jueves, 19 de abril de 2012

mi archivo secreto: EL ETERNO ADOLESCENTE...

estaba leyendo este artículo y pensaba: los eternos adolescentes también mueren... Siento nostalgia. Quizá yo pretendo ser uno de ellos... Como dice el ártículo: su verdadero mérito fue adaptarse a su tiempo.


 Muere Dick Clark, el eterno adolescente de la cultura norteamericana

Fue un gran impulsor de la música pop con su exitoso programa 'American Bandstand'

El rostro televisivo de la cultura juvenil creó todo un imperio mediático del entretenimiento

Fernando Navarro, el País



Mientras Elvis Presley se erigió como el músico por excelencia con su movimiento de caderas y Alan Freed como el más importante disc jockey desde las ondas, Dick Clark se convirtió en el gran rostro televisivo de la cultura juvenil con su programa American Bandstand. Con su imagen inmaculada de chico aplicado y atractivo, Clark, fallecido ayer a los 82 años por un ataque al corazón, fue un destacado impulsor de la música pop en plena eclosión juvenil de los cincuenta norteamericanos, trampolín que utilizó para levantar todo un imperio del entretenimiento en la pequeña pantalla estadounidense.
De nombre Richard Wagstaff Clark, comenzó su meteórico ascenso en la industria musical, antes incluso de graduarse en secundaria en el instituto, cuando se incorporó en 1947 a la estación de radio WRUN, adquirida por su tío. Se dedicó a programar música y escribir comunicados. De allí, dio el salto a WFIL, estación de radio y televisión afincada en Filadelfia, consiguiendo un espacio musical propio. A finales de 1952, se puso al frente de un programa televisivo, en sesión vespertina, llamado Bandstand, dedicado al mundo del espectáculo y la música comercial de la época. Hubiese sido otro programa más si no fuera porque, a medida que más jóvenes se lanzaban a las pistas de baile y buscaban emanciparse de los rígidos códigos morales que arrastraban sus padres y tutores desde la posguerra, se transformó en el lugar de encuentro de la juventud.

El verdadero mérito de Clark, que era un hábil presentador pero estaba lejos de ser un experto musical, fue adaptarse a los tiempos mientras supo ver el enorme potencial de la televisión. Con su sonrisa radiante y su agraciado aspecto, Clark entendió que aquellos jóvenes músicos, que estaban empezando a despuntar con su sonido híbrido de twist y R&B, siendo los favoritos de los disc-jockeys, eran la mejor apuesta para el formato juvenil que quería dar a su programa. Por su plató desfilaron Bill Haley, Chuck Berry o Elvis Presley. El éxito fue tal que la cadena ABC, que buscaba material fresco para rellenar las horas vespertinas, compró el programa y lo difundió por todo el país.
A partir de 1957, el espacio recibió el nuevo nombre de American Bandstand. Nacía uno de los programas más célebres de la televisión norteamericana, seña de identidad de la generación del baby-boom, la antorcha de hercios de la cultura juvenil y lanzadera fundamental de la industria musical que nació al amparo del rock’n’roll. Noventa minutos diarios de música ofrecida a millones de personas en todo el país. La presentación era simple: un plató y decenas de adolescentes telegénicos bailando al ritmo pegadizo del momento. Pero su influencia era innegable. El rock’n’roll, el calipso o el twist se citaban en cada nueva emisión impulsados por músicos de toda condición como Jerry Lee Lewis, Frankie Avalon, Fabian, los Isley Brothers, Chubby Checker o Sam Cooke. Como aseguró el propio Clark en una entrevista en The New York Times: “Los jóvenes tenían su propia música, su propia moda, su propio dinero”.


                                 


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