sábado, 5 de octubre de 2013

temas complejos: LOS LÍMITES... HAY QUE LUCHAR POR ELLOS



Adolescentes: dónde están los límites

09:38 03/10/2013 Rionegro.com.ar
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Numerosos estudios demostraron que los adolescentes, en el paso de la dependencia a la independencia, no pueden llegar a convertirse en adultos si no comprueban los límites de la autoridad. Tampoco son capaces de luchar por lo que creen y lo que quieren si no tienen oportunidad de pelear contra las creencias y los mandatos de los otros.



Al poner un límite, los padres ejercen una función de cuidado, amparo, protección.
El adolescente quiere y necesita esas reglas, pero también las pelea. Y está bien que sea así, porque esto ayuda a configurar su autonomía.

Los padres de adolescentes deben volver a aprender a criarlos y protegerlos, poniéndoles límites, pero sabiendo que ellos pelearán duramente para no aceptarlos .Aunque a los adultos les cueste hacerlos respetar y a los hijos les provoquen furia, la comunicación entre padres e hijos adolescentes está directamente relacionada con los límites. El arte de comunicarse con los adolescentes

En algunas culturas de Africa y de algunos países de América del Sur existen rituales de pasaje de la infancia a la adolescencia. En estos rituales, se les explica a los adolescentes qué es lo que la comunidad espera de ellos y se los acompaña en el aprendizaje. Este tiempo de dedicación exclusiva ayuda a que la transición no sea tan violenta para los adolescentes ni para los mayores.
Si en el momento en que los habitantes de la casa comienzan a darse cuenta de que están conviviendo con un adolescente, los padres buscan en una librería material sobre el tema, encontrarán títulos como ¡Socorro!, tengo un hijo adolescente, ¿Cómo sobrevivir a un hijo adolescente? o No mate a su hijo adolescente. Algunos de estos libros pueden resultar útiles, pero otros pueden terminar de hundir a los padres en su desconcierto.
Hay autores que consideran la juventud como una amenaza o una edad peligrosa, cuando en realidad es un momento en el que conviven sentimientos contradictorios, como el afán de autonomía y la necesidad de encontrar límites para construir la propia identidad.
En el pasaje de la niñez a la etapa adulta, los hijos intentarán independizarse para llegar a ser autónomos y los padres deberán entender que este proceso los apartará, sólo por un tiempo y en algunos aspectos de la vida, de los hijos.

La adolescencia no es sólo una crisis de los hijos, es una crisis de la familia en conjunto, en la que los padres le pasan la posta al hijo ya crecido.
 Después de un período de peleas que aparece como un pequeño nubarrón al principio de la adolescencia y se convierte en una tormenta en la etapa media, muchos padres terminan por aceptar aspectos de la vida de sus hijos adolescentes que pueden incluso ser lejanos a sus propias expectativas. Por ejemplo, una vocación poco común.
A veces, la necesidad de rebelarse va más allá de estar o no de acuerdo con las sugerencias paternas: la cosa está en hacer lo contrario a ellas. Un aspecto para valorar es la capacidad de los padres para adaptarse a esta necesidad de autonomía adolescente sin sentirse desplazados y pudiendo flexibilizar las reglas.

Para los adultos, esta flexibilización es un doble esfuerzo, porque mientras los adolescentes caminan hacia la adultez, los padres se encuentran atravesando su propia crisis: la de la mitad de la vida, con percepciones a veces angustiosas respecto del paso del tiempo y, otras, con frustraciones relacionadas con sus realizaciones personales y proyectos de vida.
Muchas veces estigmatizados como violentos o rebeldes, los adolescentes necesitan luchar contra los mandatos de los adultos para buscar su propia identidad. En esta etapa es fundamental poner límites, pero también flexibilizar las reglas de la casa para permitir que los hijos jueguen a ser adultos dentro del hogar, donde están protegidos.
 

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