miércoles, 30 de octubre de 2013

temas complejos: LOS MALTRATOS A PADRES SE DISPARAN...

Que se haya triplicado los malos tratos hacia los padres no es una broma. Hace falta un máster...  
Berrinches y rabietas en los niños

 Incremento del nivel de violencia de adolescentes lleva a UV a crear máster
17-10-2013 / EFE
 
El incremento del nivel de violencia de adolescentes de entre 14 y 17 años ha llevado a la Universitat de València (UV) a crear un Master en Intervención con Adolescentes en Riesgo y sus Familias, que comenzará su primera edición durante este año académico.
Según un comunicado de la UV, los malos tratos en el ámbito familiar se han triplicado en la última década, pasando de un 6,9 por cada 100.000 habitante en 2001 a un 16,4 en 2012, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
 
En este aumento de la violencia y las agresiones intrafamiliares, destaca el protagonismo que están asumiendo los adolescentes de entre 14 y 17 años, jóvenes de clase media o alta que no están habituados a que le nieguen sus deseos y con baja tolerancia a la frustración.
 
No obstante, según la catedrática de Psicología Básica María Vicenta Mestre, las últimas investigaciones apuntan a una ampliación del rango de edad de los agresores, que ha bajado hasta los 10 años.
 
«Son niños y niñas que se han criado sin normas ni límites en familias permisivas que no han dedicado el tiempo suficiente a la crianza ni han establecido unas adecuadas normas y principios de convivencia, ambientes que no se caracterizan por el afecto y la comunicación», según Mestre.
Solo en la Comunitat Valenciana se contabilizaron 930 infracciones de violencia doméstica, de las cuales 723 tuvieron lugar en Valencia y en las que destaca la violencia filio-parental, según el Juzgado de Menores.
 
Maria Vicenta Mestre ha explicado que existe una necesidad social nueva que requiere de profesionales con formación altamente especializada en evaluación e intervención con adolescentes en alto riesgo social.
 
Mestre, junto al profesor de Trabajo Social y Servicios Sociales, José Javier Navarro, y al profesor de Sociología y Antropología, Pedro José López, dirige este nuevo postgrado.
 
«Hace una década que surgió la problemática de la violencia filio-parental y hace apenas 4 ó 5 años que se está investigando y trabajando con programas específicos sobre esta materia. Ha llegado el momento de ofrecer formación especializada desde la Universitat», explican los directores del máster.
 
Este máster, dirigido tanto a profesionales del sector como a titulados en Psicología, Criminología, Trabajo Social, Educación Social, Sociología, Pedagogía o Antropología, tiene como objetivo ofrecer la formación y herramientas necesarias para aprender a detectar las circunstancias de riesgo.
 
También pretende intervenir en problemáticas sociales relativas al maltrato, la violencia filio-parental, las dependencias o la exclusión, cuyo eje de actuación prioritaria sean tanto los adolescentes como sus familias.
 
El máster, que se impartirá on-line, incluye la realización de un trabajo final de máster y de prácticas formativas que permitirán aplicar los conocimientos adquiridos bien en centros residenciales de atención psico-socio-educativa a menores, ubicados en Valencia o en cualquier otra área geográfica, para facilitar el acceso a las prácticas de estudiantes de otras ciudades.
 
 
 
 

viernes, 25 de octubre de 2013

realidad en vivo: SE ALARGA "OFICIALMENTE" LA DURACIÓN DE LA ADOLESCENCIA


los padres tengan en cuenta este artículo, especialmente la última frase...

 

Adolescentes sin fecha de caducidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) prolonga la etapa de la adolescencia hasta los 25 años y los expertos gallegos advierten de las consecuencias de esta situación

20.10.2013 | 03:50
La niñez se abrevia, la adolescencia se alarga, y en el hogar conviven personas de diferentes edades y responsabilidades pero sin intereses ni hábitos comunes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) se adapta a las nuevas realidades sociales y extiende un periodo de la juventud que tradicionalmente llegaba a los 19 años, hasta los 25. Especialistas gallegos analizan las causas de esta situación y advierten de las consecuencias que puede tener tanto para los hijos como para sus padres
Mario estudia y trabaja unas horas los fines de semana. Viste ropa de marca y no se despega de su smartphone de última generación. Tiene novia, pero no piensa ni de lejos en vivir con ella. Vive con sus padres, en una habitación en la que cuelgan pósteres de sus grupos de música favoritos, una actriz con poca ropa y la bandera de su equipo de fútbol. Sale por las noches y no avisa cuando no va a llegar a cenar. Mario podría ser un adolescente cualquiera de 15 o 16 años pero, en realidad, tiene 25. Y es un adolescente cualquiera.
 
Lo que hasta hace poco los especialistas solían llamar "adolescencia tardía", ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define directamente como adolescencia, y extiende este periodo hasta los 25 años. Pese a que históricamente este organismo internacional limitaba esta etapa de los 11 a los 19 años -adolescencia temprana de 12 a 14 años y la adolescencia tardía de 15 a 19 años- ahora muchos de sus especialistas sostienen que esta etapa de la vida se prolonga hasta los 25 y no son pocos para los que la edad de la adolescencia puede superar los 30 años.
 
Los expertos gallegos consultados destacan que la crisis económica, sin duda, acentúa la dependencia de la familia, pero hay mucho más. "Los padres también contribuyen a demorar este proceso que va de la adolescencia a la madurez ya que les hemos infantilizado; les damos todo hecho a los hijos, los metemos en una burbuja, y eso favorece el retraso de su autonomía", destaca Manuela del Palacio, presidenta de la sección de Educación del Colexio de Psicoloxía de Galicia. Se trata de una especie de juego generacional entre padres e hijos de detención del tiempo: "Es como si ambos quisieran perdurar un poco más como padres de esos hijos tan deseados y ellos como hijos dependientes de esos padres", apunta la psicóloga.
 
A esto añade Del Palacio que muchos nuevos jóvenes encuentran cada vez más difícil definir su identidad al tener padres con rasgos adolescentes. "Son padres que tienen miedo a poner límites y que se sienten culpables si lo hacen y a veces se olvidan de que alguien tiene que ser el adulto".
 
La experta enumera algunas de las características que delatan al adolescente: "Tiene un carácter emocionalmente inestable, se rige más por sus caprichos y no es consciente de las consecuencias que su conducta puede generar; en realidad, el principio del hedonismo está tan en boga en la sociedad actual que muchísimos adultos tienen rasgos de adolescentes", recalca.
 
La sociedad compleja e incierta en que vivimos, donde a la crisis económica se une la de la familia y los valores, tienen también un peso clave en la prolongación de la etapa adolescente. Así lo remarca el catedrático de Sociología de la Universidade da Coruña José Romay. "Los humanos tienen la característica innata de la adaptación; la adolescencia es un periodo relativamente nuevo, nuestros abuelos pasaban de niños a hombres o mujeres sin nada intermedio; tenían esa necesidad para sobrevivir", recuerda.
 
Los adolescentes actuales, en cambio, incorporan la realidad de un modo distinto: "Tienen más temores, incertidumbres y menos expectativas que las generaciones anteriores; antes uno se formaba para una profesión y, al terminar, se ponía a trabajar y formaba una familia, que son los criterios de la adultez. Hoy a los 25 años muchos siguen con un trabajo muy precario y no se atreven a independizarse. No es extraño, que se planteen no apurarse en crecer y asumir responsabilidades de adultos", describe.
 
Los números corroboran estas sensaciones: según el Informe de la Juventud en España de 2012, el 29,8% de las mujeres y el 41,1% de los hombres siguen viviendo en casa de sus padres entre los 25 y los 34 años. Si se comparan estos datos con los referidos a jóvenes extranjeros se observa que éstos se independizan de la familia en mayor porcentaje que los españoles en todos los grupos de edad. De hecho, tan solo el 25,8% de los jóvenes extranjeros de 25 a 29 años viven con sus padres.
 
Por otra parte, la infancia cada vez es más corta: "Hay niños de 10 años que tienen ya rasgos de adolescentes", apunta Manuela del Palacio. Pero además, especialmente en el caso de las niñas, se une una causa física. La Asociación Española de Pediatría alerta del aumento de los casos de pubertad precoz en niñas que, en los últimos diez años han visto adelantado su desarrollo de los 10,8 años a los 9,8. También las últimas investigaciones señalan que el desarrollo cognitivo de los jóvenes continúa más allá de los 18 años y que su madurez emocional, imagen personal y el propio juicio se verán afectados hasta que la corteza prefrontal del cerebro se desarrolle completamente. ¿Y cuándo sucede? la psicóloga Graciela Moreschi lo resume así: "La adolescencia comienza en la pubertad y termina en la cultura".
 
La psiquiatra Graciela Moreschi es la autora del libro Adolescentes eternos (Ed. Paidós), en el que reflexiona sobre las causas y consecuencias de esta adolescencia cada vez más larga. En su opinión, influyen principalmente los valores del postmodernismo. "Vivimos en una sociedad más consumista que capitalista, donde los objetos y las marcas son los que posicionan socialmente; a eso se añade la sexualidad, que antes era uno de los motores de la independencia y hoy se vive sin problemas dentro del hogar familiar", apunta.
 
De este modo, destaca que la adolescencia eterna es más habitual en las familias de clase media y alta. "Los jóvenes eligen darse caprichos y no quieren renunciar al nivel de vida que tienen (coche, tecnología cara, salidas, ropa de marca...) a cambio de su independencia. Quieren irse de casa cuando puedan asegurarse todo esto y eso no es fácil en estos tiempos", subraya.
 
Esta situación, advierte la psiquiatra, "afecta y mucho" tanto a padres como a hijos: "Los padres se sienten invadidos, incómodos en su propia casa y culpables por las consecuencias que tendría decir "Basta, esta es mi casa". Y los hijos no pueden encarar compromisos afectivos más sostenidos. El padre que pone un límite es aquel que ayuda a su hijo a volar.
 
 
 

investigaciones: A LA CABEZA DE FRACASO ESCOLAR


La falta de detección de problemas psicopatológicos sitúa a España a la cabeza de Europa en fracaso escolar

lainformacion.com
jueves, 24/10/13
 
La falta de detección de problemas psicopatológicos sitúa a España a la cabeza de Europa en fracaso escolar
MADRID, 24 (EUROPA PRESS)
La falta de diagnóstico de los trastornos del aprendizaje y de otras psicopatologías en el niño, unido al elevado consumo de cannabis y alcohol y otras drogas entre los adolescentes, sitúan a España a la cabeza de Europa en fracaso y abandono escolar, según han asegurado diversos expertos en el III Congreso Internacional de Patología Dual, que se celebra en Barcelona.
 
De hecho, los últimos datos evidencian que entre el 25 por ciento y el 30 por ciento de los adolescentes no terminan o fracasan en sus estudios, dato que contrasta con las cifras registradas en los países del norte de Europa donde el fracaso ronda el 7 por ciento.
 
Por tanto, la diferencia entre el fracaso escolar español y el del resto de países europeos no se debe, solamente, a problemas de tipo económico, social o a la formación del profesorado, sino que, a juicio de los especialistas, se debe a que algunos países europeos detectan, diagnostican y tratan mejor los problemas psicopatológicos y de aprendizaje de los niños.
 
"Una gran parte del fracaso escolar es debido a que durante muchos años se ha focalizado en el entorno social y familiar del niño o en los planes de estudio y se ha rechazado la posibilidad de buscar un problema psicopatológico o del aprendizaje que explicara mejor el bajo rendimiento escolar", ha señalado el presidente del congreso y jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d' Hebron de Barcelona, Miguel Casas.
 
En concreto, a juicio de los expertos, en España hay una "notable" falta de diagnóstico en la infancia de los trastornos del aprendizaje y de trastornos más psiquiátricos como, por ejemplo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAJ), las conductas desafiantes o el aislamiento que, según han aseverado, deben ser abordadas cuando el niño inicia su etapa escolar.
 
Y es que, este tipo de trastornos y dificultades van a provocar que primero el niño, y luego el adolescente, no tenga la capacidad suficiente para retener la información de los estudios. "La detección hay que empezarla a los 5 o 6 años. En esa edad es donde se deben detectar los problemas de aprendizaje que pueden culminar con el fracaso escolar en la ESO. A los 15 o 16 años, todo es mucho más difícil", ha apostillado Casas.
 
VULNERABILIDAD ADICTIVA
 
Por otra parte, los especialistas han señalado que el concepto de mayor vulnerabilidad para el consumo de drogas está íntimamente relacionado con la psicopatología y los trastornos y dificultades del aprendizaje no diagnosticados.
 
La situación clínica favorece que niños y adolescentes que padecen problemas psicopatológicos sin diagnosticar, opten por la "automedicación" consumiendo cannabis, alcohol y otro tipo de sustancias adictivas como una forma de autocompensación que les permita sentirse mejor.
 
"La combinación de una vulnerabilidad individual para las patologías mentales acompañada de abuso de tóxicos como automedicación, lleva irremediablemente a la patología dual en la edad adulta. Cuando no se diagnostican ni se tratan los problemas del neurodesarrollo en la edad infantil aparece, en un primer momento, el consumo de tabaco, cannabis y alcohol y más adelante, la predisposición al consumo de drogas ilegales como la cocaína y la heroína", ha puntualizado el doctor Casas.
 
En este punto, el experto ha avisado de las elevadas cifras de cannabis y alcohol consumidas por los adolescentes españoles y ha recordado que estas dos sustancias son factores de riesgo para el fracaso escolar.
 
De hecho, según los últimos estudios, los adolescentes españoles se sitúan en el tercer lugar del mundo desarrollado en cuanto al consumo de cannabis, por detrás de Canadá y Suiza y uno de cada cuatro jóvenes menores de 15 años ha consumido esta sustancia en el último año.
 
A este consumo se le suma el del alcohol, una adicción que ha aumentado espectacularmente en los jóvenes menores de 18 años, ya que cerca del 40 por ciento de los adolescentes aseguran haberse emborrachado alguna vez en el último mes.
 
 
 

sábado, 19 de octubre de 2013

reflexiones serias, reseñas: CÓMO NOS INVENTAMOS LA ADOLESCENCIA




Nos inventamos la adolescencia
La juventud, la libertad y la rebeldía adolescente que solo te pertenece a ti es muy anterior a tu tiempo. Lo cuenta Jon Savage en Teenage, la invención de la adolescencia.
 
Las nenas de Jon Savage
Las nenas de Jon Savage
"¿Por qué no puedo salir cada noche si quiero? ¿Qué se supone que debo hacer, quedarme metida en casa, tirada en el sofá?". Esta frase no te la inventaste tú, sino tu abuela. O, posiblemente, tu bisabuela. Parece mentira, ¿eh? No solo la idea de que tu abuela fuera rebelde y contestataria, sino que su generación fuera la que acuñó todo aquello que creemos nos representa o nos representó en algún momento.
La juventud, la libertad y la rebeldía adolescente que solo te pertenece a ti es anterior a tu tiempo. Es tan anterior que tiene sus propias reglas, gestadas a finales del siglo XIX, y consolidadas a mitad del siglo XX, con la Segunda Guerra Mundial. Es decir: la adolescencia tiene su propia cronología, que puede recorrerse. La originalidad, la pureza de carácter, el odio a lo adulto...todo existe desde hace tiempo. Esta es la premisa de Teenage, el documental dirigido por Matt Wolf, que se presenta en el Festival In-Edit este mes, basado en el libro de Jon Savage del mismo nombre. Siguiendo los testimonios de diferentes adolescentes entre 1875 y 1945, recorre un lenguaje tan cercano que podemos establecer los puntos que hicieron que ese estado entre la infancia y la edad adulta acabara convirtiéndose en el motor generador de identidad más importante de nuestros tiempos.
1. El momento de tránsito como momento productivo: Lo difícil de la primera juventud aparece con la propia definición. ¿Qué es un adolescente? No es un niño ni se le trata como tal, pero tampoco es un adulto. ¿O sí? La historia ha enseñado como el cuerpo adolescente es problemático incluso para cercarlo a la producción. Con la Revolución Industrial, la popularización del trabajo infantil creó obreros adolescentes, con todos los deberes del trabajador y ninguno de sus derechos. Tras la prohibición del trabajo entre los menores, éstos fueron carne de ejército. Las guerras mundiales se nutrieron de menores de 22 años y para ellos hubo que crear un discurso convincente: el adolescente importa y puede cambiar el mundo. Este eslogan que a todos nos suena ya era popular a principios de siglo XX.
2. La política como compromiso identitario: ¿Qué soy? La gran pregunta que intenta resolver el adolescente aparece marcada a lo largo los años veinte, treinta y cuarenta como un posicionamiento político necesario y tremendamente polarizado. "Eras comunista o eras nazi", explica el testimonio de una joven alemana durante la década de los treinta, "y querías ser algo que cambiara las cosas". La rebelión política contra la autoridad paterna se llevaba a cabo desde organizaciones de ocio juveniles – en Alemania, por ejemplo, con las Wandervogel, que después serán copadas por las Juventudes Hitlerianas-.
3. El nihilismo frente a lo adulto: "Nos hicieron apostar por un futuro y éste no existe", dice un joven en 1920. Así, el "no future" punk se remonta a la Primera Guerra Mundial.Tras alistarse masivamente animados por la generación anterior, que les promete que el sacrificio obtendrá una recompensa los jóvenes que regresan del frente lo hacen traumatizados y sin ideales. Así, no importa lo que hagan, el optimismo y la esperanza no son algo en lo que creer.
4. La autodestrucción como identidad creativa: "Pensábamos que íbamos a morir, así que nada importaba". Si no hay nada de que hacer, ¿qué más da lo que hagas? Los dorados años veinte son los de la permisividad sexual, el despiporre y el jazz. Las chicas despreocupadas y libres se llaman "flappers"; se cortan el pelo, pasan de sus padres y salen a beber y fumar todas las noches. Triunfa la androginia de la mano de las "freak parties" donde ellos se disfrazan de ellas y viceversa. ¿Algo que envidiar a David Bowie y Lou Reed en Berlín en los años setenta? ¿Christiane F. chutándose por los parques? Nah. La primera víctima del glamour opiáceo es Brenda Dean Paul, el alma de la fiesta, la primera it girl morfinómana que acaparó las portadas por ser y no por hacer demasiado.
5. La violencia juvenil: Lo que no puede ser controlado se convierte en algo peligroso. Esta es la premisa que permea a todo lo relacionado con el adolescente cuando campa a sus anchas por las calles. Tras las guerras, cuando no pueden acceder al trabajo, los jóvenes adquieren un estatus problemático inmediato. Son tachados de hooligans, bohos, y demás apelativos para describir a los inadaptados sociales, dependiendo de la época. Pero todo lo que se opone a lo adulto adquiere un valor en sí mismo Lo peligroso e ilegal, ligado a la adolescencia, se convierte en un valor identitario que nos acompaña hasta nuestros días, desde los tatuajes talegueros a las gangs callejeras.
6. El cuerpo incontrolable: Lo que debe ser cercado no es únicamente el ansia de rebelión intelectual o la violencia ociosa, sino el propio cuerpo en sí. A medida que avanzan las décadas, las adolescentes cuestionan también qué libertad tienen con respecto a su propio cuerpo y su deseo. Primero con la aparición de las flappers y durante la Segunda Guerra Mundial las "chicas de la victoria"- las adolescentes que ofrecen compañía a los soldados que se alistaron-, los límites morales conocidos hasta el momento se resquebrajan. Se anuncian nuevas eras en las que se cuestionará a la comunidad que fija el control social a través de la sexualidad.
7. El estilo como algo irrenunciable: Lo que ahora resulta algo incuestionable en el universo adolescente-lo identitario se muestra a través de la vestimenta y la música-, se forja realmente entre 1910 y 1945. Primero el jazz y después el swing son los primeros sonidos que provienen de la comunidad negra en Estados Unidos y son adoptadas por los adolescentes blancos. Ambas polarizan a la juventud en general y la distancian de lo adulto. Lo mismo sucede con la ropa, que pasa de ser simplemente utilitaria para definir al joven en su mundo, creando las primeras subculturas. Los jitterbugs, fanáticos del swing, y los zoot suiters con pinta de gángsters adquieren un estatus mítico desde el inicio: en Estados Unidos son encarcelados por sus pintas, y en la Alemania nazi son acusados de traición a la patria u homosexualidad y, en muchos casos, son ejecutados.
8. El consumo que define: Con el final de la Segunda Guerra Mundial se fija el nuevo modelo de adolescente, que permanece hasta ahora. El sujeto ha sido político, pero ahora además se reconoce como un mercado de gran valor. La prosperidad estadounidense permite nuevos empleos a los jóvenes y, por tanto, un poder adquisitivo nuevo. Si en la década de los treinta el adolescente debía ser motor de cambio político, a finales de los cuarenta es un nuevo grupo social glamouroso al que atraer. Nacen los ídolos juveniles -Frank Sinatra, ¿el primer Justin Biever?-, los medios de comunicación específicos, y los productos que puedan interesarles. El resto, como vemos, es historia.
 
 
 
 

viernes, 18 de octubre de 2013

reseña: VIVIR CON UN ADOLESCENTE (II)




«Un adolescente rebelde es recuperable con autoridad pero también con amor»
Día 18/10/201
ABC.es
 
Sonia Cervantes, autora del libro «Vivir con un adolescente» y psicóloga de «Hermano Mayor»
«Un adolescente rebelde es recuperable con autoridad pero también con amor»
cuatro
Sonia Cervantes, la autora de «Vivir con un adolescente» (Oniro), está acostumbrada a ver casos de chavales muy, pero que muy conflictivos. No en vano es la psicóloga del programa televisivo «Hermano Mayor», donde los protagonistas podrían ser objeto de la Fiscalía de Menores de no ser porque todos tienen más de dieciocho años (Hoy, a las 21:30 en Cuatro). ¿Qué es lo que falla en este tipo de chavales? «Siento decirlo, pero la culpa muchas veces, por no decir casi siempre, es de los padres. De la educación que les dieron cuando eran niños de pañales. Un adolescente conflictivo no surge por generación espontánea, como una seta que sale en otoño». Dura, rápida, directa, pero también conciliadora: «Al menos siempre se puede abrir una ventana, y reeducar. Si no mi profesión no existiría», reflexiona.
 
Esta psicóloga propone intentar mejorar la comunicación y la confianza entre padre e hijo, un punto crucial durante la adolescencia, donde lo que necesitan es atención e interés. «Lo que ocurre es que lo piden a gritos, nunca mejor dicho. Es su manera de manifestar sus pensamientos, emociones y necesidades. Y los padres no saben escuchar ni crear un clima de confianza, normalmente porque ejercen un exceso de autoridad o de sobreprotección». «Sé que lo que propongo es difícil, pero un padre no se debe dejar llevar por las emociones. Si muestra enfado, miedo o pena hacia su hijo, lo va a hacer mal seguro. Es una triada peligrosa».
 
—¿Todos, todos, todos los adolescentes nos lo van a hacer pasar mal?
—No. Para nada. La mayoría de los adolescentes con absoluta normalidad, vamos, con la normalidad propia de la adolescencia. Con un espíritu de crítica más exacerbado, si quieres, más pensando en divertirse y en exprimir vida hasta la última gota que en otra cosa, algo que por otro lado a veces los adultos olvidamos.
—¿Cuándo aparecen los problemas?
—Cuando aparecen trastornos de comportamiento o conductas adictivas: O una mala relación con los padres, o o cuando hay abandono escolar prematuro, o cuando el adolescente no tiene las herramientas suficientes para hacer frente a la adolescencia, por ejemplo. Pero la mayoría de las veces pasan con absolutamente normalidad por la adolescencia. Yo siempre comparto la siguiente frase en mis charlas a padres: «Los jóvenes a día de hoy han perdido todo el respeto a la autoridad, no aceptan ningún tipo de norma, solo piensan en divertirse, no tienen ningún valor...». Luego les pregunto, ¿estáis de acuerdo con esto? Y todos dicen ¡sí, sí! Y luego les descubro que el autor de la cita es Sócrates. ¿Ya era problemático el adolescente hace 2.400 años? El adolescente en general no está de acuerdo con la autoridad, es un rompedor de normas, etc, etc. Es rebelde pero ¿por qué? Porque es un individuo en construcción. Como persona tiene su propia identidad, sus características, pero a nivel neurobiológico, neuroquímico, y psicológico, hay una cosa que es la estructura cerebral, que no madura hasta los 25 años. ¿Que ocurre? Que lo que es el cortex frontal (que es la que se encarga de validad las consecuencias de los actos, planificar, ver resultados a largo plazol... esa digamos que los adolescentes no la tienen conectada, o la tienen, pero «cortocircuitada». Está mucho más activida en el cerebro del adolescente la parte límbica, que es el que regula las emociones. Eso está a tope. Por eso aparecen tantos problemas en el adolescente. Porque a nivel neuroquímico les queda todavía un camino por madurar.
—¿Cuando hay que empezar a educar?
—A una persona hay que educarla desde que nace. Desde que empiezan los primeros pucheros, no yendo corriendo a la cuna cada vez que hace ¡AH!, desde la primera patadita en la espinilla... ahí es cuando hay que empezar a actuar. El adolescente es fruto de sus propias características de personalidad, de la educación que ha recibido y de las experiencias por las que ha tenido que pasar. Como un adulto.
—Características de personalidad, educación recibida y experiencias, ¿cuál de las tres pesa más?
—No es que una cosa determine más que la otra. Soy de la opinión de que las tres cosas confluyen. Pero si hay una que realmente tenga mucho peso es la educación.
—¡Menos mal que el cambio es posible!
—Si. Porque eso es algo en lo que ellos se apoyan. «Es que yo soy así», «es que yo lo he pasado fatal», «es que como tengo estos padres»,. «entonces tengo que ser malo porque hay una predeterminación que no da pie al cambio».... El cambio es posible porque la educación tiene un papel muy grande. Si no fuera así, mi profesión ni existiría.
—Pero un neurótico va a seguir siendo un neurótico toda la vida.
—A ver, todos somos neuróticos. Pero somos, o muy neurótico o muy poco neurótico. Entendiendo neuroticismo por inestabilidad emocional. Pero no es una cuestión de cara o cruz. Es una cuestión de distribución de población, donde unos se sitúan normalmente en la media, y luego están los límites.
—Volviendo a la educación desde la primera infancia.
—Sobre todo desde la primera infancia. Las charlas que doy sobre establecimiento de normas y límites para padres y adolescentes no cambian mucho de las que doy para primera infancia. En general, no cambian mucho las pautas generales de educación. Lo único que cambia es la adaptación de la edad.
—¿Y cuáles son, para tí, esas claves de educación?
—Para mí, la autoridad, pero sin olvidar el cariño y el afecto.
—Sin olvidar el cariño... pero, ¿cómo se hace cuando llegas a trabajar a las mil, con un cansancio tremendo y el chaval tiene los pies encima del sofá?
—No es imposible. Pero es fundamental. Entro en casa, veo al chaval con los pies encima del sofá... tiene que quedar clara una cosa, punto número uno: ¿Esa regla está establecida? ¿Se sabe que en esa casa no se pueden poner los pies encima del sofá, o de la mesa? Si, perfecto. Entonces es cuando tú dices lo siguiente: «buenas tardes cariño, sabes que no se pueden poner los pies encima del sofá. No podemos. Ninguno. Es decir, el grupo, no tú». Debemos meter al adolescente en el grupo, si no se piensa que vas a por él.
—¿Cuidar la forma en la que nos comunicamos con el adolescente es tan efectivo?
—Es difícil que si le hablas así, te conteste mal. Obviamente si te contesta mal tú tienes que intervenir. «No te voy a consentir que me contestes». «Y si me vuelves a contestar así... va a pasar tal cosa». Tiene que haber una consecuencia. También tienes que valorar la respuesta. «No es lo mismo un jolín mamá es que estoy cansado» que un «vete a la mierda, sácalos tú». Entre una cosa y otra el nivel de interacción también tiene que tener distintos niveles. En la segunda respuesta es que ya han fallado un montón de cosas antes.
—¿Y cuando estás harto, pero harto de verdad, del adolescente?
—Hay cosas que no debes decir nunca, porque te desautorizas. «No puedo contigo, eres imposible, ya no sé que voy a hacer contigo, no puedo más, haz lo que te de la gana...». Decir esto es muy peligroso porque te desautorizas completamente. Procurar no decirlo delante de ellos Se lo puedes decir a tu marido, a una amiga, a un psicólogo, si vas... Cuando la madre, por ejemplo, dice que está al límite, es que es cierto. ¿Que va a pasar? Que no puede más, y entonces el niño se crece. Luego va a venir del colegio y va a decir, «no puedo más, no quiero seguir estudiando». Porque esa actitud de vencida ya la ha visto en tí más veces. Tirar la toalla es relativamente fácil, y es lo que le estamos enseñando.
—¿Pero cuál es la otra opción que le queda a esa madre que está al límite?
—Decir, «mira, cariño, hay situaciones en las que mamá se desborda, me resulta francamente difícil, pero te puedo asegurar que si sigues por ese camino no vas a conseguir lo que quieres». Te mantienes firme. Tienes que estar pensando todo el día lo que tienes a decir. Es como la persona adulta que va a terapia para aprender habilidades sociales y asertividad. Es posible. Se puede.
—En tu libro hablas de cuatro tipos de padre. El padre dictatorial, el padre pasota, el plasta, el guay... ¿Cúal es el mejor?
—El «rallador», que es el autoritario o dictatorial. Aquel que no educa, impone y adoctrina, y tiene un estilo agresivo, sin dialogo. El «pasota» o evitativo, aquel que mira para otro lado, no se implica, es inestable e inconstante. El «plasta» o sobreprotector. El de coge la chaqueta que tendrás frío. Este es un mártir, educa en la evitación del sufrimiento, no impone límites o estos son poco claros. Y por último, el «guay» o asertivo. Este es el mejor, porque es aquel que promueve la comunicación, es muy cariñoso, muy afectuoso, y genera un clima de confianza, pero también se pone firme y aplica normas y límites cuando es necesario. Los otros tipos de padres son en cierto modo un tanto negligentes en la actuación.
—Pero un padre puede perder los papeles algún día.
—Sí, claro. En un momento de enajenación mental, puedes decir, «¿sabes lo que te digo? ¡Que hagas lo que te de la gana!». Una actitud aislada, no pasa nada. Si luego reconduces la situación. Pero es que hay padres que su estilo educativo es predominantemente ese.
—Pero... ¿no es muy difícil cambiar el estilo educativo de un padre, cuando el niño ya es adolescente, y lleva 16 años así?
—¿Sabes que pasa? Estos tipos anteriores de padres, equivocados, ya empiezan a ver problemas en sus hijos durante la primera infancia. Las típicas rabietas, desobediencia, baja tolerancia a la frustación de los niños... Luego ya en la adolescencia, cuando la situación está desmadrada, haces una valoración con los padres en consulta de lo que ha pasado ahí, y ves sobre todo en la gran mayoría de ellos una ausencia de límites y de sobreprotección.
—¿El mayor problema se da cuando no ha habido ni normas ni límites?
—Sí, y cuando se ha ejercido una excesiva sobreprotección. Los padres tienen miedo a que los hijos se traumen y eso es muy peligroso. Ya sufrirán, no te preocupes. Ya les pondrá la vida piedrecitas en el camino. Si no sufren, esos niños no tienen herramientas para el futuro, y ahí la que vas a sufrir vas a ser tú. Piensa que esto se va arrastrando. Un perfil de adolescente con problemas de conducta no es una seta que haya apareacido por generación espontánea. No es un champiñón de otoño. Eso se va cultivando. Eso lleva un periodo de gestación. Ponle límites ahora, cuando se junta la rebeldía propia de la adolescencia con la ausencia de límites.
—Pero tú abres una ventana a estos padres desesperados.
—Sí. Vivir con un adolescente no es un problema, es eso, una aventura. Y cuando tú sales de aventura, tienes que tener una mochila con herramientas y que por el camino puede haber piedras. Pero tienes que tener un espíritu positivo. Creo que vivir con un adolescente puede ser incluso divertido para unos padres. Sabiendo que un adolescente es como un Ferrari sin frenos. Y los padres tienen la obligación de ponerle los frenos e indicarle el camino.

Claves para tener un adolescente en casa

Tener un adolescente en casa no debería ser, a juicio de Cervantes, un camino de obstáculos, sino la ocasión ideal para educar y construir a alguien que, sin llegar a ser un adulto, ya ha dejado de ser un niño. «La falta de entendimiento y las distintas formas de ver la realidad deberían convertirse en oportunidades de enriquecimiento mutuo, tanto para los padres como para los hijos. Es más, puede llegar a ser hasta divertido», comenta esta psicóloga. En su libro «Vivir con un adolescente» (Oniro), esta psicóloga nos da claves super prácticas para mejorar la educación de nuestros hijos en un libro que se puede leer, casi, de una tacada.
 
 
 

reseñas: VIVIR CON UN ADOLESCENTE



'Si tienes un hijo adolescente y cedes al "a Fulanito le dejan y a mí no", estás perdido'

Laura Albor 
Lainformación.com                              
 martes, 15/10/13
   
  • La psicóloga Sònia Cervantes, conocida por su colaboración en 'Hermano Mayor', acaba de presentar su libro 'Vivir con un adolescente' en el que da las claves sobre cómo afrotar esta etapa
  • Asegura que uno de los errores más comunes a la hora de educar es la "sobreprotección"

La psicóloga Sònia Cervantes autora
del libro "Vivir con un adolescente"
 
 
“La vida no es justa, acostúmbrate”. Con esta frase de Bill Gates recibe Sònia Cervantes a los adolescentes que llegan cada día a su consulta. Admite que a ellos no les hace mucha gracia pero “es lo que hay”. La psicóloga ha saltado a la fama gracias al programa televisivo ‘Hermano Mayor’, de Cuatro, un espacio en el que el ex jugador de Waterpolo Pedro García trata de llevar por el buen camino a adolescentes con los que la convivencia resulta difícil.

Cervantes ha plasmado todas sus experiencias en este ámbito en ‘Vivir con un adolescente’, un manual dirigido principalmente a padres y educadores en el que da las claves para ayudar a afrontar las dificultades que les van surgiendo durante esa etapa en la que ven que su dulce retoño desaparece para encontrarse con un ser que les lleva la contraria, reclama su espacio, impone sus normas…

Hay una definición que dice que la adolescencia es una “enfermedad que sólo se cura con el tiempo" ¿Estás de acuerdo?

No me gusta nada. De hecho, la intención del libro es acabar con el mito del adolescente problemático. El adolescente no lo es más de lo que lo puede ser un adulto, lo problemático es cómo nos relacionamos con ellos. La adolescencia sólo es una época de cambios y de construcción.

¿En qué consisten esos cambios y esa construcción?

Es una época de tránsito en la que el niño ya no lo es pero tampoco un adulto. Es un individuo en el limbo pero con características de personalidad, con identidad, definido en sí. Un adolescente sabe lo que es, lo que le gusta y lo que no y tiene una personalidad más o menos definida pero está en terreno pantanoso. Hay una serie de características que son típicas de la adolescencia de toda la vida: la rebeldía, la rebelión contra la autoridad… El no saber llevar bien esos aspectos es el problema.

¿Hay alguna señal que haga darse cuenta a los padres de que su hijo acaba de entrar en la adolescencia?

Cuando empiezan a aislarse, cuando ya no están en las falditas de mamá ni en los bracitosde papá como cuando eran pequeños, ya no les reclaman. Ves que tu hijo se ha hecho adolescente cuando se distancia de ti. Está buscando su propia identidad y eso no debería ser un distanciamiento conflictivo. El adolescente que tiene problemas es el que tiene trastornos de comportamiento, que ha abandonado los estudios, que tiene problemas de adicción o que no tiene herramientas suficientes para hacer frente a las dificultades que pueden aparecer a lo largo de su vida. Pero el 80% de los adolescentes pasan con absoluta normalidad.

Y ese aislamiento del que hablas, ¿cómo lo tienen que afrontar los padres?

Como algo normal a no ser que aparezcan señales de alarma como un comportamiento agresivo, ansiedad, cambio de hábitos a la hora de comer, de dormir... Entonces sí hay que actuar, pero el hecho de que estén más aislados que cuando eran pequeños es normal porque están construyéndose, buscando su identidad.

Ante esos comportamientos más agresivos o problemáticos, ¿cómo han de actuar los padres?

Lo primero hablar pero no sermonear ni culpabilizar, lo que tienen que demostrar siempre es interés y preocupación. El mensaje sería: “Me interesas mucho, he visto un cambio en ti y estoy preocupado”. Es común que se cometa el error de ir de padre policía, de sermonear… porque consideran que esa actitud es inadmisible. Cuando hay actitudes inadmisibles tiene que haber una consecuencia para el adolescente, pero antes de llegar a eso ha tenido que haber un clima de comunicación. Los adolescentes quieren lo que quiere cualquier persona, ser aceptados, comprendidos y queridos y se quejan justamente de “mis padres no me quieren”, “ no me entienden”, “no me aceptan”. Ahí se está produciendo problemas de comunicación.

Existe una creencia bastante generalizada de que los padres están perdiendo autoridad, ¿tú estás de acuerdo?

Los padres de las generación actual de adolescentes, muchos, son fruto de un modelo educativo muy pernicioso que era el exceso de autoridad: el “porque yo lo digo, te callas y punto”, el reglazo en la mano... Como no quieren que sus hijos pasen por eso, se han ido al otro extremo. El adolescente del día de hoy no dista del de generaciones anteriores. No es que hayamos perdido autoridad, es que educamos en el miedo a que sufran y tienen que aprender a sufrir. Muchos padres dicen: “Yo no quiero que mi hijo sufra lo que yo he sufrido”. Pues no, lo que le tienes que dar son herramientas para que aprenda a afrontar ese sufrimiento.

Entonces ¿la sobreprotección sería el error más común que cometen los padres?

Sí, en la mayoría de los casos lo que más observo es el exceso de sobreprotección. Hay dos variables que cuesta mucho gestionar: el tiempo y la paciencia. No se les dedica el suficiente tiempo, vamos todos muy acelerados, y se pierde la paciencia con facilidad. En 'Hermano Mayor' la mayoría de los padres reconocen que no han puesto normas, ni límites. Normalmente la sobreprotección es la que lleva a la conducta tirana por parte de los adolescentes. No son tiranos pero su comportamiento sí que lo es. Son los 'príncipes' de la casa desde que nacen y claro, tú pasa de una anarquía absoluta a un régimen dictatorial, cualquiera se rebelaría.

Hay un argumento que creo que la mayoría utilizó de adolescente y es el “a Fulanito le dejan y a mí no". ¿Hay que ‘ceder’ ante esa presión para que tu hijo no sea el ‘rarito’ del grupo?

Desde luego que no, si contradice las normas que hay en tu casa, no puedes caer en eso o estás perdido. Hay que dejarle claro que las normas de casa del otro son distintas a las de la suya y que si las incumple va a tener consecuencias. En eso te tienes que mostrar inflexible porque si te convencen con ese argumento has perdido toda autoridad, ahora los que mandan son los padres del otro. Te desautorizas y abres la veda para que a partir de ese momento el argumento que usarán será siempre el de “a Fulanito le dejan”, aunque no sea verdad.

También está la otra variante, la de “es que papá me deja y tú no” y viceversa...

Es un error grave, los padres tienen que hacer equipo, tiene que haber comunicación entre ellos. Siempre que una norma o un límite lo he pactado no es negociable. Tiene que quedarle claro que hay cosas que no son negociables.

Hay veces que en el programa de Hermano Mayor aparecen adolescentes que es difícil creer que sean así de verdad. ¿Existen o las reacciones se ven magnificadas por la televisión?

Siempre digo lo mismo, las personas que nos hacen esas preguntas son unos privilegiados porque no lo han vivido. Sí hay gente así, muchas personas nos escriben y nos dicen que nos comprenden perfectamente, que están pasando por eso. Hermano Mayor es una terapia televisada.

Comenzabas dando las claves de cómo descubrir que un niño ha entrado en la adolescencia, ¿en qué momento los padres pueden suspirar de alivio y decir: “ya la ha pasado”?

Yo creo que cuando sus hijos tienen capacidad de autocrítica, cuando surge el “párate y piensa”, cuando son capaces de escoger entre lo que quieren y lo que les conviene y no sólo escogen lo que quieren. Ahí podemos decir que está empezando a madurar.

Vivir con un adolescente
Entenderte con tu hijo es posible
Colección: "El Niño y su Mundo"
Ediciones Oniro
Precio libro (rústica): 14.95 €; electrónico: 9,99 €

 

jueves, 17 de octubre de 2013

los jueves con Edu y Marta: LOS ADOLESCENTES SÍ LEEN... LO QUE LES GUSTA

Me gustan estas noticias que contradicen estadísticas y diagnósticos alarmistas

«Los adolescentes leen permanentemente»

Levante.com
14.10.2013 | 22:45
El presidente del Colegio Oficial de Pedagogos de la C. Valenciana, Enrique Castillejo, pide «cautela» ante la Evaluación Diagnóstica, «pues al igual que PISA, sus datos no son una realidad absoluta». Para Castillejo es difícil creer que un 23 % de adolescentes diga que no lee : «si lo hace permanentemente en internet o en el móvil». Destaca que cuando un chaval «lee lo que le interesa, por ejemplo cómo instalar un software, lo hace con gran comprensión. Sin embargo, ésta cae cuando aborda textos académicos». Recomienda a los padres leer con sus hijos: «Leamos con ellos aquello que les gusta pues, cuando incorporen el hábito lector, ya vendrán textos más serios». r. m. valencia



 

miércoles, 16 de octubre de 2013

realidad en vivo: LOS ADOLESCENTES Y EL DINERO


 
Los adolescentes gestionan 8.000 millones al año sin tener ninguna noción financiera
Día 15/10/2013

Ocho de cada diez jóvenes entre 14 y 24 años no tienen claro qué es una tarjeta de débito y el 70% asegura no hacer nada para conseguir su paga

 
Los adolescentes gestionan 8.000 millones al año sin tener ninguna noción financiera
rafael carmona
 
Los jóvenes españoles reciben de media una paga de 40 euros mensuales
Los adolescentes españoles «mueven» anualmente 8.000 millones de euros sin tener las nociones básicas sobre las herramientas financieras para gestionarlos adecuadamente y sin ser conscientes además del esfuerzo necesario para contar con ese dinero. Esa es la principal conclusión un estudio que está desarrollando Keepunto, una comunidad de internet donde los jóvenes pueden aprender mediante la cultura del esfuerzo el valor del dinero y su gestión responsable.
En concreto, ocho de cada diez jóvenes españoles, con una edad de entre 14 y 24 años, no tienen claro qué es una tarjeta de débito, siendo sus sistemas de pago más conocidos la tarjeta de crédito y la hipoteca. Según los datos preliminares del informe «Los adolescentes del siglo XXI: Hacia una correcta formación y autonomía en el consumo», el 70% de los adolescentes asegura no hacer nada para conseguir su paga.
Basándose en diversos estudios, los jóvenes españoles reciben de media una paga de 40 euros mensuales, pero su gasto se estima en casi cuatro veces más que su asignación, en torno a 150 euros al mes. Este grupo de edad destaca, además, por ser creador de tendencias y marcar el consumo familiar, en una etapa en la que están definiendo su comportamiento como consumidores. Así, prefieren los productos de marca y consumen principalmente ropa, alimentación y tecnología además de contar con gran poder de decisión e influencia en las compras familiares de alimentación, ropa e higiene personal.
El fundador y CEO de Keepunto, Raúl de la Cruz, ha subrayado que esta situación es «fruto de una sociedad endeudada». «Sin duda es preocupante, ya que la práctica totalidad de la juventud no está acostumbrada a esforzarse para conseguir lo que desea y desconoce las principales fórmulas de financiación y medios de pago», ha señalado.
 
 
 

viernes, 11 de octubre de 2013

reflexiones: ¿QUIÉN MATÓ A ESTA PERSONA? QUIZÁ DESDE SU INFANCIA...

Eutanasia fácil disparada en Bélgica: 1.400 casos en 2012
Nancy cambió de sexo a los 42 años, no le gustó,
pidió la eutanasia, se la hicieron: homicidio legal
Nancy cambió de sexo a los 42 años, no le gustó, pidió la eutanasia, se la hicieron: homicidio legal
Un médico mató legalmente a Nancy Verhelst cuando ella lo pidió; estaba sana, era joven, buscaba sentir amor
Actualizado 11 octubre 2013
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Tempi.it


Cambiar de sexo a los 42 años le había causado un «sufrimiento psicológico insoportable», por lo que los médicos belgas aceptaron la petición de Nancy Verhelst, convertida en Nathan, de recurrir a la eutanasia pocos meses después de la operación quirúrgica de construcción del pene.
Una chica a la que nadie quería
«Yo era la chica que nadie quería», explicó Verhelst al periódico flamenco Het Laatste Nieuws antes de su muerte.

Cuando era pequeña «mis hermanos estaban mimados, yo en cambio recibí como habitación un trastero encima del garaje. “Si hubieras sido un chico”, se lamentaba mi madre».

Esto empujó a Nancy a iniciar, con 42 años, una terapia hormonal, seguida de una mastectomía y de una operación de cirugía para la “construcción de un pene”.

Su nuevo cuerpo no le gustó
«Ninguna de estas operaciones ha ido como quería», ha insistido Verhelst.

«Estaba lista para celebrar mi nuevo nacimiento», «pero cuando me he mirado en el espejo estaba asqueada. Mi pecho no correspondía a mis expectativas y mi nuevo pene tenía síntomas de rechazo. No quiero ser un monstruo», ha concluido.

Eutanasia por "sufrimiento insoportable"
El supervisor de la eutanasia de la mujer belga, el médico Wim Distelmans, ha declarado que «la elección de Nathan Verhelst no tiene nada que ver con el cansancio de la vida. Hay otros factores que indicaban que era una situación incurable, con sufrimientos insoportables».

Un sufrimiento insoportable que lleva a la eutanasia, sostiene el médico, «puede ser tanto físico como psicológico. Se trataba de una caso que respondía perfectamente a los requisitos establecidos por la ley».

Antes de que su eutanasia fuera aprobada, Verhelst estuvo seis meses recibiendo ayuda psicológica, ha explicado el médico.

Bélgica, el país de la eutanasia
El de Verhelst es sólo el enésimo caso de eutanasia que causa polémica en Bélgica, y que demuestra que la ley ha sido ampliada de tal modo que todos pueden acceder a ella, no sólo quienes sufren una enfermedad incurable.

El concepto de “sufrimiento insoportable”, de hecho, ha sido considerado subjetivo.

Ahora el Parlamento está valorando extender la “dulce muerte” también a los niños, a pesar de que se haya demostrado que la ley es objeto de continuos abusos.

Además, en 2012 el país ha registrado un número record de casos: 1.432, con un aumento del 25% respecto al año anterior.


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