lunes, 18 de marzo de 2013

temas complejos: LOS ADOLESCENTES NECESITAN PADRES Y UN ESTADO ADULTO

 Interesante entrevista: "el rol de padre excede las cuatro paredes de mi casa".





 
"Los adolescentes necesitan papás y un Estado adultos''
Con ese planteo, Adrián Dall'Asta (director ejecutivo de la Fundación Proyecto Padres), llegó a la provincia para adelantar el debate que tendrá lugar en el mes de junio, en el marco del 60 aniversario de la Universidad Católica de Cuyo. La idea del encuentro será buscar herramientas para proteger a los más jóvenes y que sus entretenimientos dejen de ser un peligro.
 
 
Paulina Rotman. Foto: Federico Levato
www.diariodecuyo.com.ar

Adrián Dall'Asta desembarcó esta semana en la provincia, invitado por los colegios, el Instituto de Desarrollo Sostenible y la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica de Cuyo, para hablar de las "Diversiones peligrosas'', que no es ni más ni menos que el modo desbordado y sin límites, cada vez más frecuente, con que buena parte de los adolescentes busca "pasarla bien''. Cargado de conceptos y palabras sencillas que despliega con todo la autoridad que le da ser el director ejecutivo de la Fundación Proyecto Padres, sacó a la luz una serie de verdades que preocupan a más de uno: "los jóvenes de hoy no son los únicos que transitan la adolescencia, sino que viven esta etapa desde los padres que no ponen límites hasta los dirigentes que no se hacen cargo de lo que vive la población". Para este profesional, la solución está en la Paternidad Social Responsable, que si bien parece un término de moda asociado a la Responsabilidad Social Empresaria, va mucho más allá.

"Hay que comprender que el rol de padre excede las cuatro paredes de mi casa. En la medida que yo educo, mi hijo es un mensaje a los demás y los hijos de los demás, de algún modo, son mis hijos. Para eso necesitamos un lugar de encuentro, donde compartir lo que nos pasa, donde descubrir que no estamos solos y donde poder hacernos fuertes para dar sentido al don que tenemos en nuestras manos, un don con una gran dimensión social'', dice a modo de invitación del Congreso para Padres que está armando para junio próximo. Lo que sigue son algunas de sus visiones.
-¿Qué es lo que más preocupa a los padres?-Hay un eje que atraviesa y asusta a los habitantes del país sin distinción alguna, que es la nocturnidad porque es en la noche donde los chicos terminan mostrando los desbordes, ya sea vinculados al alcohol, las drogas, la sexualidad desordenada, las peleas que llevan a la muerte. Los padres en general estamos equivocados porque pensamos que nuestros hijos tienen una enfermedad que se llama adolescencia. Y es un gravísimo error porque la adolescencia es una etapa maravillosa de la vida pero hay que ponerla en contexto: Si un chico no tuvo límites cuando fue chiquito, su actitud fue compulsiva, hizo lo que quiso, es muy probable que a los 16 tampoco tenga límites ni los vaya a tener y que su naturaleza sea consumista cien por ciento. En la Fundación, tenemos mucho trabajo respecto de la nocturnidad. Logramos una Ley de Nocturnidad en la Provincia de Buenos Aires y cada verano hacemos acciones y campañas muy potentes para la prevención del alcohol en menores o en la vinculación entre alcohol y drogas y conducción de autos, hemos trabajado en ordenanzas en distintos lugares de la Argentina, también en la regulación del uso de motos en menores de edad, entre otros temas que son un gran dolor de cabeza para muchos padres porque en muchos casos terminan en los mal llamado accidentes, cuando en realidad son siniestros producidos por una gran irresponsabilidad.
-La problemática adolescente no es nueva, pero da la sensación que no pasa nada o al contrario que se agrava.-El adolescente siempre en la historia de la humanidad ha sido la manifestación de la crisis adulta. Por ejemplo, los hippies eran adolescentes pero estaban hablando de un problema de fondo que tenía a los adultos como responsables o el Mayo Francés fue un movimiento hippie más intelectural que también tuvo un eje en una sociedad adulta que no sabía donde quería ir y que terminó nada más ni nada menos que en la post modernidad. La adolescencia es siempre el botón que dispara la crisis adulta porque en realidad ese adulto, padre de adolescentes, vive una etapa similar. De hecho, la famosa crisis de los 40 es una crisis bastante adolescente, en muchos casos sentidos: mientras el joven tiene todo por vivir, el de 40 se está dando cuenta de lo que ha vivido pero a la vez de todo lo que no hizo, entonces cree que pateando el tablero y volviendo a buscar oportunidades -ir al gimnasio en vez de comer con sus hijos, ponerse un arito, compartir la misma ropa con la nena, subirse a la moto, salir a bailar- va a volver a tener 20 años. Pero no es así.

Y hay otro condimento más: la adolescencia pone en el tapete la crisis social adulta con padres que no se hacen cargo de su rol pero tampoco ahí interviene un padre que si no está te deja más huérfano aún, ese padre es el Estado. Lo que le pasa a la sociedad actual es la orfandad de quien debe ocuparse por poner el límite supremo. El Estado a través de sus dirigentes es adolescente porque como tal es negador: la culpa es del gobierno anterior, yo no tengo nada que ver con esto, todo lo que yo hago es buenísimo. Y un Estado que niega sus problemas es un irresponsable.
-¿Cómo asume el Estado a la problemática de la nocturnidad adolescente?-No faltan normas, las hay aunque son perfectibles, el problema es que no se hacen cumplir. Y las consecuencias de esto son fatales. La cantidad de chicos entre 13 y 25 años muertos por consumo de alcohol y de drogas, o en siniestros viales, o en moto, o en riñas en la calle a la salida de un boliche u otras problemáticas asociadas, da cuenta del fenómeno: estamos frente a una población adolescente que se muere a diario como si nada y no hay ninguna otra razón en la Argentina que se lleve tantos jóvenes a la tumba. Acá no hay que ideologizar problemas hay que resolverlos, tomando conciencia que tenemos una sociedad con una profundísima crisis en su punto vital para el sostenimiento, que es la familia. Es un problema estratégico porque no hay posibilidad de que un Estado se desarrolle en serio sin familia. Entonces los papás tenemos que dejar de esperar. La solución está en nuestras manos, en nuestros vínculos.

-Entonces hay solución.

-Claro, si no, no estaría acá planificando un Congreso de Padres. Pero no es fácil, ni mágico. Nunca las soluciones humanas son sencillas.
-Con el control de alcoholemia, ¿basta?, por ejemplo.-Es una solución a medias. Es como ir a Vietnam con un paquete de miguelitos. Vas a durar 10 minutos, nada más. Al problema hay que atacarlo de fondo. No estoy en contra de nada, todo es bienvenido. Yo sé que hay personas que dejaron de consumir alcohol por miedo a que les quiten el auto, pero son las menos. La solución debe llegar antes del consumo. Y para eso hay una ley, la 24788, de lucha contra el alcoholismo que es una gran ley, y que protege del consumo a los menores. Tiene aciertos y puntos a mejorar. Si por ejemplo se hiciera cumplir su artículo 7, se podría quebrar una costumbre social tremenda, un veneno social como es la previa. Si hubiese jueces y fiscales que les interese el tema, se podría meter preso a algún padre en una previa, porque si a mí me devuelven a un hijo con un coma alcohólico porque se emborrachó en una casa, no me pueden decir que los adultos no sabían nada. El día que se le inicie una causa penal a un padre que permita una previa en su casa, garantizo que se acabaron las previas.

No es una guerra al alcohol, se trata del cuidado de nuestros jóvenes y en este caso el alcohol es un mediador en una problemática que excede al alcohol, a la droga o a cualquier sustancia que se utilice en función de querer cambiar la realidad. En este accionar, los padres no debemos generar acciones que suplan al Estado, nosotros somos ciudadanos, debemos exigir al Estado el cumplimiento y hacer juicios a los delincuentes que proveen a nuestros hijos de las diferentes sustancias.


-¿Qué debe hacer un papá, entonces?

-Savater dice que los jóvenes se alcoholizan porque se preparan para salir a un mundo que le hemos dejado los adultos. Tiene razón porque somos los adultos los que abrimos las puertas de los boliches, les vendemos alcohol sin límite, les prestamos el auto, no les ponemos horarios. No es un reparto de culpas pero si es una necesidad de hacer algo por lo que más queremos.
 

 

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