domingo, 21 de febrero de 2016

temas complejos: SABER DETECTAR LA DEPRESIÓN EN LOS ADOLESCENTES SUICIDAS



Comportamiento Humano

elpais, com.co      Carlos E. Climent

Carlos E. Climent
Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante cerca de 30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza. Autor de medio centenar de publicaciones científicas y varios libros de divulgación como: 'Lo esencial en psiquiatría', ¿Cómo proteger a su hijo de la droga?´y 'Los Tiranos del Alma'. Actualmente está dedicado al ejercicio clínico de la psiquiatra en Cali y Bogotá y a su labor de difusión de temas del comportamiento humano a través de esta columna en el periódico El País















Suicidio en adolescentes

La depresión en los adolescentes muestra muchas veces evidencia de ideas, comportamientos, actitudes y síntomas que anteceden al intento suicida y que es prudente recordar, para poder intervenir preventivamente. Estos son temas que los adultos responsables pueden y deben indagar:
*Cambios inexplicables en las actitudes o en el estado de ánimo manifestados ya sea por crisis de llanto inmotivado o apatía frente a ciertas circunstancias que usualmente le generaban emociones.
*Actitudes, ideas y comentarios negativos que no corresponden a la realidad que está viviendo el adolescente.
*Comentarios que indican desesperanza, sensación de soledad o desamparo.
*Actos impulsivos o de alto riesgo que no han sido los habituales.
*Accidentes frecuentes.
*Abuso de drogas o alcohol.
*Los síntomas depresivos, uno de los temas prioritarios a investigar, se manifiestan típicamente por tristeza, llanto fácil, desesperanza, aislamiento social, sentimientos absurdos de culpa, ideas de muerte, y por supuesto ideas suicidas.
*Irritabilidad, ataques de rabia, hipersensibilidad al rechazo, cambios en el apetito o el patrón de sueño, dificultad para concentrarse, disminución en el rendimiento académico o desinterés en las cosas que antes eran gratas. Todas las anteriores ocurren fuera de los patrones que han sido habituales para el adolescente.

El joven en quien se encuentren varios de los elementos arriba mencionados debe ser remitido al especialista porque podría constituirse en un riesgo suicida importante.
Los anteriores factores pueden ser disfraces del síndrome depresivo, y es posible que así sea. Pero se debe tener en cuenta que no es necesario que estén presentes todos los signos y síntomas de la lista anterior para confirmar ni la depresión ni el alto riesgo suicida. Basta que haya unos pocos o que la intensidad de uno de ellos sea muy grande para prender las alarmas y proceder a referir a los servicios de salud especializados.
Es vital que los padres puedan hablar con propiedad y seguridad sobre el tema para presionar la consulta especializada de urgencia en el momento en el que se considere que hay evidencia de éstos síntomas.
Si se descarta el riesgo, no habrá pasado nada. No caben las disculpas. Pues al poner de presente el riesgo se ha actuado con responsabilidad y afecto. Ello constituye un acto de amor que busca proteger los mejores intereses del paciente.
Durante todo el proceso del diagnóstico y tratamiento se debe brindar apoyo con cariño, comprensión y optimismo. Evitar a toda costa los juicios críticos o moralistas. Pero siempre tomar en serio cualquier amenaza suicida y recordar que nadie tiene ideas suicidas simplemente por manipular.
El tratamiento si bien presenta algunas dificultades inherentes a la resistencia del joven a dar información, y a los padres a enfrentar el tema sin temor, puede ser abordado de la manera tradicional como se enfoca el tratamiento con los adultos. Por ello un psiquiatra general puede ser la persona más adecuada para intervenir estos casos.


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