jueves, 26 de febrero de 2015

temas complejos: EL MAL USO DEL WHATSAPP PARA QUEJARSE DEL COLE...

Para los padres que intentando ayudar en la educación de sus hijos se pueden equivocar por no encontrar los cauces adecuados...

Grupos de Whatsapp: ¡cuidado!


Publicado por jesusjarqueel 15 enero, 2014  

 

Familia y Cole

Los grupos de Whatsapp

Whatsapp es una de las aplicaciones que más se ha popularizado entre los usuarios de telefonía móvil. Entre sus ventajas está la instantaneidad, las posibilidades de remitir multimedia y ser una aplicación gratuita, al menos, de momento.

Una de sus funciones son los chats de grupos o más popularmente conocidos como los grupos de Whatsapp. Como saben permiten a las personas que forman parte del grupo intercambiar mensajes, pudiendo participar todos a la vez en la conversación.

LOS GRUPOS DE PADRES Y MADRES DE CLASE

En el contexto escolar los Grupos se están extendiendo en dos líneas: los grupos de profesores, de los que ya hablaré en otra ocasión, y los grupos de padres y madres, de los que voy a hablar hoy.

Aspectos positivos

Normalmente el grupo lo forman padres y madres de una misma clase. Inicialmente es una opción muy práctica:

  • Se intercambia y se comenta información referente a la clase y a los niños: sobre los deberes, estudios…
  • Se pasan noticias que pueden ser importantes para todos: charlas, reuniones, noticias del colegio…
  • Se utilizan como una forma de organización y de ponerse de acuerdo: los cumpleaños, los disfraces, trabajos en grupo…

Pero…

Sin embargo, en muchos casos los grupos de padres y madres de Whatsapp tienen “un pero, pueden “echarse a perder” y el uso ya no es tan positivo como al principio:

  • Se hacen críticas destructivas hacia los profesores: que si manda muchos deberes, que si mandan pocos, que si grita mucho, que si es muy blando, que si esto, que si lo otro…
  • En otros casos las críticas se dirigen hacia el resto de padres, los que no están en el grupo…
  • A veces en los grupos sube el nivel y de las críticas al profesorado y al centro educativo, se pasa al insulto , a la mentira o a la calumnia…
  • Se cuestiona la labor del profesor o del centro: que si el director, que si el jefe de estudios, que si el colegio…

CONSECUENCIAS

Cuando los grupos de padres y madres de Whatsapp se “echan a perder”, cosa que sucede con más frecuencia de lo que pensamos, las consecuencias no son buenas:

  • En primer lugar se enfoca todo hacia lo negativo y eso no es sano. Se termina viendo solo el agujero… y nos olvidamos de la rosquilla.
  • Se crean malos entendidos: “me han dicho…“; “dicen por ahí…
  • Cuando los “rumores negativos” afectan a nuestros hijos se comienza a generar resentimiento hacia el profesorado y el centro: “a mi hijo no lo atienden“; “a mi hijo le gritan“, “a tu hijo no le pasan una…”
  • Se comienza a agrandar una imagen negativa del centro y de sus educadores, en especial, los profesores de sus hijos, que no se suele corresponder con la realidad.

Lo peor de todo es que, si parte de lo que se comenta en los grupos de Whatsapp es cierto, el chismorreo y el desahogo en el chat, no solo no mejora la situación… si no que la empeora.

ALGUNAS RECOMENDACIONES

Al final, en el caso de un colegio, lo que está en juego es la educación de sus hijos. Y en la educación de los hijos, o los profesores son sus colaboradores o de lo contrario, no será posible una verdadera Educación. Por eso, algunas recomendaciones que les ofrezco sobre este debate son las siguientes:

1. Uso adecuado de whatsapp

Utilícenlo adecuadamente. Eso quiere decir, úsenlo para intercambiar información, organizarse… estar informado.

2. Cortar los usos inadecuados

Si usted forma parte de un grupo de whatsapp y comienzan a utilizarse inadecuadamente, es decir, criticar, poner en cuestión, murmurar… intente cortarlo diciendo que ese uso no es adecuado, que eso no beneficia a sus hijos o de la manera que crea más oportuna.

3. Abandonar el grupo

Si sus intentos de cortar el mal uso no es eficaz, mi recomendación es que abandone el grupo y deje de estar en él. Si no lo hace y “dejar hacer“, yo considero que es cómplice por omisión.

4. Hablar con los profesores

Cualquier queja que tenga respecto a la educación de sus hijos no la trate de solucionar ni en whatsapp ni en la puerta del colegio: hable directamente con ellos.

En primer lugar, contraste la información con ellos y si hay algún problema, trate de que se solucione: si manda muchos deberes, si manda pocos, si grita, si no grita, si hace, si no hace…

Los profesores, como profesionales, les darán sus argumentos y créanme, que si están equivocados, la mayoría suele rectificar y cambiar: nadie quiere tener problemas con las familias.

Si tuviera la mala suerte de que los profesores no le atienden o no tienen en cuenta su descontento, pase al nivel superior: el equipo directivo. Y si este también le da la espalda acude a la Administración educativa.

Así que mi recomendación es que cuando participe en los grupos de whatsapp del colegio de sus hijos piense si su empleo beneficia su educación.

¿Me cuentan su opinión y sus experiencias?

www.jesusjarque.com

domingo, 15 de febrero de 2015

temas complejos: MUCHOS PADRES SIGUEN SIN VIGILAR EL USO DE LAS REDES

Por más que en las escuelas de padres se dice, muchos padres todavía no se atreven a vigilar el uso del teléfono a sus hijos menores. Gran error!!!!


Resultado de imagen de adolescentes y redes sociales peligros
 

El 7% de los casos de acoso entre adolescentes son ya en las redes sociales

I. Elices / Burgos - sábado, 14 de febrero de 2015
En el Juzgado de Menores. La magistrada Blanca Subiñas advierte de que las agresiones y amenazas a través de Tuenti o de Whatsapp provocan un daño «permanente y universal», pues llegan a un número ilimitado de personas y jamás desaparecen.

La calle, las zonas de ocio, los chamizos o los patios del colegio y el instituto continúan siendo el escenario en el que jóvenes se pelean, se insultan o se amenazan. Sin embargo, las nuevas tecnologías brindan a los adolescentes otros espacios donde pueden ejercer el acoso sobre los demás, sobre sus compañeros de clase o supuestos amigos. Twitter, Facebook o el mismo Whatsapp ganan terreno virtual a los tradicionales decorados donde chicos y chicas suelen dirimir sus desencuentros.
No son muchos los casos que llegan hasta el Juzgado de Menores (obviamente los más graves y previa denuncia de la víctima) pero crecen en número paulatinamente. Más del 7% de las agresiones y amenazas que investiga el órgano que dirige la jueza Blanca Subiñas se producen a través de alguna de las redes sociales que utilizan los jóvenes. En total, seis de los 83 expedientes abiertos por estas faltas o delitos en 2014.
No es un número todavía demasiado elevado, reconoce la magistrada, quien advierte de que «estas conductas van en aumento». Por dos motivos. El primero es porque el acceso a las nuevas tecnologías «se produce cada vez a una edad más temprana». Y el segundo, porque «los teléfonos móviles disponen de un sinnúmero de aplicaciones» que hacen más sencillo cometer este tipo de prácticas. De ahí que Subiñas alerte a padres y profesores sobre la importancia «de educar a los menores en el buen uso de las nuevas tecnologías». De hecho, numerosos centros educativos recurren a la jueza para que imparta charlas a los alumnos.
Las víctimas de la violencia ejercida a través de las redes sociales son chicas en la mayoría de las ocasiones. Y sufren dos tipos de hostigamiento. Uno de ellos es a manos de varones y suele tener un componente sexual. Generalmente se trata de vídeos (grabados con consentimiento o no de sus protagonistas) que se difunden por Tuenti o Whastapp sin el permiso de la afectada. De ahí que Subiñas recalqué la necesidad de que las adolescentes «velen por preservar su intimidad» y se nieguen en redondo a salir en este tipo de grabaciones, aunque se lo pida su pareja. «Las relaciones a esas edades no suelen ser muy duraderas, por lo que esos vídeos pueden terminar siendo públicos cuando la chica menos se lo espera, incluso cuando es mayor de edad, ya con una vida hecha», sostiene la magistrada.
Además, hay casos en que los chavales aprovechan estar en posesión de ese material audiovisual para «hacer chantaje a las víctimas, con lo que la situación empeora».
Después está el acoso al que una menor o un grupo de menores someten a una compañera de clase. Insultos, burlas y amenazas continuas que terminan por «minar la existencia» de la víctima, la cual en muchas ocasiones se ve «sumida en una depresión». Hablar de hostigamiento entre chicas adolescentes siempre trae a la memoria el caso de Carla Díaz Magnien, la niña de 14 años que se quitó la vida en Gijón en abril de 2013 después de meses de acoso escolar continuado. La Fiscalía ha imputado a dos chicas por ser presuntas autoras de un delito contra la integridad moral.
Y es que a esas edades «la personalidad de las adolescentes está aún por formarse y ser víctimas de acoso -ya sea a través de las redes, cara a cara o de ambas formas- puede provocar daños psicológicos que no se pueden calcular». Y no es extraño, señala Subiñas, que desemboquen en «intentos autolíticos».

Doble daño
Las amenazas, las agresiones, las injurias a través de las redes sociales son «doblemente graves y condenables». Además de alterar el normal estado de ánimo de una persona, «provocan un daño permanente y universal». ¿Por qué? Porque las pruebas de ese acoso (los insultos, las mofas en los vídeos grabados) «jamás desaparecen». Y porque su publicidad es global, llegan a un número incalculable de personas a través de Facebook, Tuenti, Twitter o Whatsapp.
Un denominador común de este tipo de hostigamiento es que suele «cometerse en grupo». Son pandillas de chicos o de chicas las que se unen «para hacer un uso inadecuado de las nuevas tecnologías» con el objetivo de hacer daño a sus semejantes.
¿Qué castigo penal tienen? Cuando el caso es grave, la jueza puede imponer una medida de libertad vigilada durante varios meses, aunque lo normal es que el expediente se ventile con tareas socio-educativas extrajudiciales, según señala Rosa García, trabajadora social del equipo técnico del  Juzgado de Menores. Generalmente escriben ‘cartas de reflexión’ a las víctimas en «las que se disculpan por los hechos». ¿Se conforman los afectados (afectadas, más bien) con la petición de perdón? Sí. «Normalmente lo que quieren es que remitan las acusaciones, de forma que en la mayoría de las veces el caso no llega ni a manos de la jueza», afirma.
Y este tipo de mediación «surte efecto», porque la víctima «consigue el resarcimiento de forma casi inmediata y satisfactoria». Además, agrega, «es muy raro que los acosadores reincidan, pues el trago de pasar por el juzgado no se les olvida fácilmente».
 
 

martes, 3 de febrero de 2015

reflexiones serias: GRAN REGALO PARA NUESTROS HIJOS: AYUDARLES A QUE FORMEN SU VOLUNTAD

Un artículo inspirador y con ideas concretas.


La fuerza de voluntad también se entrena (y te cambia la vida)
Día 02/02/2015

Diez claves sencillas que si transformas en costumbres pueden convertirse en tus mejores aliadas

¿Eres de los que se apunta al gimnasio y luego no va? ¿O tal vez no puedas resistirte a picar entre horas? ¿Te gustaría saber por qué te metes en problemas aun sabiendo que te perjudicarás? ¿O por qué sigues con esa persona que te hace sufrir? Si eres de los que cada primeros de año se propone buenos propósitos que luego no cumples, si te cuesta decir no cuando realmente quieres decir no, esta información es para ti. A mediados de enero solo el 25% de las personas mantiene sus buenos propósitos pero seis meses después esta cifra mengua hasta un 5%. ¿Por qué? Marta Romo, pedagoga y directora de Neuroclick, desvela el misterio: «Para el cerebro es agotador incorporar nuevos hábitos, lo sencillo es continuar con sus rutinas. Entrenar la voluntad es la solución. Difícil pero no imposible», advierte esta experta.
De hecho, la fuerza de voluntad reduce la tasa de ejecución de los impulsos negativos del 70% al 17%. Un estudio de la Universidad de Chicago —realizado por el psicólogo Wilhelm Hofmann (2001)— demostró que cuando las personas ceden a un deseo o impulso, lo ejecutan aproximadamente el 70% de las veces, mientras que cuando se resisten los ejecutan solo el 17%. Es decir, tirar de voluntad frena más del 80% de los impulsos no deseados. No hace falta ser muy observador para detectar la incoherencia del ser humano: una cosa es lo que sabe y dice y otra —a veces diametralmente opuesta— lo que hace: desde fumar, a los malos hábitos alimenticios, a la vida sedentaria o a no usar casco siendo motoristas. «La buena noticia es que como humanos somos libres y la voluntad es la clave para navegar por esas aguas. La ausencia de voluntad hace que cuando tengamos que tomar una decisión nos pueda lo inmediato, que pensemos únicamente en los beneficios presentes y no tengamos en cuenta las consecuencias, o no veamos más allá. Nos hacemos esclavos de nuestros instintos y dejamos de ser libres, porque la mente sin voluntad se anula en la acción», argumenta Marta Romo, autora de Entrena tu cerebro.
En la actualidad, añade Romo, el déficit de voluntad en la sociedad conduce a un gran sufrimiento e incluso a graves trastornos psicológicos, con el agravante de que se trata de un valor con poco protagonismo en la educación. «Preferimos dar caprichos a los niños para evitar que lloren, o a los adolescentes por evitar una discusión. Y lo hacemos con la mejor intención…. Sin embargo, pocas veces nos planteamos las consecuencias a largo plazo y el flaco favor que les hacemos debilitando su fuerza de voluntad».
La fuerza de voluntad o palabras como esfuerzo, disciplina o sacrificio están infravaloradas e incluso penalizadas en la actual cultura de la inmediatez, explica. «Pero las consecuencias son graves para el cerebro ya que la fuerza de voluntad opera como un músculo: se fortalece con la práctica, se fatiga con el uso excesivo o se atrofia con la falta del mismo. Podemos decir que la fuerza de voluntad necesita comer y dormir». Goleman, recuerda esta neuropsicoeducadora, definió la fuerza de voluntad – autorregulación, como la capacidad para diferir o aplazar las gratificaciones de manera racional y consistente, y lo incluyó como uno de los rasgos básicos de lo que todos conocemos como inteligencia emocional. «La ciencia ha demostrado que quienes se han dedicado a cultivar su fuerza de voluntad, han invertido en su educación y en su felicidad».
Un famoso experimento llevado a cabo por la Universidad de Stanford a principios de los 70, el «experimento de la nube» (o malvavisco, o mashmallow), relacionó consistentemente comportamientos impulsivos llevados a cabo a corta edad con deficiencias en el desarrollo de esos mismos niños durante su vida adulta, vinculando la capacidad para aplazar una gratificación (un caramelo, en este caso), con la fuerza de voluntad a lo largo de toda la trayectoria vital. «Desde mi punto de vista, lo realmente interesante de este estudio, además de la fuerza de voluntad, es nuestra capacidad de encontrar estrategias para conseguir lo que realmente queremos», concluye Romo.

La motivación, nuestra gran aliada

Otro psicólogo de la Universidad de Toronto, Michael Inzlicht, ha demostrado que sea cual sea el dominio de nuestro comportamiento, los mecanismos de nuestra fuerza de voluntad mejoran considerablemente cuando nuestra motivación es autónoma o independiente, en lugar de estar presionados o controlados externamente, relata esta experta, quien además recuerda que sin embargo, el fracaso de la voluntad es uno de los problemas centrales de la condición humana. De hecho, añade, «los déficits en la autorregulación se encuentran en un gran número de trastornos psicológicos incluyendo déficit de atención / hiperactividad (TDAH), trastorno antisocial de la personalidad, trastorno límite de la personalidad, adicciones, trastornos de la alimentación y trastornos de control de impulsos». Es más, apunta: «un equipo de científicos formado por Muraven, Gagné y Rosman demostraron en 2008 que si una persona está tratando de regular su dieta o intentando dejar de fumar, las razones o motivos en las que se basa para justificar su esfuerzo influyen en su fuerza de voluntad. Cuando la motivación que subyace a los esfuerzos es autónoma y autoimpulsada, en lugar de controlada externamente, es más probable el logro de metas». Por eso para esta experta, una dieta equilibrada, ciertos permisos, la autonomía apoyada en argumentos poderosos de la persona en cuestión y el refuerzo del entorno social son los elementos cruciales para el desarrollo de la fuerza de voluntad.

Entrenamiento para el día a día

Pero, en realidad, la cosa no es tan negativa como parece. Según Marta, tenemos bastante éxito en resistir tentaciones. «Lo que sucede es que los fracasos destacan más, hacen más ruido en nuestro cerebro». Como ya se apuntaba, la fuerza de voluntad reduce la tasa de ejecución de los impulsos no deseados del 70% al 17%. Aunque son buenas noticias, ese 17% puede causar muchos problemas. Esta experta propone algunas claves para desarrollar la fuerza de voluntad, teniendo en cuenta lo que la neurociencia nos enseña. «Son claves sencillas que si transformas en costumbres pueden convertirse en tus mejores aliadas», dice Marta Romo.
1. Adopta estándares claros de autocontrol. Ten objetivos claros de autocontrol. En ocasiones somos ambiguos, generalistas y mezclamos nuestros propios límites. Esto nos lleva a tener dificultades con la fuerza de voluntad, no tanto porque no seamos capaces, sino porque no lo tenemos claro. Así que cada vez que te plantees un nuevo objetivo, formúlalo de la manera más clara posible, aunque te resulte soso».
2. Presta atención y lleva registros. Tener en mente la conducta que quieres controlar y contabilizarla ayuda y mucho. ¡Nos encantan los marcadores! Las personas comen más y beben más cuando no prestan atención, cuando están distraídas. En contraste, cuando se ponen a dieta a menudo llevan cuidadosos registros de qué comen y cuántas calorías consumen. Comparar la realidad con el estándar es clave para un autocontrol efectivo. Está demostrado que si tienes un 90% de la atención realmente no tienes atención. Es necesario el 100% de nuestra atención para prestar atención. Para tener éxito en tus propósitos, es fundamental el foco. La multiplicidad hace que se pierda foco y nos despistemos.
3. Externaliza y confía tu voluntad en alguien. La atención se focaliza sobre todo con interacción social porque genera cierta tensión y recompensa inmediata cuando consigues tus resultados o los compartes. Así que compartir tus propósitos con los demás te ayudará a aumentar tus niveles de atención. Contar con un apoyo extra es formidable. Encontrar, por ejemplo, a alguien que te motive a ir al gimnasio o que vaya contigo, cuando ese es uno de tus objetivos.
4. Carga tus baterías de voluntad. La fuerza de voluntad se consume al usarla, el descanso y la glucosa, como hemos visto ayudan. Menuda paradoja, para no comer se necesita voluntad, pero para tener voluntad se necesita comer (glucosa). Para cargar tus baterías, toma muy en serio la alimentación, el sueño, la actividad meditativa y no hacer nada.
5. Administra tu voluntad. Como hemos visto, tenemos una cantidad limitada de energía relacionada con el autocontrol. Hay muchas actividades que también drenan esta misma energía, como tomar decisiones o resolver un conflicto. Por lo que el autocontrol puede flojear después de estas situaciones. Así que de vez en cuando, se recomienda darle un descanso a la voluntad, dejar de apretar los controles. Los premios y el refuerzo positivo funcionan.
6. Busca la motivación autónoma. Sabemos que los mecanismos de nuestra autorregulación son favorables a nosotros mismos cuando la motivación es autónoma e independiente, y que estar presionados o controlados externamente bloquea nuestra fuerza de voluntad a largo plazo, ya que nos lo pone más difícil. Hacer este ejercicio de discernimiento para identificar nuestras motivaciones intrínsecas antes de lanzarse por un objetivo es crucial para ponértelo más fácil. Y cuando no las hay, ármate de toda la artillería para combatir las posibles distracciones y dificultades que tú mismo te pondrás.
7. Sal del automático. Como dice Baumeister: «El comportamiento habitual trabaja en piloto automático. Para incrementar el poder de la voluntad, debes sobre-escribir el piloto automático y tomar control deliberado». Como la fuerza de voluntad se ejercita deliberadamente, es interesante que de vez en cuando te salgas de la rutina y busques hacer las cosas de otra manera.
8. Perdona tus errores. Cometer errores es inevitable y humano, pero tu fuerza de voluntad será más fuerte si logras superarlos. El problema es cuando nos quedamos enganchados a través de la culpa, que es muy adictiva, y los vivimos como un fracaso. «Perdonarte a ti mismo por tus errores aumenta la motivación y el compromiso con tus metas», afirma la socióloga y catedrática de la Universidad de Standford y experta en autorregulación, Kelly McGonigal.
9. Identifica las posibles molestias que surgen cuando piensas en tu reto. Seamos realistas, ganar en fuerza de voluntad es incómodo. Anticipar ese posible malestar en forma de pensamientos, emociones o posibles distracciones, te ayuda a desmantelarlos, a estar prevenido antes incluso de que te asalten inesperadamente.
10. Reconoce y acepta tu polaridad. Ese péndulo que todos tenemos y que oscila entre una parte de ti que quiere ser impulsiva y otra que quiere ser reflexiva. Describe los deseos de tus dos partes e identifica cuál es la mente impulsiva que prefiere la gratificación instantánea, la que se queja y la que siempre posterga los buenos hábitos. Este ejercicio te ayudará a reconocer cuándo tu parte impulsiva está tomando control sobre tus acciones para lograr interrumpirla en el momento adecuado.
 
 
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