jueves, 27 de marzo de 2014

los jueves con Edu y Marta: LOS ADOLESCENTES Y LAS BEBIDAS ENERGÉTICAS


Lo considero interesante. Refuerza la incoherencia de las autoridades sanitarias en varios puntos.


Un misil contra la adolescencia

Hace unos días me llevé un gran disgusto. De camino al colegio de mi hija para dar una charla pasé por la puerta de un Instituto de Educación Secundaria y me llamó la atención algo que un montón de alumnos sostenían en las manos y que no había visto jamás, era una especie de “algo con forma de proyectil”.
Con más miedo que vergüenza me acerqué y les pregunté qué era ese objeto que agarraban con más ansiedad que Frodo el anillo. Su respuesta me desconcertó: “Un misil, la bebida energética de moda”. En plan policía de barrio seguí preguntado. “¿Y de dónde habéis sacado semejante mierda, perdón, misil?”. “Más respeto tronco” me espetaron con razón. “La puedes encontrar en cualquier tienda de alimentación. En el chino de aquí al lado la venden como churros”. “¿Y por qué la consumís?”. “Yo para hacer deporte”, contestó uno de ellos. “Yo cuando salgo de fiesta”, dijo otro. “Yo para estudiar más concentrado”, respondió el que iba cargado de libros.
lata_home2
 
Reconozco que no me extrañó lo que estaba escuchando. Un reciente informe de la EFSA (European Food Safety Authority) que ustedes pueden leer en este enlace alerta sobre los hábitos de consumo de bebidas energéticas en Europa y desvela que de las personas encuestadas, el grupo de edad que más consume estos productos son adolescentes (10 a 18 años). Concretamente el 68% de los adolescentes entrevistados consumen bebidas energéticas. Entre estos el 12% presentan consumo “crónico alto”, con un consumo medio de 7 litros al mes, y el 12% consumo “agudo alto”.
Me acerqué al chino y en la puerta vi muchísima publicidad de esta nueva bebida energética. Entré y pedí un par de misiles para poder analizarlos y un Red Bull para comparar los resultados obtenidos. Cuando el dependiente me dijo que cada unidad de 250 ml costaba solamente un euro entendí el por qué de su éxito. Entre lo barato que era (1 euro frente a 1.50 euros que costaba la lata de Red Bull), lo novedoso de su envase y el alto consumo de bebidas energéticas entre la población adolescente, el éxito de ventas de este producto era fácilmente previsible.
 
misil
 
Nada más comprarlo eché un vistazo a la etiqueta nutricional del Misil… pero me fue imposible analizar nada porque la letra es tan diminuta que, a menos que tengan visión de superhéroe, necesitarán una lupa para poder leer lo que pone en la etiqueta. Sin embargo, a las empresas que utilizan esta argucia para dificultar al consumidor el acceso a la información nutricional de sus productos les quedan los días contados… dentro de unos meses esta estrategia será ilegal.
El 13 de diciembre de 2014 comenzará a ser aplicable el reglamento 1169/2011 que marca no solo qué información deberán llevar los productos en su envase sino también cómo deberá presentarse. En este reglamento se establece que para facilitar la información al consumidor la letra debe ser más grande y legible que la que se emplea actualmente. Concretamente la norma establece un tamaño mínimo de fuente: para los envases de más de 80 cm2 será 1,2 mm de altura y en los de tamaño inferior, de 0,9 mm.
Como las empresas aun tienen unos meses para usar esta letra tan diminuta utilicé una lupa que me dejaron cuando llegué al colegio de mi hija y observé que, aunque hay parámetros nutricionales muy parecidos en el dichoso Misil y en el Red Bull, existen otros indicadores donde las diferencias son significativas.
Las dos bebidas poseen un valor energético muy parecido (46 kcal/100 ml del Misil frente a las 45 Kcal/100 ml de la bebida que da alas), una cantidad de cafeína enorme pero similar (30 mg/100 ml frente a 32 mg/100 ml) y la misma concentración de una molécula cuya efectividad ha sido rechazada por la EFSA, la taurina (0.4%).
 
Publicidad en la puerta de un establecimiento
Publicidad en la puerta de un establecimiento
Hay, sin embargo, algunos parámetros nutricionales donde las diferencias son significativas. Mientras que no existen proteínas en el Red Bull, en el etiquetado del Misil se puede apreciar sorprendentemente la presencia de 0.35 gr/100 ml… aunque me gustaría saber de qué proteínas exactamente estamos hablando porque ese dato es bastante atípico. Además, esta nueva bebida energética posee casi un 50% menos de vitamina B6 que el Red Bull y, ojo al dato, más de tres veces la cantidad de sal que la bebida preferida de la escudería de Sebastián Vettel lo que puede tener fuertes consecuencias sensoriales y también nada saludables… éramos pocos y, por si no teníamos suficiente con la cafeína, parió la sal para subirnos aun más la tensión.
De entre todos los ingredientes de estas bebidas energéticas, el infumable reglamento que regula la publicidad sobre propiedades saludables de alimentos solo avala los beneficios de los diferentes tipos de vitaminas presentes en la composición de ambas bebidas… pero hay que dejar claro que ello es debido a que la infame legislación vigente solo tiene en cuenta las propiedades aisladas de los ingredientes de un alimento porque si evaluara el efecto global de estas bebidas el resultado sería contundente: aunque hay ciertas diferencias nutricionales entre las dos bebidas energéticas analizadas, estamos ante dos productos nutricionalmente aberrantes que son auténticas bombas de cafeína y azúcar… así de claro.
Fuente: Iberbike.com
Fuente: Iberobike.com
Sin embargo, hoy no voy a limitarme a analizar nutricionalmente la composición del Misil. Cada vez son más los aspectos negativos asociados a este tipo de productos y ya va siendo hora de que se pongan encima de la mesa.
Como les he comentado anteriormente las bebidas energéticas triunfan entre la población adolescente europea pero… ¿puede relacionarse de algún modo el consumo de estos productos con otros aspectos que en ocasiones se asocian también a la adolescencia como el deporte, el alcohol o incluso las drogas? Parece ser que sí.

bebidas-energeticas-consumidor
 
En el estudio de la EFSA anteriormente citado se puede observar como un 52% de los personas encuestadas consumen bebidas energéticas para mejorar su rendimiento físico y deportivo. Sin embargo, esto no solo no es efectivo sino que puede tener fatales consecuencias. En los últimos años son muchos los estudios que han demostrado como el consumo de bebidas energéticas está directamente relacionado con una aceleración del ritmo cardiaco, palpitaciones, aumento de la presión arterial y, en casos más graves,  con convulsiones o muerte súbita.
Pues bien, según un estudio que pueden leer aquí  titulado “Evaluación de los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas” y realizado recientemente por la ANSES (Agencia Francesa para la Alimentación, Medio Ambiente y Salud Ocupacional), los problemas producidos por el alto contenido en cafeína de las bebidas energéticas se ven incrementados en periodos de alta intensidad deportiva.
url
 
¿Y qué relación existe entre la ingesta de alcohol y bebidas energéticas? Según el máximo organismo europeo en materia de alimentación el 56% de los adultos de la UE que consumen alcohol lo hacen mezclándolo con algún tipo de bebida energética mientras que ese porcentaje se dispara hasta el 71% en el caso de los jóvenes… lo que puede tener consecuencias fatales.
El alcohol y las bebidas energéticas forman un cóctel peligroso porque el efecto estimulante de las bebidas energéticas puede llegar a camuflar situaciones de embriaguez intensa. Las investigaciones muestran claras evidencias respecto al enmascaramiento de los signos de intoxicación por alcohol gracias al efecto de la bebida energética, lo que implica el riesgo de consumir un mayor volumen de alcohol, con mayor deshidratación, resacas más severas y prolongadas. Además, parece ser que el alcohol potencia la aparición de los efectos adversos de las bebidas energéticas: la cafeína estimula el sistema nervioso central y cardíaco, facilita la liberación de catecolaminas como la adrenalina y la dopamina, y estimula la vasodilatación, mientras que la taurina incrementa la contractilidad cardíaca.
Pero si hay un estudio que ha levantado la polémica es el titulado “Energy drinks, soft driks, and substance use among United States secondary schoool students” que ha sido publicado recientemente en la revista Journal of Addiction Medicine y que fue financiado por el programa “Monitoring the Future” del Instituto Nacional  Americano sobre el Abuso de Drogas.
 
bebidas
 
Los resultados obtenidos usando cuestionarios realizados a casi 22.000 estudiantes de escuela secundaria muestran que un tercio de los adolescentes estadounidenses que consumen bebidas energéticas presentan altos índices de consumo de alcohol, tabaco o incluso algún tipo de drogas como la marihuana.
Los responsables de dicho trabajo, pertenecientes a la Universidad de Michigan, dejan bien claro que, aunque la causalidad no puede probarse, la correlación entre el consumo de bebidas energéticas y el de otras sustancias dañinas es evidente. Según los resultados obtenidos el comportamiento de los adolescentes que consumen bebidas energéticas, alcohol, tabaco y drogas responde a un idéntico patrón: la  búsqueda de nuevas sensaciones y/o riesgos.
Ante todo lo expuesto en este post deberíamos hacernos una pregunta. ¿Existe alguna forma de combatir el daño que está provocando entre la población adolescente el consumo abusivo de estas bebidas? Desde mi punto de vista sí… y ya son varios los países que están empezando a plantearse diferentes decisiones al respecto.
 
French-parliamentary-report-pushes-fast-food-tax_strict_xxl
 
Tras el bien intencionado pero chapucero intento del ex alcalde de New York sobre el que escribí en este post de limitar la venta de bebidas azucaradas de más de 475 ml, hace unos días el senado francés, basándose en un informe que ustedes pueden leer aquí, formuló una propuesta para que los productos incluidos bajo el concepto “comida basura” pagaran una tasa especial de impuestos.
Según los autores del informe no es de recibo que ciertos alimentos y bebidas cuyos perjuicios sobre la salud están más que demostrados tengan una tarifa reducida del IVA… y más cuando su consumo aumenta los gastos de la sanidad pública al tener ésta luego que costear parte del tratamiento de las enfermedades asociadas al consumo de la comida basura. Para el senado francés las bebidas energéticas no deben tener el mismo tratamiento fiscal que el agua o los zumos de frutas (como ocurre hasta ahora) sino que deben equipararse al tabaco, alcohol u otros productos nada saludables… y me parece bien.
¿Y estas medidas fiscales pueden ser efectivas de cara a la salud pública? Pues según un estudio publicado en la revista British Medical Journal que ustedes pueden leer aquí, sí. Usando los datos de consumo de refrescos azucarados en el Reino Unido, analizando la composición nutricional de varias bebidas de este tipo y aplicando diferentes modelos matemáticos, un grupo de investigadores ha concluido que un impuesto del 20% sobre los refrescos azucarados disminuiría el consumo de bebidas con alto contenido en azúcar en un 15%. Además, según los autores del estudio dicha medida podría llegar a reducir la obesidad en el Reino Unido un 1.3 %.
 
obesidad-refresco-soda-mexico
 
Los investigadores responsables tienen claro que la contribución de las medidas fiscales a la reducción de la obesidad total en el Reino Unido es muy modesta lo que puede ser debido a que las bebidas azucaradas son preferentemente consumidas por un sector de la población (los jóvenes) y no por el grupo más afectado por la obesidad (adultos). Sin embargo, para los responsables del estudio los datos son importantes por varias razones.
En primer lugar porque una estrategia efectiva para lograr reducir los altos niveles de obesidad de una población debe estar basada en varios tipos de medidas tomadas desde diferentes frentes y ésta es solamente una de ellas. Además, y siempre según lo que se puede leer en el artículo publicado en British Medical Journal, parte de los 326 millones de euros que se recaudarían anualmente en el Reino Unido mediante esta medida fiscal podría destinarse a rebajar los precios de frutas y verduras con lo que se daría otro paso para luchar contra la malnutrición… todo suma.
 
Captura de pantalla 2014-03-27 a la(s) 12.01.26
 
¿Y qué pienso yo de todas estas medidas? Pues me parecen cojonudas. No es la primera vez que digo en Scientia que, desgraciadamente, el nivel de educación nutricional es bajísimo en la población. Por ello no basta solamente con comenzar una política seria que sirva para implantar unos buenos hábitos nutricionales entre el consumidor sino que, además, hay que tomar una serie de medidas legales que impidan comercializar de forma indiscriminada una serie de productos alimentarios que están haciendo mucho daño.
Estimados lectores, al principio de este post les he comentado que la mañana que vi a aquel grupo de adolescentes bebiendo Misiles me dirigía al colegio de mi hija a dar una charla a un grupo de niños de 13 años. La conferencia en cuestión se titulaba “El lado oscuro de las bebidas energéticas”. Pues bien, tras hablar a los chavales sobre todo lo que les he contado hoy acerca de la aparición de nuevas y aberrantes bebidas energéticas en el mercado alimenticio, las consecuencias sobre la salud que pueden tener y la necesidad de tomar medidas que sirvan para frenar su descontrolada comercialización, una niña de 12 años levantó la mano y me hizo la siguiente pregunta.
“¿Cómo es posible que si estos productos son tan dañinos ayer mi hermano de 8 años comprara una bebida energética sin ningún problema y en el envase, al igual que ocurre con el tabaco, no pudiese leer que es malo para la salud sino más bien todo lo contrario?”
 
No supe contestar…
 
 
boy-redbull_thumb
 
Jose

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...