jueves, 1 de marzo de 2012

LOS CAMBIOS EN EL CUERPO DEL ADOLESCENTE I


El cuerpo y sus transformaciones (I)

a)     Los cambios radicales del cuerpo tienen repercusiones tanto físicas como psicológicas. Las alteraciones físicas determinan no sólo lo que el joven adolescente puede hacer sino también lo que quiere hacer. Estas transformaciones corporales se acompañan generalmente de fatiga, falta de ánimo y otros síntomas de una salud deficiente que asumen proporciones exageradas cuando los cambios físicos se suceden con rapidez.
Señalemos algunos factores relacionados con los cambios físicos y que repercuten en el comportamiento del muchacho y de la chica:
o   Rapidez del cambio: un crecimiento rápido altera de tal manera el cuerpo que puede llevar a que el pubescente, incapaz de aceptar en seguida su nueva figura y de efectuar una revisión de su propia imagen física, pueda convertirse en una persona sumamente cohibida. El formador debe actuar más rápido que los mismos cambios y lograr en el chico la adaptación psicológica necesaria.
o   Falta de preparación: El grado de conocimiento y de preaviso que los muchachos tengan de los cambios que se operan en sus cuerpos incidirá notablemente en su actitud hacia estas modificaciones. Es obvio que este preaviso se debe realizar con tacto, pues una cosa es avisar de advenimientos futuros y otra muy distinta es anticiparlos provocando la curiosidad malsana. Es importante dar este preaviso de forma muy positiva y natural, sin bajar a detalles, pero usando un lenguaje comprensible. No se trata tampoco de ocultar la verdad con historietas infantiles o ingenuas.

o   Expectativas sociales: La actitud del adolescente hacia su cuerpo y sus rasgos faciales está influida por lo que él cree que las personas que importan en su vida, en especial sus padres y sus amigos, piensan de su apariencia. Un aspecto físico que se juzgue de modo desfavorable podrá hacer que el adolescente se sienta socialmente inseguro. Nuevamente la importancia de que el formador logre que el adolescente se acepte así mismo, desenmascarándole falsas expectativas en su visión de la vida y de sí mismo. Cuidado aquí con los comentarios al aire sobre el aspecto o la apariencia de los muchachos. Entre broma y broma puede alimentarse pequeños traumas que tal vez se enquisten en su conciencia y en su personalidad.
o   Estereotipos: los medios de comunicación “venden” también estereotipos de adolescente,  con estupenda presencia física y dotes especiales, afectando de modo especial a las chicas, más inclinadas de por sí, en todas las edades, a dejarse influir por la moda. Una comparación negativa con el propio desarrollo físico puede llevar a los muchachos al auto-rechazo y a la cohibición. El formador debe estar armado de argumentos convincentes que puedan destruir o disminuir la presión de semejantes estereotipos.
 
b)     Una de las tareas evolutivas más difíciles para el adolescente es la aceptación de su cuerpo y de su figura, que ahora están cambiando significativamente. Casi todos los niños y niñas aguardan con impaciencia el momento de su crecimiento, pero los cambios que se operan en sus cuerpos les causan más angustia que placer. En general, la insatisfacción respecto de la apariencia se agudiza poco después de haberse alcanzado la madurez sexual, o sea en la edad en que se cursan estudios secundarios. A partir de entonces, los adolescentes bien equilibrados muestran una aceptación creciente de sí mismos y de su apariencia. Es interesante saber que los muchachos, en esta época de cambio, tienden a tener una opinión desfavorable de sus aptitudes y de su apariencia física. Curiosamente muchos educadores malinterpretan esta preocupación de los adolescentes, pensando que el continuo mirarse de los adolescentes a sí mismos es fruto de una grata satisfacción y gusto complaciente por su aspecto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...