domingo, 28 de octubre de 2012

temas complejos: LOS ADOLESCENTES DEBEN DORMIR MÁS Y MEJOR


La conclusión en breve: se debe exigir un horario y se debe controlar más el uso de móviles, tele e Internet.


El 75% de los adolescentes necesita dormir más
Óscar Martín
La causa más frecuente de esta somnolencia es el sueño insuficiente, es decir, que el niño duerme pocas horas porque se acuesta tarde o porque se despierta demasiado temprano.
27 de octubre de 2012 
 
Los adolescentes necesitan más horas de sueño que la media.
 
Es frecuente que los niños y adolescentes presenten somnolencia, les cueste trabajo levantarse de la cama por la mañana, muestren escaso rendimiento escolar o, incluso, se duerman en clase. De hecho, alrededor del 75% de los adolescentes reconoce que necesita dormir más todos los días y, según estudios realizados en el medio escolar, se detectó que un 10% de los alumnos presentaba somnolencia durante el día y que casi el 20% se encontraba cansado en horario escolar.

La causa más frecuente de esta somnolencia es el sueño insuficiente en cantidad, es decir, que el niño duerme pocas horas porque se acuesta tarde o porque se despierta demasiado temprano. Aquí se incluye el insomnio de inicio o la ausencia de un hábito correcto de sueño, con múltiples despertares.
Para combatir este problema es necesario instaurar una adecuada ´higiene del sueño´, que consiste en hacer partícipe al niño, desde los primeros meses de su vida, de unas rutinas razonables en los horarios y actuaciones en la cena y al irse a la cama que, lejos de constituir una disciplina espartana, sirven para darle al niño una seguridad que se traduce en un sueño tranquilo y reparador.

En el caso de los adolescentes, la somnolencia suele estar motivada, además de por lo anterior, por el llamado ´retraso de fase´ en el que, a una base fisiológica de inicio del sueño a una hora más tardía se añade una tendencia en la sociedad a mostrar a los chicos una visión atractiva de la noche, mientras que el sueño se considera algo aburrido e innecesario.

Por otra parte, el uso del móvil, Internet y/o televisión durante las horas inmediatas a aquellas en las que el adolescente se acuesta, unido a unos horarios de salir y acostarse excesivamente tardíos durante los fines de semana, así como el exceso en el consumo de bebidas con cafeína, conducen a un círculo vicioso de insomnio nocturno y somnolencia diurna, de nefastas consecuencias en las relaciones familiares, sociales y de rendimiento académico de estos jóvenes.

Todos estos factores deben evitarse para llevar a cabo una correcta ´higiene del sueño´. Por ello, es preciso disuadirles de que vean la televisión por la noche en la cama, navegar por Internet en las últimas horas del día, practicar deporte antes de acostarse o consumir bebidas con cafeína. Asimismo, es aconsejable que apaguen el móvil por la noche para favorecer el sueño e impedir que se vea interrumpido por mensajes o llamadas.

Implantación de horarios y rutinas

Para alcanzar una buena ´higiene del sueño´ es necesario implantar horarios y rutinas en el día a día de los niños y adolescentes. A lo largo del curso, son múltiples las tareas que realizan, desde acudir a clase, actividades extraescolares, deportivas, cursos de idiomas, etc. Pero además, deben reservar un espacio para el ocio.

Cumplir con todas estas actividades y tener tiempo para divertirse y descansar no es fácil, por ello, en FAMIPED (revista electrónica de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria -AEPap-) se recomienda la elaboración de un calendario de estudio en el que, además de las tareas escolares y extra-escolares, se fije el tiempo libre.

De hecho, el calendario de estudio es una herramienta muy eficaz que favorece la educación de la voluntad, el orden y la autonomía personal. Debe elaborarse, consensuarse y pactarse junto con los padres. Asimismo, debe contener una lista de ´extras´ en función de la edad y de la persona que, en el caso de los adolescentes, suelen estar relacionados con el ordenador (chat, redes sociales, blogs, etc.), salir con amigos, tiempo de ver la televisión, uso del móvil y de dispositivos de música, videoconsolas, entre otros.

En el calendario deben figurar las horas de llegar a casa, de merendar, de realizar las tareas escolares y de acostarse, teniendo en cuenta que, por ejemplo, un adolescente debe dormir 10 horas, aproximadamente. El estudio siempre será lo primero.
 
 
 

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