sábado, 23 de enero de 2016

temas complejos: LAS ADOLESCENTES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA MACHISTA. LACRA SOCIAL EN AUMENTO


La prevención no es poner un teléfono de ayuda... sino valores en las aulas y capillas en los colegios; esas capillas que son asaltadas por progres violentos y feministas semidesnudas...



La Policía vigila a 552 adolescentes españolas víctimas de violencia machista

cadenaser.com

El Ministerio de Interior acaba de hacer público por primera vez el número de chicas menores de edad víctimas de la violencia de género incluidas en su sistema de vigilancia integral (VioGén) 




Los datos del sistema de vigilancia integral VioGén reflejan el repunte del machismo entre los jóvenes. La policía tiene bajo control a 552 adolescentes de edades comprendidas entre los 14 y los 17 años. De ellas, el 60% tiene un nivel de riesgo no apreciado, es decir, leve, según la valoración realizada por la Policía. 189 casos están clasificados como riesgo bajo, lo que supone un seguimiento telefónico por parte de los agentes. 36 adolescentes corren riesgo medio, tienen una mayor protección policial, y una chica está dentro del nivel de riesgo alto, por lo que al policía la vigila frecuentemente y controla a su agresor. No hay ninguna en peligro extremo.

En cuanto víctimas adultas Interior protege a 52.000, según los últimos datos del Sistema Integral de Vigilancia. Son un 33% menos que hace tres. También han bajado de forma relevante el número de casos de riesgo alto y extremo. El Gobierno no explica las razones de este descenso que la oposición y los colectivos de mujeres atribuyen a los recortes en las plantillas policiales.
El número de casos de menores víctimas de la violencia machista se ha multiplicado por dos en el último año, según las expertas y psicólogas consultadas por la Cadena SER. En sus programas de recuperación entran niñas incluso de 13 años. Y lo peor es que no identifican que están siendo maltratadas por sus novios.
La Fundación Luzcasanova, una de las pocas en España que dispone de una unidad para adolescentes,ha pasado de atender 47 casos en 2014 a 79 en 2015, casi el doble.Las menores les llegan derivadas de los institutos, de los pediatras y del 016. Nos cuentan que el control y acoso por wasap es una violencia generaliza. Todas la padecen. También la violencia psicológica. Y en los casos más graves las menores sufren agresiones físicas y sexuales.
La mayoría de las adolescentes no identifica el maltrato. Lo justifica y tiene normalizado, por lo que en ocasiones se complica además la relación con las familias. La gran mayoría tampoco da el paso de denunciar ante la Policía.

1 comentario:

  1. El placer de la carne.

    La unión de los seres no existe. La regla es lo parcial.
    Lo maravilloso escasea y lo “pobre” abunda. Se ha perdido el sentido de las cosas.
    Por lo que debido a ello, hoy la persona que realiza un acto sexual puede ser que lo único que esté buscando es el placer de la carne. La satisfacción de esa parte del yo. Pero la verdad, el que sólo busque eso se estará quedando corto y a la larga verá que se ha perdido por el camino. Sí, es cierto, el pensamiento suele ser éste, “hay chicas muy atractivas para ser miradas, tocadas, folladas”…y uno se siente un campeón cuando logra estar con ellas. Las detecta, se las liga o le ligan, le da el subidón y ahí empieza el tema, luego, al cabo de unos minutos llega la consumación del orgasmo, y ahí acaba todo. No hay más. El principio y el fin del campeón. Placeres de la carne.
    ¿Y después qué?
    Depende de si no hay nada más entre ellos (cosa que suele suceder cuando el motivo de estar con el otro, sólo busca satisfacer en sí mismo un deseo carnal), generalmente esa “relación” pasa y ahí se acaba. A veces puede continuar unos días… un tiempo corto hasta que llega el aburrimiento, el hastío y entonces se va a la búsqueda de otra… y continúan las medallas. Para los muy machos, la lista de “churris”… va aumentando, también el vacío. Luego está el tema de cuando se encuentra a la más guarra, sí, por supuesto con eso también se farda, con eso es con lo que más se farda. El tema es a ver quién se atreve a más. “Los campeones son los que más conquistan y más hacen”. ¿Ante quién? Ante la equivocada vanidad del yo y ante la de los otros que están frente a la misma situación. El tema está de moda, en realidad ya es una moda tan instaurada que no sé cómo no se acaba. El hastío reina. Pero el disfraz de ese enfoque vela al corazón e impide ver más, convierte esa moda saciada en algo importante para la hazaña. Claro, por supuesto, el amor, el respeto, la unión del ser, ni se contemplan: el tema es el vicio. Cuanto más vicio mejor.
    El problema de cara al aburrimiento y la búsqueda de “hazañas”es que hoy por hoy, casi todo el mundo, se atreve a casi todo con cualquiera.
    Sexo por sexo, placeres de la carne. ¿Qué parte de uno mismo mueve a buscar tan sólo los placeres de la carne?
    ¿La carne da tanto placer? ¿A qué parte de nuestro ser? A ninguna. Lo que sucede es que no lo saben, o no lo quieren saber ver. Sigue el sexo por el sexo, y se pierde la burlada fuente motriz que lo hizo nacer.
    Hoy no hay alma y frente a la excusa de lo humano, ni tan siquiera aparece lo humano, tan sólo la sensación de la carne, un instinto sin esencia,… por lo que se suelen enredar y perder en la búsqueda o mantenimiento de relaciones sexuales sin más. El vacío se presenta instalado, ya que estas relaciones por sí mismas hastían, de ahí que se busquen otras distintas o innovadoras. ¿Y después qué? Después más de lo mismo. El vacío en el alma va penetrando cada vez más en el ser. Todo lo bonito y sagrado se desconoce. El sexo se banaliza, frivoliza, vulgariza, ha perdido su norte y por ello no ha encontrado el sentido del amor y de la verdadera unión: el clímax verdadero del alma. Y es que el sexo por sí mismo no debería existir. El sexo por sí mismo es un absurdo antropológico.
    Pero este es el estado de las cosas que describe a una gran mayoría de personas jóvenes y adultas. Las personas que se quedan ahí, viven en un estado de inmadurez y de instinto muy primario. La persona que se queda ahí, pierde el rango de persona porque espera muy poco de sí mismo. Dónde queda el resto del ser. Dónde se integra. Queda desplazado, despreciado, ignorado.
    ¿Quién tiene la culpa? Aquellos que han denigrado lo sexual como algo pernicioso, sucio. Aquellos que no han llamado a lo sexual por su maravilloso nombre. Aquellos que lo han situado en un lugar a ignorar por pecaminoso. Los del clero, que llaman al sexo: los placeres de la carne y en eso lo han convertido.
    ¿Quién tiene la culpa? Hay que devolver la correcta dignidad a todas las cosas.

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