martes, 23 de octubre de 2012

temas complejos: MANTENER LA CALMA Y DEJARSE AYUDAR

 
 
No soy amigo de las recetas para "afrontar" a los adolescentes "difíciles"; menos del enfoque negativo con el que se suele partir  Pero hay unos principios básicos, como el de no perder la calma y el dejarse ayudar... aunque no siempre ha de ser la ayuda de un psicólogo o de un médico...

Adolescente difícil en casa

El Universo.com
 
 
No pierdas tiempo y habla con un médico.
 
Algunos padres de familia sufren serios dolores de cabeza a causa de su hijo adolescente. Aunque muchos de los problemas de los jóvenes no tienen que ser ni graves ni duraderos, hay numerosos padres que se quejan de tener en casa adolescentes rebeldes, con conductas antisociales, que consumen alcohol, etc.

Según el psicólogo clínico Roberto Muñoz, los conflictos en la adolescencia se pueden complicar porque aparecen en una etapa de la vida turbulenta en la que surgen conflictos y tensiones con facilidad. Pero un hijo adolescente no tiene por qué ser sinónimo de hijo conflictivo y rebelde.

“Hay que tratar de evitar que las relaciones entre padres e hijos se deterioren, por eso cuando unos padres no saben cómo abordar comportamientos problemáticos, es aconsejable que consulten a profesionales”, indicó.

El experto señala que cuando un padre o madre educa pensando que tiene en casa un adolescente conflictivo, es difícil que pueda confiar en él. “Los padres necesitan apoyo y directrices para no sentirse abrumados por los problemas y darles respuesta y solución”, dijo Muñoz.

En la medida en la que un joven rebelde vaya generalizando malos comportamientos, la relación familiar se complica y el adolescente conflictivo es más reacio al cambio.

Lo mejor es mantener la calma. “Cuando las cosas se complican el padre jamás se debe poner de igual a igual con el hijo, con el afán de corregir al joven. Si se faltan el respeto, el padre deja de ser un modelo a seguir y se pone a la altura del adolescente rebelde”, sostuvo.

El especialista indica que todo conflicto tiene solución y que los padres pueden convivir sin problemas que distorsionen su vida y de cómo tanto unos como otros son capaces de cambiar lo necesario para conseguirlo.

“Los adolescentes muchas veces cambian cuando los padres son muy protectores y no los dejan respirar. Pero si el progenitor dialoga con el menor las cosas cambiarían”, manifestó Muñoz.

Es cierto que no es fácil criar a un hijo, pero en muchas ocasiones se debe recurrir a un profesional para mejorar las relaciones familiares.

“Los padres se sienten respaldados por los profesionales y pierden el miedo y la inseguridad a la hora de actuar, y los adolescentes se sienten mucho más arropados y comprendidos por alguien que no sea de su propia familia”, finalizó el experto.

 

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