieta mediterránea (15,1 por ciento), seguida de Canarias (12,9).
Los adolescentes españoles tienen un alto grado de sedentarismoAdela Martín
Respecto a la actividad física, los adolescentes también deben mejorar. El estudio indica que, en una escala de 1 a 10 la media en actividad física se sitúa solo entre 3 y 4 puntos, lo que significa que «los adolescentes españoles tienen un alto grado de sedentarismo», apunta Martín, quien concluye que «prevenir el desarrollo de la HTA, la obesidad y frenar el sedentarismo, educando a los adolescentes en llevar a cabo hábitos de vida saludables es la mejor manera de evitar el desarrollo de la enfermedad cardiovascular, debido a que los hábitos alimentarios y de actividad física se asientan y consolidan durante este periodo de la vida con el consiguiente riesgo o beneficio para la salud»
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