jueves, 23 de agosto de 2012

investigaciones: MÁS Y MÁS HORAS CON NUESTROS ADOLESCENTES


 Nada nuevo, pero muy importante leer y leer esto hasta que nos entre y nos haga cambiar hábitos de vida que nada ayudan a la felicidad de nuestros hijos y a la propia nuestra. O estamos más con ellos o los perdemos...

 

Adolescentes que pasan más tiempo con sus padres tienen más autoestima


Informe desmitifica idea de que la calidad del tiempo con los hijos es más importante que la cantidad. R Estudio siguió a 200 familias por siete años: más tiempo fue igual a más habilidades sociales.
Paulina Sepúlveda G.
 

El cambio del niño juguetón al adolescente que responde con monosílabos no es fácil para los padres. Muchos no saben cómo adaptarse y optan por dejarlos vivir en su mundo para no generar roces y discusiones. Pero este distanciamiento es un error.

Un estudio de la U. Estatal de Pennsylvania reveló que mientras más tiempo pasen los padres con sus hijos, estos tendrán mejor desarrollo social en el colegio y mayor autoestima en la adolescencia. ¿Cuánto tiempo? Un promedio de ocho horas semanales con su madre y siete horas con su padre.

La investigación desmitifica una idea asentada desde los 90 que indicaba que la calidad del tiempo era más importante que la cantidad. Este estudio indica que el tiempo que se comparte a diario con los hijos en esta edad también impacta en su desarrollo. “Disponer tiempo con los hijos puede ser una tarea compleja para muchos padres por el trabajo. Sin embargo, todo cuenta”, dice a La Tercera Susan MacHale, sicóloga de la U. Estatal de Pennsylvania y autora de la investigación.

Eso incluye, dice MacHale, actividades como ver televisión, leer una revista, ir al cine, cocinar, cenar juntos o ir a fiestas familiares. Incluso ir a despedirse antes de dormir. Es que los hijos en esta edad ven en todo contacto interés por ellos. “La presencia y cercanía con los hijos les muestra su interés su vida, lo que repercute en su autoestima, ya que se sienten validados por el otro”, sostiene el doctor en Psicología de la UDP, Rodrigo de la Fabián. Y si ese otro son los padres, su salud mental es más fuerte.

Ser los referentes

En el estudio se analizó por siete años a 200 familias con hijos preadolescentes, para ver los cambios que los padres vivieron en su rutina con ellos desde los ocho años y cómo se adaptaron a estos. La autoestima la midieron a través de la descripción de los sentimientos acerca de sí mismos y cómo se llevaban socialmente con otras personas de su edad. Los autores descubrieron que cuando los padres pasaban más tiempo en familia con sus hijos adolescentes o a solas con ellos, estos reportaban mayor satisfacción con ellos mismos.

MacHale explica que el tiempo que se destina a los adolescentes es importante, porque “en esta edad se sienten más atraídos por las relaciones comunicativas y sociales”, por lo que buscan esas instancias. Si los padres las entregan se transforman en referentes.

Más de una hora al día

Según el estudio, los adolescentes interactuaban más con sus madres unas ocho horas a la semana compartiendo trabajos domésticos o cenando con ellas. Los padres, en cambio, pasaban más tiempo viendo TV con ellos, comentando o leyendo revistas.

La experta dice que los momentos del día que los adolescentes pasan con sus madres son más cotidianos, y por eso pueden ser menos relevantes para ellos que los que pasan con sus padres. A ellos los ven más variables en su tendencia a estar involucrados. Por eso, los miden con otra vara. Y les exigen más. “Mientras los adolescentes se vuelven más independientes, es más relevante para ellos la oportunidad de mantener una relación cercana con sus padres”, señala McHale.

El experto de la UDP agrega que los padres de hoy tienen menos brecha generacional con sus hijos, lo que permite abrir más espacios de diálogo, consensuar normas y poner límites. “Los adolescentes son hipersensibles y si el otro los valida en esas pequeñas cosas, desde comer juntos a conversar, se relajan y están más dispuestos a transar”, dice.

Otro consejo: potenciar las actividades entre padres del mismo género. Los hijos las valoran. “Padres e hijos del mismo sexo pueden tener más en común en cuanto a las formas en que les gusta pasar el tiempo”, dice.

Beneficios de cenar en familia


Otros estudios han destacado la importancia de pasar tiempo en familia durante esa etapa. Una investigación de la U. de Minnesota, por ejemplo, mostró que aquellos jóvenes que cenan más veces en familia no sólo tienen mejor autoestima que aquellos que lo hacen con menos frecuencia, sino que menor propensión a consumo de drogas, trastornos depresivos o desórdenes alimenticios.
Otra investigación del Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Sustancias de la U. de Columbia mostró que las familias que cenan juntas al menos cinco veces a la semana reducen el riesgo de que sus chicos fumen, beban y se droguen. Según el estudio, el 70% de los que comían con sus padres y hablaban con ellos en esa instancia tenían menor riesgo de caer en abusos.
 

 

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