martes, 31 de julio de 2012

temas complejos: IRRITACIÓN ADOLESCENTE POR FALTA DE TELÉFONO...

Datos a tener en cuenta para los que trabajamos en colegios y con adolescentes... Me hace pensar sobre todo en las horas en el aula, sin móvil... No dar por hecho que lo tienen asimilado. 

 

Los adolescentes se irritan cuando les falta el móvil

El 35% de los profesores considera que sus alumnos lo pasan mal si no tienen acceso a su móvil y el 75% afirma que están más irritables

29/07/2012 ABC.es
Los adolescentes se irritan cuando les falta el móvil
DIAZ JAPON
Los jóvenes actuales muestran poca paciencia en su día a día y están más irritables o inquietos cuando les falta el móvil o no pueden conectarse a Internet, según algunas de las conclusiones del Observatorio de la Adolescencia, que se enmarca dentro del programa «Párate a Pensar» desarrollado por Aldeas Infantiles SOS.
Esta ONG encuestó a más de 180 profesionales de centros de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) para conocer el comportamiento de los jóvenes ante cuestiones como la paciencia, la creatividad, las nuevas tecnologías, la escucha, el valor, la solidaridad o el respeto al medio ambiente. El 82% de los educadores afirmaron que sus alumnos son «impacientes», especialmente en situaciones que «no consideran de interés», mientras que el 75% considera que los jóvenes se comportan con mayor serenidad en situaciones «afines a sus intereses».

La tecnología, concretamente la telefonía móvil, es, según los docentes, un elemento detonante. El 35% de los profesores considera que sus alumnos lo pasan mal si no tienen acceso a su terminal e incluso el 75% de los encuestados afirma que están más irritables. Los profesores achacan a los videojuegos y a Internet los retrasos que, en alguna ocasión, han sufrido sus alumnos.

Trasnochar y copiar ya es habitual

El 54% de los encuestados cree que los jóvenes trasnochan ante la pantalla del ordenador, lo que les conduce a desatender sus responsabilidades escolares, según afirma el 89% de los docentes. Además, Internet ha ocasionado que copiar en los trabajos escolares se haya convertido en una práctica habitual , según el 53% de los profesores.

Asimismo, los educadores consideran en un 74% de los casos que los jóvenes saben escuchar a veces, en función del grado de interés de la conversación. Los amigos son las personas a quienes escuchan en mayor medida (92%), frente a sus ídolos de opinión (33%) y sus padres (11%).



lunes, 30 de julio de 2012

realidad en vivo: VACACIONES CON HIJOS ADOLESCENTES


Los expertos recomiendan buscar actividades donde todo el mundo se sienta a gusto al menos un rato

Día 28/07/2012 - ABC.es
Vacaciones con hijos adolescentes
Tu hijo ha dejado de ser el niño adorado de tus ojos para convertirse en un ser que solo sabe refunfuñar y horrorizarse cuando tiene noticias de tus planes veraniegos. Las vacaciones con hijos adolescentes suponen un verdadero reto para muchos padres. De hecho, a veces supone la primera fisura en familia. Y cada vez se produce a edades más tempranas. Antes ocurría a los 16 o 17 años. Ahora los hay que con 13 o 14 ya quieren veranear por su cuenta, comenta Ángel Peralbo, director del área de adolescentes del Centro de Psicología Álava Reyes. «Se ha adelantado el inicio de todas las conductas de riesgo, como el consumo de sustancias, sexualidad... y, como no, también la de romper con los padres. Para estos últimos, este tránsito es muy doloroso, pero no hay que preocuparse, es una respuesta típica de los adolescentes. Hay que asumirla, y actuar en consecuencia», explica este psicólogo.
¿Qué hacer entonces para tener las vacaciones en paz? Cuando llega esa edad en la que es difícil completar un verano entero en compañía de los hijos lo importante es empezar por rebajar las expectativas, prosigue Santiago Miranzo, mediador del CAF de Majadahonda de la Comunidad de Madrid. «No puedes cambiar a tus hijos, pero sí puedes cambiar la forma en la que te tomas su actitud, minimizando así las posiblidades de que te arruinen la vida».

Listado de aficiones

Después, prosigue Peralbo, lo más recomendable es negociar. «No recomiendo la unilateralidad, aunque a veces no haya otro remedio. Por contra, pienso que la política de pactos con los adolescentes funciona. Lo ideal es que todos se sienten a hablar lo más sensatamente posible, y vean con qué opciones cuentan. Y si es posible, que encuentren soluciones que atiendan a todos». Una buena idea para poner esto en práctica, añade Miranzo, es comenzar por meditar las prioridades de todos los integrantes de la familia. Un buen truco es, explica, marcar y planificar los objetivos en una lista. «Se puede hacer una puesta en común de las aficiones o de las cosas que a todos nos gustaría hacer, y extraer un compendio de actividades en las que todo el mundo se sienta a gusto al menos durante un rato». Otra de las recomendaciones de este mediador familiar pasa por llevar al lugar de destino algo que haga la estancia del adolescente más feliz. «Cualquier cosa que le ayude a sobrellevar el tiempo y le permita tener sus espacios. Incluso invitar a un amigo del chaval a pasar unos días».
En todo este proceso, concluye el director del área de adolescentes del Centro de Psicología de Álava Reyes, cobra especial relevancia la actitud de los padres. «Partiendo de la base de que la pareja no siempre estará de acuerdo, esta deberá tener la astucia de no discutir todo lo anterior en público». Pero como dice Miranzo, «lo que no se ha hecho durante el año no pretendamos arreglarlo en quince días. Es muy importante sacar tiempo a lo largo del curso para hablar con nuestros hijos», concluye.


viernes, 27 de julio de 2012

realidad en vivo: LOS PADRES DE ADOLESCENTES NO PUEDEN CANSARSE DE SERLO

Bríndale tiempo valioso a tus hijos
Bríndale tiempo valioso a tus hijos


EL EXPERTO
“Los padres no pueden cansarse en la educación de sus hijos, otra persona sí pero los padres siempre deben imponer su autoridad”
J. Mauricio Velásquez
Psicólogo


Consejos para padres
Plan de acción si tienes hijos adolescentes:
COMUNICACIÓN
Permite que tu hijo se exprese y pueda decirte las cosas. Es importante que sepas escucharle esto le brindará confianza y se sentirá aceptado al poder comunicarte su punto de vista. Es necesario que mantengas tu autoridad y que cuando sea necesario digas “NO” cuando él esté equivocado.
CONFIANZA
Este es el punto clave para tener una buena comunicación con tu hijo. Es necesario que se sienta cómodo y confiado al momento de tener una conversación contigo, así podrá decirte cualquier inquietud acerca de temas sencillos o hasta lo más complicado para los adolescentes.
Esta actitud también permitirá autonomía al joven y le dará confianza a sí mismo para poder desenvolverse con los demás.
RESPETO
Si quieres que tu hijo te respete él también debe sentirse respetado. Esto incluye la aceptación de criterios, opiniones, tiempo, actividades, sueños y el respeto en la comunicación. Propicia el diálogo.


      
La adolescencia es una de las etapas más conflictivas que viven los jóvenes, pues en este periodo no solamente inicia el desarrollo físico sino también psicológico, sexual y social del niño que pasa a la pubertad. Los padres son quienes tienen que lidiar con estas situaciones, sin embargo, mientras un niño se le ha educado y enseñado reglas desde bebé, menos conflictivo será durante esta etapa. Pero, hay 7 factores que influyen de gran manera en la adolescencia. ¡Conócelos!
1- Cambios que se sufren por el desarrollo
Estos cambios aunque se quieran evitar y a los padres no les guste es algo que debe suceder, pero se puede trabajar para prevenir y poder comprender un poco a los hijos. “Los padres deben informarse, educarse y prepararse para entender la adolescencia, muchas veces se nos olvida que nosotros también pasamos por esa etapa”, expresa el psicólogo José Mauricio Velásquez. Todo este proceso comprende entre la edad de los 10 o 12 años donde comienza la pubertad hasta los 18 o 21 años cuando se abandona la adolescencia para iniciar la etapa del adulto joven, durante todos estos años los cambios varían de extremo a extremo, el desarrollo corporal y emocional son los más notorios.
2- Orden y Limpieza
Una característica del adolescente es la desorganización, “aquí comienza una lucha de poder y de control, los adolescentes se expresan que la mamá es ordenada pero que ellos son ordenados a su manera”, comenta el especialista Velásquez. Es un poco complicado hacerle entender a los adolescentes donde va la ropa sucia, los zapatos, que deben levantar, el plato de la mesa, etc. Y todo este descontrol con el orden repercute también en las instituciones estudiantiles, cuando los chicos no quieren usar el uniforme cómo se debe y la presentación de los trabajos es inadecuada. Se debe mantener una disciplina y aunque hay cosas que se pueden negociar hay otras que definitivamente se deben mantener para la buena educación del niño.
3- Cumplir Reglas
Es muy cierto que hoy en día los adolescentes no quieren cumplir reglas, sino que ahora ellos quieren imponer sus propias condiciones. “En esta etapa se busca la identidad propia, por lo tanto surgen los conflictos a la hora de cumplir ciertas actividades y al molesto momento de levantarse para realizar los deberes, sin embargo, los padres deben mantener sus exigencias”, explica el experto en psicología Mauricio Velásquez.
4- Discusiones y desacuerdos
Cuando un hijo es malcriado se da porque no ha sido disciplinado adecuadamente desde la niñez, cuando se tolera mucho o se sobreprotege hace que en la etapa de la adolescencia no quieran seguir las reglas y quieran hacer lo que ellos desean. Las discusiones son normales, que un adolescente empiece a discutir es una buena señal ya que el adolescente quiere poner su propio criterio y está pensando, pero es necesario enseñarle las habilidades para expresarse, pues a veces la impulsividad y el cambio de emociones o de humor crea que la comunicación no sea fluida.
5- Relaciones Interpersonales
La influencia de las amistades y el enamoramiento son áreas que se ven afectadas en esta etapa, esto también forma parte del cambio en el adolescente. Por lo general la naturaleza de las relaciones interpersonales de cada persona se establece en la interacción entre el niño y su primera cuidadora, normalmente la madre. Muchas veces los adolescentes realizan este apego a otras personas por la mala relación que tienen con sus padres.
6- Desarrollo Sexual
Este conflicto se desglosa según se van desarrollando las relaciones sociales, cuando el cuerpo va cambiando. En este proceso comienzan las sensaciones y la necesidad de experimentar nuevas cosas. Es de suma importancia la educación sexual desde que se entra a la etapa de la pubertad (10-14 años) dando a conocer la responsabilidad y el riesgo que incluyen las relaciones sexuales. Cuando prematuramente se ven los jóvenes involucrados en relaciones íntimas es a causa de la falta de educación dentro del hogar, es por eso que es importante inculcar valores morales y espirituales desde la niñez.
7- Ingesta de sustancias
Este es el mayor temor de los padres, que sus hijos consuman alcohol, cigarrillo o algún tipo de droga. Según varios estudios, los adolescentes son los más vulnerables para caer en el consumo de sustancias alucinógenas ya que su mente es dominada por impulsos y emociones; Dependerá mucho en que ámbito sociocultural se desarrolla el joven. Se aconseja para la prevención de adicciones en la pubertad y la adolescencia fomentar la autoconfianza y la capacidad de tomar decisiones.



jueves, 26 de julio de 2012

los jueves con Edu y Marta: RELACIÓN PADRE - HIJO ADOLESCENTE



Relación padre-hijo I



a)     Para el adolescente es importante vivir en una familia cuyas relaciones estén teñidas de intimidad, honradez y confianza. Es necesario establecer con cada uno de los hijos una sana relación hecha aceptación, transparencia y sinceridad; es el camino del amor. Comprensión (sobre todo emotiva), firmeza, tolerancia y aliento, son actitudes de fundamental importancia para el adolescente, así como los cuidados y el cariño son una base segura para el niño. La incomprensión en la familia es uno de los factores primordiales que producen malestar entre los adolescentes. Los padres deben darse cuenta de que existen muchos puntos de vista, deben intentar ver las cosas con los ojos del otro, ponerse en su lugar. Sin embargo, muchos padres no logran entender los problemas de los hijos, ni siquiera los consideran problemas. No hay solidaridad, comprensión, motivación.  

      Cuando un padre no consigue hacerse entender, no pocas veces renuncia a entender, y cuando no logra hacerse escuchar, renuncia también a escuchar.
 

b)     Ante los padres, el hijo a menudo no es solamente objeto de amor y atención, sino también una proyección de los propios deseos y expectativas. Por eso es difícil para un padre resistir al impulso de modelar al hijo tal como él quisiera, en lugar de aceptarlo como es o quiere ser. El deseo del hijo ideal está latente en todo padre, pero uno ha de vérselas a diario con el hijo real. Así, muchas veces se le rechaza por eso que es y se trata por todos los medios de cambiarlo para adecuarlo al modelo ideal, a lo que según uno debe ser. Y la relación padre-hijo adolescente se complica, precisamente porque ésta es la fase en la que el muchacho empieza a tener intereses personales y muy propios.

      Por otra parte, como afirma Bettelheim, es fácil que la necesidad de autoestima de los padres se transforme en la necesidad de ser madres y padres “perfectos” y tener un hijo perfecto para mostrárselo a los otros: se preocupan, sobre todo, de que vista bien, de que saque buenas calificaciones, lo ponen en clases de natación o equitación, idiomas, informática, etc. Por desgracia, el concepto de perfección educativa frecuentemente está deformado por convenciones sociales y actitudes superficiales de los mismos padres.
 

c)      Algunos adolescentes viven dramáticamente sus problemas, aunque es verdad que no siempre se tratan de problemas reales; pero lo importante es cómo los perciben y cómo se perciben  ellos ante esos problemas. Y muchas veces los padres ni existen; no son un punto de referencia ni interlocutores idóneos de quienes se puede recibir serenidad y apoyo. Y es que a menudo califican de “tonterías” los problemas del hijo, o bien dicen que exagera, que los problemas de la vida son muy distintos y que cuando crezca se dará cuenta de ello… Así el muchacho experimenta grandes incom-prensiones, limitaciones, de-cepciones y hasta frustra-ciones.





realidad en vivo: ADOLESCENTES APASIONADOS POR EL SABER

Seguro que detrás de estos adolescentes habrá un profesor con verdadera vocación educativa, enamorado de su profesión y su gran misión de formador...

Tres adolescentes españoles ganan el concurso de innovación Google Science Fair 2012
                     

Jorge Lara Gómez 25/07/2012
 

                         

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Iván Hervías, Marcos Ochoa y Sergio Pascual, tres estudiantes de cuarto de secundaria han resultado vencedores en la categoría de 15 y 16 años del concurso de innovación para jóvenes organizado por Google através del Google Science Fair 2012 la primera feria mundial de ciencia online.

El proyecto para conocer la vida microscópica en aguas dulces de estos tres logroñeses se ha impuesto entre miles de propuestas innovadoras procedentes de un centenar de países sobre temas de salud, energía o vida marina, entre otros según ha informado
Google en su blog oficial.

Estos tres adolescentes para los que la barba es aún un mito crearon durante casi cuatro años y principalmente en su tiempo libre una base de imágenes de miles de fotografías realizando con ellas distintos experimentos para conocer el comportamiento de los microbios en el medio acuático.

Las otras dos categorías del concurso, de 13 y 14 y de 17 y 18 años, han premiado a dos jóvenes estadounidenses, John Kohn y Brittany Wenger. Sus proyectos consistieron en un dispositivo para personas sordas que convierte el sonido en vibraciones táctiles y una aplicación que compara los resultados médicos de un paciente con una base de datos en la nube para hacer más sencillo el diagnóstico del cáncer de mama.

Según ha declarado la compañía: El jurado quedó impresionado con la calidad de los proyectos de este años y por la ingeniosidad, dedicación y pasión de los jóvenes científicos que los pusieron en marcha”.
¡Enhorabuena chavales!


martes, 24 de julio de 2012

mi archivo secreto: ACABAR CON LA TIRANÍA DEL CUERPO

Una cosa es cuidar el propio cuerpo y otra cosa es que el cuerpo te esclavice. Cuidado este verano con los excesos... por aquello de verse bien en la playa.


Una campaña promoverá una imagen corporal positiva entre los adolescentes

23-07-2012 / EFE
La plataforma "Motivos para dar la talla" ha anunciado hoy una serie de acciones para fomentar una imagen corporal positiva entre los adolescentes y recaudar fondos para crear un Observatorio para la prevención e investigación de los transtornos del comportamiento alimentario.
Músicos, actores y periodistas participarán en una fiesta mañana en la Sala Luz de Gas de Barcelona destinada a recaudar fondos para esta finalidad, ha explicado a EFE la doctora Marga Serra, coordinadora de la plataforma y profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna de la Universidad Ramon Llull.
La fiesta contará con actuaciones de los grupos Anna Roig i l'Ombre de Ton Chien, Le Petit Ramon, Betty Belle, Prats y Mónica Green y la presencia de la cocinera Ada Parellada, los actores Abel Folk, Estel Solé y Carles Flaviá y la escritora Gemma Lienas, entre otros.
El acto contará con un desfile de modelos de todas las tallas y la recaudación que se obtenga se destinará por entero a la creación de un Observatorio para la Prevención e Investigación de los Transtornos del comportamiento Alimentario así como a la elaboración de materiales para prevenirlos.
Otra de las iniciativas que plantea la plataforma, según Serra, es la de reforzar materiales preventivos como un trabajo con profesores de secundaria para elaborar un disco de música alusiva a este problema.
Los transtornos de comportamiento alimentario no especificados y no tan graves como la anorexia o la bulimia pueden afectar al 5 % de la población juvenil de 12 a los 21 años, mayoritariamente niñas, 9 de cada 10 afectados, según la coordinadora de la plataforma.
En una clase de tercero de ESO, a juicio de Marga Serra, encontraríamos posiblemente dos personas afectadas de un Transtorno de Comportamiento Alimentario No Especificado (TCANE).
"Motius per donar la talla" es una plataforma que nació el año pasado con una página de Facebook en la que se recogían los "motivos" de 50 personajes famosos para acabar con la tiranía del culto al cuerpo y que en pocas semanas llegó a los 3.000 seguidores de todo el mundo.
Plantea también una reflexión sobre la relación existente entre el discurso de los medios de comunicación en torno al cuerpo, los estereotipos físicos extremadamente delgados utilizados en el mundo de la moda y los transtornos del comportamiento alimentario, especialmente entre jóvenes y adolescentes.


lunes, 23 de julio de 2012

sobredosis semanal: EL REALISMO DE LA VIDA...

 
 
 
 
Y YO ME IRÉ.

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico....

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido.....Y se quedarán los pájaros cantando.
(Juan Ramón Jiménez)

domingo, 22 de julio de 2012

investigaciones: MÁS AIRE LIBRE, MÁS FELICIDAD ADOLESCENTE

Es bueno tener presente esta noticia durante los días de verano.


Los adolescentes activos que pasan más tiempo al aire libre son más felices

Sidney, 22 de junio. Los adolescentes con un nivel de actividad entre moderada e intensa al aire libre reportaron sentirse mejor, tanto en lo físico como en lo social, que los que pasan más horas frente a las pantallas de televisión y videojuegos, según un nuevo estudio.

Los más sanos pasan en promedio 2,5 horas más al día haciendo deporte u otras actividades de alta intensidad que los jóvenes menos activos, según los investigadores.

Más evidencias

Los hallazgos sugieren, una vez más, que los padres deben limitar la cantidad de tiempo que sus hijos pasan ante la televisión o el ordenador, señaló la directora del estudio. "Los padres deben tener en cuenta el hecho de que la actividad física al aire libre es beneficiosa para la salud y bienestar generales de sus hijos, y deben intentar limitar el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas", concluyó Bamini Gopinath, del Instituto de Investigación Médica Westmead Millenium (Universidad de Sidney), y añadió que "el impacto de las conductas persiste a largo plazo".

El estudio ha sido publicado en la revista Pediatrics y se llevó a cabo entre 2004 y 2009. Incluía 23 apartados sobre la salud de los participantes, su autoestima, sus relaciones sociales y el colegio.

Se preguntó a 1.216 adolescentes cuánto tiempo pasaban haciendo ejercicio al aire libre, en comparación con las actividades bajo techo, que incluían el uso lúdico de los ordenadores, así como tareas y deberes escolares. Se incluyeron otras actividades sedentarias, como la lectura. Los datos se compilaron a los doce años de edad y de nuevo cinco años más tarde.

Mejores relaciones sociales
Los participantes más activos tenían puntuaciones significativamente mejores en sus relaciones sociales. Los adolescentes que "hacían ejercicio raras veces" eran más propensos a reportar "sentimientos de soledad y timidez".

Aunque no se estableció una relación causal, los resultados del estudio arrojan "más evidencia" de que aumentar la actividad física y reducir el tiempo frente a las pantallas "sería beneficioso" para los adolescentes, señaló Gopinath,

En un hallazgo que no sorprende, pasar más tiempo leyendo y haciendo tareas se asoció con un mejor rendimiento escolar.

HealthDay, traducido por Hispanicare

sábado, 21 de julio de 2012

temas complejos: EL NOVIAZGO DE ADOLESCENTES Y LA OPOSICIÓN PATERNA

El noviazgo de los hijos, un motivo de crisis familiar

La oposición de los padres a ciertas relaciones sigue siendo común
Evangelina Himitian | LA NACION
  
De Romeo y Julieta a esta parte quedó en claro que no es una relación sencilla. Los amores prohibidos en la adolescencia se vuelven turbulentos, conflictivos y pueden tener desenlaces desafortunados. El caso de las chicas salteñas, encontradas muertas el lunes pasado, reavivó la polémica. Ahora la justicia provincial trabaja para determinar si se trató de un suicidio doble o si, como apuntan los padres de una de ellas, fue un homicidio. De todas formas, lo que quedó en claro es que los conflictos familiares a causa de la elección de la pareja de un hijo adolescente son más frecuentes de lo que se cree.

En Salta y en Jujuy, cinco de cada diez estudiantes secundarios que están de novios dijeron que la relación con su pareja implicó un distanciamiento de sus padres y de su familia. Los datos los aporta a LA NACION Roberto Pizzolini, jefe del Departamento provincial de Atención Integral a Víctimas de la Violencia Familiar y del Delito, del Ministerio de Salud de Jujuy, que desde hace 12 años dicta talleres en escuelas provinciales, por los que pasaron más de 9000 alumnos y que la semana última estuvo en Salta dictando un taller de "violencia en el noviazgo".

"Este problema es mucho más frecuente de lo que se cree. Así como de acuerdo con nuestra experiencia detectamos que en el 20% de los noviazgos se puede hablar de casos graves de violencia de género, cinco de cada 10 adolescentes dijeron que su pareja había sido motivo de un distanciamiento y peleas con sus padres. En las familias se nota una total falta de diálogo", apunta Pizzolini.

Una investigación que dirigió Ana Lía Kornblit, investigadora del Instituto Gino Germani, apunta que sólo el 25% de los adolescentes argentinos declara estar de novios. El paso de los 17 a los 18 parece ser el momento clave para iniciar este tipo de relaciones, aunque sólo después de los 20 años adquiere ese "rótulo" formal para la familia.

"El noviazgo es la primera manifestación de autonomía en relación con la familia. El establecer contactos con personas diferentes al medio familiar es una forma de afirmar la propia identidad, que uno no es la prolongación de la familia. Pero muchas veces esto no es aceptado por los padres, desencadenando fuertes conflictos", explica Kornblit a LA NACION.

Los especialistas apuntan a la diferencia de criterios entre los adolescentes y los padres, y a la falta de diálogo como los principales detonantes del conflicto.

Contraproducente

 

"Muchas veces, cuando los padres empiezan a poner peros, resulta contraproducente. Cuanta más oposición hay, los chicos más se empecinan, porque están en una etapa de rebeldía contra los padres. Quizá lo recomendable como padres es no tomar una posición tan rígida, sino abrir la puerta al diálogo", dice Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM).

"Los padres ven la relación como algo duradero y probablemente no sea así. Lo que deberían hacer es acompañar a su hijo o hija en el proceso, darle las herramientas para que no cometa errores, que se cuide y que si, como ocurre en cada vez más noviazgos, se siente víctima de violencia, presiones o celos excesivos con su pareja, tenga dónde y con quién hablar", agrega.
Para los adolescentes, hoy el "noviazgo" es una nomenclatura vieja. Son "amigos" que comienzan a quedarse con cierta frecuencia en casa. Se quedan solos en la habitación para ver televisión o usar la computadora, después se queda a dormir, pero no se verbaliza el nuevo estado.

"El noviazgo de zaguán pasó al dormitorio. Cuando empieza este trato, sin verbalizarlo, para que los adolescentes no se enojen en las familias no se habla de qué son. Pero esa sería una buena oportunidad para hablar de la educación sexual. Hoy sigue siendo un tabú. No se habla, se reacciona. Están los padres muy permisivos o los muy restrictivos, pero ambos coinciden en la falta de diálogo. No poder hablar con un padre o con una madre ni con nadie lo que le está pasando genera mucha presión en la adolescencia", agrega Bianco.

Es una época de tanto cambio, como es la adolescencia, los especialistas hacen énfasis en la importancia de la contención familiar. "Más allá de su aparente independencia, si no la tienen, [los chicos] se sienten incomprendidos. Es una época de muchos duelos y cambios. Cuando la familia no acepta a su pareja, se crea una situación muy ríspida. El adolescente lo vive como una falta de comprensión y contención que lo acercan al abismo de la soledad", explica Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y especialista en familia y adolescencia.

"Los noviazgos adolescentes son muy pasionales, y cada vez hay más casos de celos y malos tratos. Los padres deben estar atentos a estas situaciones. Y aquí, lo mejor es tratar de dialogar, contener, acompañar al chico. Aunque no nos guste la persona, estar al lado, tratar de reflexionar juntos, hacer que comprenda, evitar la crítica, los castigos, las prohibiciones innecesarias. No es fácil, pero hay que tratar de poner límites desde el amor y no desde el enojo o el autoritarismo", opina Cruppi.

"En esta etapa, para los adolescentes las relaciones que establecen son todo o nada. Es muy Romeo y Julieta -concluye-. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se trata de noviazgos transitorios. Los padres deberíamos acompañar ese tránsito."



martes, 17 de julio de 2012

temas complejos: ADOLESCENTES QUE ROBAN

Andres Méndez Moya
Euroresidentes.com


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Cuando un adolescente roba, los padres se preocupan preguntándose cuáles son las causas por las que su hijo roba y llegan a la pregunta: ¿Es mi hijo un delincuente?
¿Es mi hijo un delincuente?
 
Alrededor de los 5 años de edad, los niños adquieren el concepto de propiedad y comienzan a entender el significado de robar y todo lo que ello conlleva. Esto significa que en la adolescencia ya está más que formado para el joven el sentido y función que tiene robar y aunque hayan aprendido que robar es malo, los adolescentes que roban lo hacen por varias razones.
 
Razones por las que un adolescente roba
 
En una encuesta realizada por Retailer News Online, un adolescente afirmaba:
" Podría gastar mi dinero en eso, pero prefiero conseguirlo gratis, así ya tengo dinero para gastarlo en cosas que mis padres no saben que estoy comprando: drogas, cigarros, condones, piercings, tatuajes, etc ".
Pero hay muchas más razones por las que un adolescente roba:
  • Manera de demostrar independencia a sus padres demostrando que pueden salir victoriosos corriendo riesgos y asumiendo las consecuencias.
  • Muestra de inteligencia y astucia hacia sus padres. "Mirad qué machote soy".
  • Demostración de valentía ante el grupo de iguales y con ello mayor popularidad
  • Búsqueda de cariño y aceptación
  • Sustituir la falta de cariño emocional por cariño material.
  • Experimentar conductas de riesgo
  • Señal de problemas emocionales y de conducta
Es bien sabido que la adolescencia es una etapa de experimentación donde no es inusual que los adolescentes en ocasiones se comporten de manera conflictiva. El problema viene cuando las conductas disruptivas se ven cronificadas en el tiempo, esto es, no desaparecen.
 
¿Cómo actuar?
 
Si descubres que tu hijo ha robado, dentro o fuera de casa, sigue estas recomendaciones:
  • Siéntate y habla con él tranquilamente del tema
  • No juzgues ni insultes llamándolo ladrón o delincuente
  • Cuestiónale el sentido que tiene robar explicándole que con ello perjudica a otras personas
  • Reitérale la importancia que tiene la confianza en una familia y que robando se ve mermada
  • Evita sermonear o pronosticar malas conductas futuras
  • Otórgale cariño y confianza como para que se sienta a gusto con el tema y se sincere
  • Hazlo sentir una parte activa e importante de la familia
  • Interésate por sus actividades
  • Evita mencionar de nuevo el incidente y mantén con él la confidencialidad del asunto, así confiará más en ti
Si la conducta de robar no remite después de todo, es recomendable sopesar la idea de acudir a un psicólogo.
 
 
 

domingo, 15 de julio de 2012

investigaciones: MALTRATOS EN PAREJAS DE ADOLESCENTES

Hasta un 34 % de los adolescentes en EEUU sufre violencia de pareja

Notimex | 04:17 pm | 07/11/2012 

Sin embargo, en la mayoría de las escuelas, no existe personal capacitado para prevenir el problema



Chicago - La violencia en el noviazgo es un importante problema de salud pública en Estados Unidos, que afecta a un estimado de entre el nueve y el 34 por ciento de los adolescentes.
Sin embargo, de acuerdo con un estudio pediátrico, en la mayoría de las escuelas no existe personal capacitado para prevenirla.
La investigación "Violencia en parejas de adolescentes: una evaluación nacional de percepciones y prácticas de consejeros escolares", fue coordinada por Jagdish Khubchandani, de Ball State University, Indiana.
El investigador asegura que el personal de las escuelas puede desempeñar un importante papel en la prevención y respuesta a esta situación en noviazgos estudiantiles.
Los estudios vinculan la violencia de pareja en adolescentes a trastornos significativos entre los jóvenes, que van desde ideas suicidas, el aumento de peso poco saludable, enfermedades de transmisión sexual y otros problemas de salud física y mental.
Se estima que aproximadamente uno de cada cuatro adolescentes sufrirá violencia en sus relaciones entre los 12 y los 21 años.
Esta investigación, que representa la primera evaluación nacional de los consejeros de las escuelas, analizó una muestra aleatoria de 550 de ellos, adscritos a escuelas secundarias y preparatorias, en la que encontró que la mayoría, el 81.3 %, no tenía un protocolo para responder a un incidente de este tipo.
El 90 % informó que en los últimos dos años no se había otorgado capacitación al personal para ayudar a las víctimas de la violencia en el noviazgo, mientras que el 83 por ciento dijo que en sus planteles no se realizaban estudios periódicos estudiantiles que incluyeran preguntas sobre las citas de los hijos y conductas de abuso.
El 76 % de los consejeros expresó que en las escuelas donde trabajaban se carecía de un comité que se reúna periódicamente para tratar temas de salud y de seguridad, incluido el abuso entre parejas de adolescentes.
No obstante, el 61 % aseguró haber ayudado a una víctima de la violencia de pareja en los últimos dos años, en la mayoría de los casos se trató de una alumna.
Las principales barreras identificadas por el personal de las escuelas para actuar en la violencia en el noviazgo eran la falta de capacitación formal y la falta de tiempo.
Los consejeros escolares coincidieron en su percepción de que la violencia en los noviazgos es un tema menor, e incluso si quieren ayudar a los padres, éstos podrían no aprobar la interferencia de la escuela.
El método más común de responder a una víctima fue llamar a los padres y tutores o a las autoridades legales.
Sólo un poco más de uno de cada 10 consejeros optó por referir al adolescente afectado en este tipo de relaciones a las agencias de protección de la infancia y enfermeras de la escuela para asistencia jurídica o médica.
Los autores del estudio confirmaron que el personal de una escuela que ha recibido capacitación formal, percibe la violencia en el noviazgo como un problema grave, y es significativamente más propenso a asistir a las víctimas de ella.
Sin embargo, los resultados indican que las escuelas no encuentran el tema de la violencia entre parejas adolescentes como de alta prioridad para que sea abordado entre sus estudiantes.




temas complejos: MI HIJO ADOLESCENTE QUIERE LLEGAR MÁS TARDE A CASA


«Mamá, quiero llegar más tarde a casa»

Los expertos recomiendan escuchar e intentar negociar con el hijo adolescente

Día 13/07/2012 - ABC.es
«Mamá, quiero llegar más tarde a casa»
Ya no son unos niños, pero tampoco unos adultos. Y antes o después tenemos que oir la temida frase: «mamá, papá, quiero llegar tarde a casa». La petición, además, suele ir acompañada excusas más o menos irrefutables del tipo «todos mis amigos lo hacen», «si yo vengo antes tengo que venir solo», o «hoy es fin de curso (o de mes, semana...) y todo el mundo llega más tarde». En un momento dado, la familia siempre se encuentra ante esta tesitura, más propicia si cabe durante las largas vacaciones de verano.


De pronto, a los padres les asaltan infinidad de miedos. «El mundo está lleno de potenciales peligros que amenazan a nuestros hijos, como las drogas, la violencia, la sexualidad... ¡los perdemos!», tendemos a pensar. Pero a juicio de Teodoro Herranz, psicólogo, y profesor de Psicología de la Personalidad en la Universidad Pontificia de Comillas, es importante que los padres comiencen por tener en cuenta que los hijos adolescentes «sólo podrán volver a unirse a nosotros cuando previamente se hayan separado». «Contestar a esta pregunta es el principio de un camino a recorrer con nuestros hijos, nunca contra nuestros hijos, porque si así fuera sería un camino donde ambos perderían», advierte este psicoterapeuta.

¿Qué hacer?

Entonces... ¿cómo reaccionar? ¿cómo lo hacemos? Herranz Castillo nos propone «un guioncillo». «Pero confío en que no hagan de ello más que un recurso al que añadan los suyos que seguro serán más valiososo para los hijos», matiza. Estos serían sus propuestas:
1. Cuando oigan la pregunta, escúchela. Mantenga los miedos bajo un control, al menos, inténtelo. No responda de forma inmediata, ni pretenda no haber oído
2.Únanse en la respuesta. No responsa sin el apoyo de su pareja. No es bueno tomar posturas divididas, la que tomen que sea común. Nunca contesten con frases como «yo por mí, pero tu madre, tu sabes como se pone».
3. Separe la petición de las fantasías temidas.. (Violencia, drogas...) Nuestros hijos nos han pedido llegar más tarde, más tiempo. Es un tiempo para aprender a vivir, a relacionarse, a divertirse... y, probablemente, esto incluirá transgresiones. Pero con casi toda seguridad, transgresiones menores. Recuerde que es adolescente es el niño que ha estado tantos años a su lado. Y, desde esa confianza, piense que todo lo que ha vivido hasta ahora con usted también forma parte de él.
4. Evaluar con racionalidad. No de forma impulsiva lo que nos pide: no es lo mismo unas horas que salir tres días sin regresar a casa.
5. Negociar siempre. Eso significa que todos tienen que conseguir algo que les deje bien, por el otro y por sí mismo. Ceder desde la resignación, desde la concesión, es malo para todos. Prohibir es incapacitarles en el camino para aprender a conseguir cosas. Negociar es aprender a convivir.
6. Exigir el cumplimiento de los acuerdos. Esto es esencial. Es entrenar en responsabilidad. Si se llega a un acuerdo, no es «un poco más o un poco menos». Un incumplimiento de un compromiso es un falta de respeto. Ya no es tener en cuenta al otro. Y NADIE, ni PADRES ni HIJOS, tenemos derecho a tratar sin respeto a los demás.




sábado, 14 de julio de 2012

investigaciones: ADOLESCENCIA Y SUS FUTUROS PROBLEMAS...

Como se suele decir: Dios perdona siempre, los hombres a veces, pero la naturaleza no perdona. Ya sabemos cómo son los adolescentes..., pero cuanta más información reciban (y bien dada) sobre las consecuencias de sus acciones y hábitos (o malos hábitos...) mejor. A cuidar el corazón...


El alcohol y las píldoras anticonceptivas en la adolescencia, factores de riesgo cardiovascular

Un estudio realizado con 1.771 jóvenes muestra cómo los que tenían esos hábitos registraban una mayor presión sistólica

13/07/2012
Investigadores del Royal Hospital de Perth, en Australia, han descubierto que los hábitos de vida durante la adolescencia pueden condicionar el riesgo cardiovascular de adultos. El estudio indica que ingerir alcohol en el caso de los chicos, píldoras anticonceptivas en el caso de las chicas y el consumo de sal o un elevado índice de masa corporal (IMC), para ambos sexos, se asocia a niveles más elevados de presión arterial.
Los resultados del estudio, publicado en la revista de la Sociedad Europea de Cardiología, que ha mostrado cómo la adolescencia es la etapa de la vida en la que los comportamientos «tienden a afianzarse», de ahí que con una serie de hábitos se pueden encontrar «importantes beneficios para la salud pública».
Para la investigación, los autores del estudio analizaron los resultados de la cohorte de embarazo de Australia Occidental gracias a los datos del estudio Raine, que incluía a 2.868 niños nacidos entre 1989 y 1992, a quienes posteriormente se les realizó un seguimiento a los 1, 2, 3, 5, 8, 10, 14 y 17 años de edad.
En total, los autores del estudio pudieron contar con 1.771 adolescentes, a quienes se les preguntó sobre el consumo de alcohol, tabaquismo, actividad física, uso de medicamentos con receta (incluyendo anticonceptivos orales) y los hábitos alimentarios.

«Consumo de alcohol»

Con la asociación entre cada uno de estos factores se calculó la presión sistólica y diastólica. De este modo, observaron que los niños tenían una presión sistólica en la sangre más alta que las niñas que no tomaron píldoras anticonceptivas.
En el caso de los chicos, por su parte, observaron cómo la presión arterial sistólica se asoció significativamente con el IMC, el sodio urinario (como marcador de la ingesta de sal) y el consumo de alcohol, e incluso cuando se ajusta por el IMC, la relación con el alcohol y la sal se mantuvo.
El estudio también encontró que la actividad física habitual se asocia con una menor presión arterial diastólica. Además, cuando midieron la presión sanguínea, vieron que aproximadamente el 24% de los adolescentes eran hipertensos o potenciales hipertensos, un 34% tenía sobrepeso y el 38% de los adolescentes obesos se encontraban en estas categorías de presión arterial alta.
Además, el uso de la píldora se asoció significativamente con la presión arterial elevada en las niñas, como por ejemplo la presión arterial sistólica, que fue más alta que los no usuarios de la píldora, al tiempo que aumentó aún más si venía aparejada de un incremento del IMC.
Según ha comentado uno de los autores del estudio, el investigador Chi Le-Ha, «los adolescentes necesitan ser conscientes de que un estilo de vida que predispone a la obesidad, un consumo elevado de sal y el consumo de alcohol puede conllevar consecuencias adversas para la salud durante la edad adulta».
«Los efectos son aditivos y ya están asociados con la hipertensión», ha lamentado, al tiempo que recomienda advertir a los jóvenes de que el consumo de anticonceptivos orales puede conllevar algunos riesgos.


jueves, 12 de julio de 2012

los jueves con Edu y Marta: SEPARACION Y DIVORCIO DE LOS PADRES






      Es importante tener en cuenta una situación muy actual que afecta de manera especial a los hijos: la separación y el divorcio. El porcentaje de niños y adolescentes que viven esta problemática es muy alto y con tendencia a crecer. Los niños y preadolescentes pueden sentir miedo ante la noticia del divorcio de sus padres; con frecuencia se sienten amargados y furiosos con uno de ellos o con ambos, en especial con el que se va de casa... Pueden exteriorizar su rabia robando o mintiendo, o emprenderla contra ellos mismos con dolores de cabeza, de estómago, etc. Los niños mayores tienen un mejor conocimiento de los sentimientos íntimos de sus padres y de su conflicto, aunque todavía muchos se sienten responsables de haber causado el divorcio y también de hacer que sus padres se sientan mejor. Algunos creen que sus padres se están separando porque la relación entre ellos ha cambiado, pero de la misma manera creen que tales cambios pueden ser revertidos si los padres así se lo proponen.

      Los adolescentes sienten rabia, depresión, culpa y desesperación por esta separación o divorcio. Pueden verse preocupados por el dinero o volverse muy activos sexualmente. Puede que comiencen a competir con los padres del mismo sexo o sucumbir bajo la presión de ser el “hombre” o la “mujer” de la casa. Tienden a creer que sus padres se han divorciado porque sus relaciones se han deteriorado debido a problemas de personalidad o diferencias irreconciliables. Les cuesta a veces uno o dos años aceptar esta realidad y adaptarse a su nueva situación; muchos no llegan a perdonar y sienten rechazo de la edad adulta; otros sienten miedo a fracasar en su futuro matrimonio.

      Hay niños, por supuesto, que sí logran adaptarse y son capaces de salir de la penosa experiencia del divorcio con su yo básicamente intacto. La capacidad para lograr esto parece estar relacionada en parte con su propia adaptabilidad, en parte con el modo como los padres manejen los problemas relacionados con la separación y con el desafío de criar solos a los hijos. No pocas veces, la figura de un educador  fuera del hogar ha sido clave para ayudar a que no se resquebraje la personalidad incipiente de muchos de estos adolescentes; sí se logra, en un proceso de formación y orientación de  bastantes años, evitar efectos que pueden llegar a ser devastadores. La gran cuestión es: las parejas con un proyecto de divorcio ¿se plantean seriamente la tragedia que se avecina para sus hijos, especialmente si ya están cerca de la adolescencia o en ella? ¿No vale la pena cualquier sacrifico, luchar una y otra vez para lograr una solución estable? Al menos, haciendo caso omiso de las facilidades legales que se dan en ciertos países, las parejas se deberían conceder un tiempo de separación provisional, para la reflexión, antes de culminar en una separación definitiva. Y si se tiene que llegar a eso (hay situaciones que sí lo requieren), al menos que las buenas maneras y la buena voluntad por parte de todos ayuden a que el daño en los hijos sea el menor posible.




miércoles, 11 de julio de 2012

temas complejos: CONFLICTOS TÍPICOS CON ADOLESCENTES

LaVanguardia.com
Mayte Rius


¿Cómo gestionar las broncas con los adolescentes?

Puede ser por el orden, la comida, la limpieza, los estudios o la hora de regreso a casa. El motivo puede diferir, pero los conflictos son común denominador en los hogares con adolescentes. Expertos en el trato con adolescentes apuntan algunas claves para salir del círculo vicioso.


¿Cómo gestionar las broncas con los adolescentes?
                                                                

                 
“Es agotador” y “no puedo más” son dos frases con las que los padres con hijos adolescentes acostumbran a resumir, en los momentos bajos, la convivencia con ellos. En las gradas de las instalaciones deportivas, en las reuniones de instituto o en las charlas sobre educación donde coinciden con padres de chicos y chicas de la misma edad, el que no se queja de discusiones por el desorden en la habitación se lamenta de las malas contestaciones, del abuso de la videoconsola, de la falta de estudio o de la apatía. Intercambian experiencias para concluir con el consabido “yo ya no sé qué hacer”.
“Los conflictos en la relación con adolescentes son normales, son propios de la etapa; la transición de niño a adulto crea tensiones internas difíciles de soportar que llevan al adolescente a actuar de una forma que puede ser difícil de tolerar por parte del entorno”, advierte Jorge Tió, psicólogo clínico y coordinador del equipo de atención al menor de la Fundació Sant Pere Claver. Y añade que ese entorno –las familias–, también se tiene que adaptar a los cambios “y empezar a relacionarse con aspectos adultos que el adolescente exige que sean respetados y reconocidos (aunque impliquen diferencias con los padres) a la vez que se siguen atendiendo aspectos infantiles que todavía persisten”. Porque, a esas edades, los hijos tan pronto se sienten sobreexigidos y se refugian en un funcionamiento infantil recordando a los padres que todavía no son adultos, como se sienten infantilizados y reivindican –a veces con excesiva vehemencia– un respeto porque ya no son niños. Tió enfatiza que de la capacidad de adaptación de los padres a esos cambios depende muchas veces que se cronifiquen conductas, se creen círculos viciosos y se acabe en una escalada de conflictos. “No hay fórmulas ni recetas mágicas; es importante no psicologizar, psiquiatrizar o judicializar unos conflictos que son naturales y propios de los cambios que ocurren en esa etapa”, comenta.
Mario Izcovich, responsable del grupo de investigación en adolescencia del Col·legi de Psicòlegs de Catalunya, asegura que muchas de las broncas que se viven en los hogares con adolescentes tienen que ver con que los padres esperan de sus hijos que hagan ciertas cosas, les plantean determinadas tareas o demandas, y los chavales, que en otro contexto –como la casa de un amigo o unas colonias– las asumirían, reaccionan de forma distinta como una manera inconsciente de manifestar cierta rebeldía respecto a lo que sus padres esperan que hagan o sean. “La dinámica nos demuestra que los adolescentes, además de serlo, son hijos, y hay una dinámica particular en relación con sus padres”, afirma. Javier Urra, psicólogo y director clínico del programa RecUrra para padres e hijos en conflicto, remarca que la relación con hijos adolescentes siempre ha provocado conflictos, ha exigido constancia y coherencia por parte de los padres, y ha resultado agotadora, “aunque quizás en la sociedad actual un poco más porque hay más permisividad social que antes” y cuesta más ejercer la autoridad.
Partiendo de todas estas premisas –que los conflictos con el hijo adolescente son inherentes a esa fase del desarrollo y no hay que desfallecer ante ellos– Jorge Tió, Mario Izcovih y Javier Urra explican cómo afrontarían ellos algunos de los momentos críticos que se producen en muchos hogares durante esta larga etapa. No son soluciones mágicas –en educación nunca las hay–, sólo las reflexiones de personas acostumbradas a relacionarse con adolescentes, incluidos sus propios vástagos.

“Tenemos un reparto de tareas y a ella le toca poner la mesa y sacar al perro. Cada día, cuando avisamos que en quince o veinte minutos cenaremos, la repuesta es la misma ‘ahora voy…’. Y así una, dos, tres, cuatro… y las veces que sean. Puede pasar más de media hora, hasta que amenazamos con que no cenará si no pone de inmediato la mesa. Algún día se ha quedado sin cenar o ha cenado más tarde y sola. Pero nada, la situación se repite.
Jorge Tió El adolescente es muy sensible a sentirse tratado como un niño al que se le exige obediencia, y cuando lo sienta así se resistirá a ello. Puede también costarle entender las necesidades de los adultos, a los que todavía puede mantener idealizados y no entender por qué le piden las cosas. Así que conviene establecer estrategias de diálogo que estimulen su colaboración y le ayuden a entender por qué es necesaria, animándole a sentir que puede aportar cosas valiosas al grupo familiar. También es importante escuchar sus razones y negociar, puesto que en ocasiones sus prioridades pueden ser otras (a veces vividas con una urgencia que tampoco estará dispuesto a reconocer, como sacar el perro a determinada hora para encontrarse con alguien). El clima general existente en la familia (si se promueve el respeto y el compromiso en las relaciones) será especialmente determinante. El adolescente (como el niño) aprende más por identificación, y le será casi imposible cuidar si no se siente cuidado.

“Cada mañana empiezo el día con una bronca; he de recordarle que recoja el baño después de ducharse –la ropa, la toalla, el agua del suelo…– porque tras él entra su hermano, que no tiene por qué padecer su desorden o suciedad. Y no hay manera: lo repito cada día, y le tengo que trabar el paso cuando sale para el instituto para que lo recoja. ¡Y encima me llama pesada!”
MarioIzcovich El adolescente se rebela respecto a lo que sus padres esperan que haga. Si se trata de recoger la ropa del baño, al hacerlo tiene la idea inconsciente de que se lo hace a sus padres, y ese “se” es crítico. Esto se ve muy claro por parte de los padres cuando algunos les dicen a sus hijos que si estudian y aprueban les harán un regalo. El mensaje que transmiten es que el hijo ha de estudiar para ellos. La cuestión que está en juego, por tanto, es cómo ayudar a que el adolescente sea más responsable de lo que le pasa y más autónomo. Eso pasa por hablar, por pactar, por acompañar, por dejar hacer… y por mostrar que lo que ha de hacer no es un favor a sus padres. Pero esto último primero lo han de interiorizar los padres y no se logra sólo diciéndolo, sino a través de los actos. Una madre ama de casa se quejaba en la consulta porque ninguna de sus cuatro hijas la ayudaba con las tareas de casa y ella tenía que hacerlo todo; en las entrevistas vimos cómo la cuestión empezaba por ella, pues cada vez que alguna de las hijas quería tener una iniciativa ella la criticaba y decía que no estaba bien.
Hay padres que llegan a su casa y comienzan una lista de tareas que sus hijos no han hecho y han de hacer. Conviene dejar que el adolescente se haga responsable,por ejemplo, de su habitación, y no limpiársela. Ya no es un niño. Pero también hay que saber que los adolescentes y los adultos funcionamos con lógicas distintas y no se los puede ver como adultos. El orden, la limpieza… ya llegarán, pero necesitamos que el adolescente lo haga por sí mismo, no porque el padre, el adulto, se lo demanda.

“Pactamos el tiempo de juego con la videoconsola y con el ordenador pero no los respeta. Y cuando le exijo que cumpla y desconecto los aparatos se pone como una moto: gritos, portazos, golpes… Entonces le castigamos sin jugar durante un tiempo, y en cuanto se acaba el castigo, otra vez lo mismo; no asume lo acordado. Alguna vez incluso ha buscado la consola que teníamos retirada y se ha puesto a jugar mientras no estábamos. Su respuesta es que quiere jugar y no le dejamos. No admite que es él quien no respeta los acuerdos. Es un conflicto permanente”.
Javier Urra Hay que hablar y pactar cuánto tiempo, qué días y en qué momentos se juega y atenerse a eso, de manera innegociable. Y es impensable que no cumpla lo acordado, porque si no cumple se le retira la posibilidad de jugar y, si incumple esa sanción, tendrá otras medidas sancionadoras como no salir dos fines de semana. Ellos tienden a probar la autoridad a ver si no pasa nada, pero hay que explicarles que en la vida el que incumple es sancionado, y que el Código Penal de los adultos tiene razón de ser porque se impone: si uno conduce mal le quitan puntos, si se queda sin puntos le quitan el carnet y si conduce sin carnet va a la cárcel. Los padres, si establecen una norma, también han de imponerla y exigir su cumplimiento. 
                                                                                 
“La castigo sin salir el fin de semana y me dice que da igual, que saldrá de todos modos. Y cuando coge la puerta y se marcha, no sé cómo reaccionar porque ya tiene 18 años”.
J. Urra Con 18 años los hijos ya pueden hacer lo que les viene en gana. Son adultos y no tienen obligación de obedecer. Pero los padres les pueden echar de casa, de modo que se trata de explicarles que si no les convencen las normas, se pueden ir tranquilamente y poner las suyas, en su casa. Pero mientras estén con los padres han de respetar las normas que se establezcan en esa casa.

“No hay manera de que se duche. Cada día la misma pelea: que ahora no, que por la noche da pereza, que mejor mañana por la mañana; y por la mañana que ahora da palo, que ya lo hará luego… Hasta que montas la bronca”.
J. Tió Esta es una situación que plantea por un lado la problemática del cuerpo y la motivación y por otro la cuestión de los límites (como la mayoría). Con respecto a la primera, el adolescente puede sentirse en una relación ambivalente con su cuerpo, que todavía no siente aceptado y suficientemente controlado, así que en ocasiones le cuesta cuidarlo como se merecería, no siendo infrecuentes actitudes de cierto abandono; es como si se escondiera detrás de la suciedad y la fealdad. Saberlo puede permitir a los padres ser más tolerantes y flexibles, evitando una confrontación destinada a polarizarse, y buscar estrategias que estimulen sus ganas de cuidarse. Esto liga con la motivación, que al adolescente quizá le cuesta encontrar porque sus temores e inseguridades pueden ser grandes. Puede refugiarse en actitudes pasivas para evitar afrontar situaciones que le pueden poner a prueba. Son actitudes que pueden ser confundidas con gandulería, cosa que al adolescente ya le va bien, pues se enmascara su significado más profundo. Así que pueden ser de gran ayuda estrategias en las que se refuercen sus aspectos sanos y se reconozcan sus capacidades.
En cuanto a los límites, es importante recordar que su sentido debe estar siempre asociado al cuidado. Ponemos límites porque cuidamos las cosas. El adolescente tiene tendencia a vivir los límites como imposiciones caprichosas del adulto, como un abuso de poder. Por eso los límites deben ser razonables y razonados para que se entiendan. Se necesita mucha pedagogía para explicarlos. Por supuesto esto no garantiza la colaboración del adolescente, así que los padres habrán de decidir cuándo asumirlos con firmeza como parte de su responsabilidad como adultos y cuándo soportar la falta de colaboración (mostramos así nuestra capacidad de tolerar la frustración) sin cerrar la puerta a la esperanza de obtenerla en algún momento. Esto último es importante, porque cuando el adolescente se siente tratado con hostilidad y rechazo difícilmente va a ceder. Si tiramos la toalla, él o ella no vendrán a recogerla.

“Discutimos mucho porque no se come la comida que preparo. No hay forma de que coma sano, dice que no tiene hambre cuando llega la hora de la fruta y luego se pasa el día picoteando cereales, galletas… Y cuando come sola se prepara frankfurts, fritos… Por más que la conciencie sobre la importancia de que cuide su salud no hay manera. Se enfada, dice que la deje en paz y acabamos a gritos”.
M. Izcovich Vemos muchos padres que se quejan mucho pero les hacen la comida a sus hijos, les lavan la ropa, les acomodan la habitación. De manera que el adolescente se acostumbra a escuchar la queja y pasa de ella. Un adolescente le dijo a su madre: “Te pasa algo que te estás riendo”. Estaba acostumbrado a ver a su madre de mal humor y quejarse cada vez que estaban juntos.
El establecer pautas, poner límites o decir que no son tareas de los padres; pero si esto no funciona hay que revisar de qué manera se dice que no a algo. A veces los padres se quejan de sus hijos pero caen en una posición de impotencia y no saben qué hacer. No hay una receta única, pero quizá uno puede plantearse ¿por qué hacerle comida si no la come? ¿No sería mejor dejar que pida lo que quiere o que se lo haga? Muchas veces la sobreprotección es un engaño; es la dificultad de los padres de separarse de sus hijos, de aceptar que se hacen mayores, y los tratamos como pequeños. En todo caso, lo importante es salir de situaciones dilemáticas que no llevan a ninguna parte. Es necesario buscar momentos para hablar de lo que pasó, pero cuando se den circunstancias para ello, no en medio de una crisis.

“Su cuarto es una leonera, con ropa por el suelo, la cama sin hacer, el cable del móvil por en medio, la bolsa de deporte sin vaciar, el armario revuelto… Y si insistes en que recoja dice que le dejes en paz, que a ti que más te da, que son sus cosas. Pero hay unas reglas de convivencia”.
J. Tió Es una de las situaciones más clásicas de la adolescencia. A las cuestiones anteriores sobre límites y trato autoritario se unen aquí las cuestiones relacionadas con la diferenciación. El adolescente necesita hacer las cosas diferentes, y también delimitar un espacio de intimidad que fácilmente puede sentir invadido. Así que cualquier estrategia deberá ser cuidadosa a la hora de diferenciarse de la imposición, del “tienes que hacer las cosas como yo digo”, y del control en el que se aproveche la “limpieza” para revisar su espacio. Si la demanda es clara –las necesidades de higiene o de un orden que facilite el manejo práctico de las cosas– es más probable que colabore. Con su desorden el adolescente también puede estar pidiendo que soportemos su estado mental, que puede ser bastante desordenado. Él puede no sentirse capaz de hacerlo, y ver que los padres lo toleran le ayudará a aguantarlo mejor e ir paulatinamente ordenándose. Tolerar no quiere decir transigir y abandonar el propósito de conseguir un cuarto más ordenado, pero sí que la única manera de mejorar es desde una actitud que el adolescente no perciba como rechazo, como un “eres un desastre”.

“Se pasa mucho con el gasto en móvil; razonas con él que no puede ser y al mes siguiente otra vez… Y encima cuando algún día le llamas para preguntarle algo no te coge el teléfono”.
J. Tió El adolescente necesita irse responsabilizando de las cosas y abandonar un funcionamiento infantil en el que la provisión de bienes está delegada inconscientemente en los padres. El niño no se pregunta por lo que cuesta el recibo del teléfono, da por hecho que los padres se hacen cargo. Esta actitud está asociada a una imagen más o menos idealizada de los padres. Así que ayudamos al adolescente a hacerse responsable cuando le ayudamos a desidealizar al adulto (lo que no quiere decir desvalorizarlo). Que el adolescente entienda que el adulto no lo puede todo, que se puede equivocar, que también comete errores, duda y, por supuesto, sufre. Reconocer todo esto le ayuda a construir una imagen más realista del adulto (y del adulto en el que él o ella se van a convertir) y así intentar asumir la responsabilidad con menos miedo. Si la imagen del adulto está muy idealizada los adultos reales que le rodean siempre le decepcionarán y él también evitará asumir responsabilidades para a su vez no decepcionar ni decepcionarse, de forma que no colaborará en el reparto de las cargas o en la contención del gasto.

“Oculta información para hacerse el importante, para ignorarnos. Le preguntas a qué hora entrena para organizar la logística doméstica y dice que no lo sabe; le comentas si ha preguntado tal o cual cosa al profesor y pasa o dice que no lo hará. No apunta nada en la agenda del instituto y así no hay manera de controlar si tiene deberes…”
J. Tió Es verdad que el adolescente a veces necesita sentirse superior y provoca en los padres sentimientos de inferioridad o exclusión como una forma de evitar sentirlos él, pues le resultarían insoportables. Lo que más le puede ayudar es comprobar cómo los padres lo resisten sin hundirse ni responder con hostilidad a su “ninguneo”, expresando sus quejas con argumentos y mostrando sus legítimas necesidades, sin vergüenza ni sentimiento de inferioridad por poder hacerlo. Que el adolescente vea que también puede herirnos y esperamos otra cosa de él, aunque es importante mostrarle que no nos hunde. El adolescente no soporta la debilidad de sus padres, pues eso le debilita profundamente. De todos modos la ocultación de información suele estar más relacionada con la preservación de su intimidad o con la sensación de no tener nada importante qué decir (cosa que tampoco podrá nunca reconocer). Así que, de nuevo, aquí el adolescente puede aprender más por identificación con unos padres que no ocultan información, que se muestran abiertos, claros y colaboradores. Las actitudes controladoras ante la falta de información sólo provocan más cerrazón y estrategias defensivas para ocultar su intimidad, que fácilmente puede entonces ser confundida con la clandestinidad.

“Cada fin de semana es un conflicto. Con 14 años no tiene edad de quedarse todo el día solo y no quiere acompañarnos a ninguna actividad familiar porque dice que con nosotros se aburre, hagamos lo que hagamos. Es una situación muy tensa, porque no es cuestión de llevarle a la fuerza pero tampoco de que toda la familia sacrifique su tiempo libre porque él quiera estar en casa”.
J. Urra A estas edades es un conflicto muy frecuente que los intereses de los padres y de los chavales no coincidan, pues los padres quizá se quieren ir de fin de semana a una segunda residencia y el hijo quiere quedarse para salir con los amigos. La solución es pactar que algún fin de semana se quedarán para que tenga relación con sus amigos pero sin que ello suponga una imposición del hijo ni renunciar a los planes de los padres cada fin de semana. También se puede buscar la complicidad de otros padres para turnarse en su cuidado cuando unos u otros salen.

“Cada mañana es una batalla despertarle y que se arregle para ir al instituto; tarda y nos repercute al resto porque de camino al trabajo le dejamos en la estación del tren”.
M. Izcovich La cuestión es aclarar que si quiere ir en coche hasta el tren tendrá que levantarse pronto. Y si no se pone las pilas para estar a la hora convenida, se queda y va andando hasta la estación. Está en su derecho de enfadarse, pero los padres también tienen derecho a poner sus límites. El problema es que hoy en día los padres tienen miedo a que sus hijos estén enfadados con ellos y para evitarlo aceptan casi todo: hasta llegar tarde ellos al trabajo. No se trata de poner límites exagerados que sabemos que no se van a cumplir, pero sí de hacer al adolescente responsable de su propia vida y demostrarle que el problema, si no cumple algo o no respeta los límites, va a ser para él.

“El fin de semana, si no tiene partido baloncesto, se levanta y se tira en el sofá a ver la televisión. Le puedes decir mil veces que se duche y se vista, que haga su cama y recoja su cuarto, que se ponga a estudiar, dibujar o jugar… Su respuesta es ¡qué me dejes! Una y otra vez, hasta que pegas tres gritos, apagas el televisor y entonces grita y se mete en su cuarto dando un portazo”.
J. Urra Es normal que el adolescente esté tumbado y muy pasivo. Lo que no es tan normal es lo de pegar tres gritos al final de todo ese proceso. O no se pegan o mejor pegarlos al principio. Y lo mismo si se trata de que se laven los dientes o de que recojan algo. La norma, si se pone, es para cumplirla a la primera, salvo que te pidan una dilación de media hora, por ejemplo. Tampoco pasa nada porque un chaval que habitualmente tiene actividad se quede una mañana en el sofá sin hacer nada si tiene tiempo libre. Otra cosa es que sea un vago y no haga nada. En ese caso lo que hay que plantearse y plantearle es ¿quién va a comprar? ¿quién limpia? ¿quién hace la comida? Pedirle que se implique en esas tareas y luego, en su tiempo libre, si quiere se tumbe. El problema es que con frecuencia los padres –y más las madres– lo acaban haciendo todo: si tarda en poner la mesa, la ponen ellas en vez de decirle que si no la pone tú no le pones la cena. Dirá que le da igual, que eres un pesada y que sólo ha tardado cinco minutos, aunque haga media hora que se le avisó. Todo eso es típico de los adolescentes, pero cada uno tiene su papel y la madre ha de hacer de madre y él de adolescente, aunque resulte agotador.
“A veces, cuando no le dejas jugar en el ordenador o salir con los amigos le asaltan unos ataques de ira brutales y puede lanzar lo primero que tiene a mano, se pone a gritar, suelta tacos o da portazos”.
J. Urra Que el adolescente se enfade cuando no se sale con la suya, se vaya a su cuarto con un portazo y de puñetazos a su almohada, se puede pasar. Pero no que grite o zarandee al padre o la madre, porque es terrible para él medir a sus padres y vencerlos. El adolescente ha de aguantar y sentir la frustración. Cuando les estás poniendo límites no lo entienden, lo cuestionan, pero con los años lo agradecerán.



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