miércoles, 15 de agosto de 2012

mi rincón secreto: ADOLESCENTES QUE SE CREEN GORDOS ACABAN SIÉNDOLO

Investigación interesante. Recomiendo que la lean los adolescentes preocupados por su peso. Una vez más se demuestra que el obsesionarse por algo nunca ayuda.




PODRÍA DEBERSE AL ESTRÉS PSICOSOCIAL

Los adolescentes que piensan que son gordos (y no lo son) acaban siéndolo

Los adolescentes que piensan que son gordos (y no lo son) acaban siéndolo
La obesidad puede prevenirse cambiando la visión del "cuerpo ideal". (Corbis)


Aunque los cuerpos delgados siguen protagonizando la mayoría de los anuncios, y la delgadez es vista como la estética corporal ideal, cada vez hay más gente obesa. Algo que, según una nueva investigación llevada a cabo por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, podría tener más que ver con la psicología de lo que parece. Tras analizar la evolución de más de un millar de jóvenes desde 1995 hasta la actualidad, los científicos noruegos han llegado a la conclusión de que aquellos adolescentes que tienen un peso normal, pero perciben que están gordos son más proclives a sufrir sobrepeso u obesidad, de adultos. Aunque la relación entre la percepción de la obesidad y su incidencia real ha sido ampliamente tratada, este es el primer estudio que analiza la relación entre el peso percibido y el real a través de un seguimiento preciso de la evolución de los adolescentes.


La búsqueda perpetua del cuerpo ideal

Probablemente hay muchas razones diferentes, y complejas, que podrían explicar por qué un adolescente que piensa que está gordo, aunque no lo esté, acaba teniendo sobrepeso de adulto. Una de ellas es el estrés psicosocial que, según los investigadores, podría estar relacionado sobre todo con el aumento de la grasa abdominal. “Los jóvenes que se ven a sí mismos gordos”, explica Koenraad Cuypers, uno de los autores del estudio, “normalmente cambian sus hábitos alimenticios saltándose comidas. Renunciar al desayuno, por ejemplo, es una práctica habitual que, según muchas investigaciones, conduce a la obesidad”.

La presión que sentimos por pensar que estamos gordos conduce a hábitos poco saludablesTampoco es saludable seguir una dieta que no puede mantenerse en el tiempo. Se trata de un comportamiento muy habitual entre los jóvenes que se ven presionados por el entorno para adelgazar, y que acaba siendo contraproducente, ya que el cuerpo se esfuerza por mantener el peso que tenía antes de empezar la dieta y en cuanto se renuncia a ella se acaban ganando kilos.

Los investigadores, además, aseguran que el estrés psicosocial, la presión que sentimos por estar gordos, es tan poderoso respecto al aumento de peso, que ni siquiera se ve compensado por la práctica de ejercicio.

Un problema que afecta más a las mujeres

Entre 1995 y 1997 la universidad noruega encuestó y midió a 1196 adolescentes con un peso normal, a los que volvió a analizar pasada una década, cuando estos ya tenían entre 24 y 30 años. La mitad de ellos seguían conservando un peso saludable, pero la otra mitad habían desarrollado obesidad o sobrepeso.

Los investigadores observaron que el 59% de las chicas que se veían gordas de adolescentes acabaron teniendo sobrepeso, según el Índice de Masa Corporal, en contraste con el 31% de las chicas que no se consideraban gordas y acabaron, de todas formas, teniendo sobrepeso. El porcentaje es muy distinto cuando se trata de los chicos, principalmente porque ya en la primera encuesta, siendo adolescentes, sólo un 9% se veía gordo, un porcentaje mucho menor al de chicas, que era del 22%.

Los medios de comunicación inciden más en el peso de las chicas que en el de los chicosUna explicación para esta diferencia de género, tal como explica el estudio, podría residir en que los medios de comunicación inciden más en el peso de las chicas que en el de los chicos. “Las niñas, por lo tanto, experimentan más estrés psicosocial para conseguir el cuerpo ideal”, explica Cuypers. Según el científico la sociedad debería dejar de centrarse en la importancia de tener más o menos peso, para poner el énfasis en promover hábitos alimenticios saludables, “como comer de forma variada”. En su opinión, también sería positivo promover buenos hábitos de sueño, así como animar a los adolescentes a tener una vida menos sedentaria, promoviendo, por ejemplo, que vayan andando al instituto.

Según Cuypers, “la visión del sobrepeso debe cambiar para que los jóvenes tengan una idea más realista de lo que es normal. En la escuela se debe hablar de cómo son los cuerpos normales e insistir en que son bellos tal como son”.


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