sábado, 25 de febrero de 2012

temas complejos: ILUSIONES DE PADRES QUE DESTROZAN VIDAS ADOLESCENTES

La Vanguardia publicó hace unos días un artículo que debe llegar a la conciencia de los padres de familia. Jóvenes talentos en el deporte explotados por sus padres... Qué terrible usar a los hijos para las propias satisfacciones.



Desde hace dos semanas, los medios de comunicación se han hecho eco de la turbia relación entre Arancha Sánchez Vicario y sus padres. La polémica se desató cuando la ex tenista hizo públicas las demandas que ha interpuesto contra sus padres por motivos económicos así como episodios escabrosos de la relación familiar, que han sido desvelados por la propia campeona olímpica en su biografía...

También aterroriza la historia de Mirjana Lucic, una tenista croata nacida en Alemania y que fue considerada una de las mayores promesas del tenis femenino en los 90. Sin embargo, las palizas que recibía de su padre y el régimen de terror al que la sometía su progenitor acabaron con su incipiente carrera. Mirjana denunció que su padre, Marinko Lucic, ex atleta olímpico en la prueba de decathlon, la pegaba después de perder un partido o, incluso, por haber hecho un mal entrenamiento. Con 16 años huyó de su padre rumbo a Estados Unidos, después de diez años de palizas y maltrato psicológico.

El caso de Martina Hingis es el de una adolescencia truncada por la obsesión de una madre en hacer de su hija la mejor. Melanie Molitor había sido tenista profesional, pero nunca llegó al máximo nivel. Melanie se convirtió en la mentora de su hija y se trasladó con la pequeña Martina, nacida en Eslovaquia, a Suiza, para más tarde completar su formación deportiva en Estados Unidos. Mientras, el padre de Martina pasaba grandes dificultades económicas. Con 16 años deslumbró al mundo y con 18 ya era número uno. Pero la pequeña Martina se había convertido en una adolescente y el amor llegó a su vida. El primer romance que se le conoció fue con el tenista español Julián Alonso y, aunque en principio, su madre no se opuso, un ligero sobrepeso y algunos malos resultados hicieron saltar las alarmas. Fue entonces cuando Melanie puso contra las cuerdas a su hija al obligarla a elegir entre el tenis profesional o su novio. Martina acabó accediendo a los deseos de su progenitora, que cada vez la presionaba más y más, lo que hizo estallar a la estrella suiza. La relación amor odio entre madre e hija vivió su momento álgido cuando Martina le dijo a Melanie que no quería que la entrenara más e incluso le prohibió asistir a su partidos.

Casos en que los padres ven a sus hijas como 'máquinas de hacer dinero' se repiten a lo largo de los años. Por un lado tenemos a Richard Williams, el progenitor de las hermanas Williams, quien se hizo rico gracias al talento de sus hijas. Richard se lleva el 50% de todos los contratos de ambas y maneja sus fortunas. Sin embargo, su carácter controvertido y sus salidas de tono han comprometido, más de una vez, a las famosas hermanas del tenis. Expulsado varias veces de los torneos, fue acusado de amañar los partidos en los que se enfrentaban sus dos hijas con el fin de sacar la mejor tajada económica posible. Otro progenitor al que le cegó la avaricia fue el padre de la tenista alemana Steffi Graf. Peter Graf inició a su hija en el tenis a la edad de cuatro años. La pequeña Steffi no tardó en despuntar y su padre decidió hacerse cargo de todo lo concerniente a su carrera deportiva. Peter, alcohólico y adicto a los antidepresivos, empezó a tener chanchullos con mafiosos y, finalmente, fue condenado por haber evadido al fisco alemán unos 21 millones de euros. Después de aquello, la relación entre padre e hija se rompió.

Peo quizás el caso más desgarrador es el de la tenista norteamericana Jennifer Capriati. Dio el salto al tenis profesional con tan sólo 14 años mientras su padre, Stefano Capriati, la sometía a un régimen militar en el que estaban prohibidas las amistades, las actividades de ocio, las fiestas, etc. Sólo importaba el tenis. Tras alcanzar la gloria con 17 años, la vida de Jennifer se convirtió en un infierno. Comenzó a encadenar una serie de malos resultados que la obligaron a tomarse un descanso que no le proporcionó la paz que buscaba. Sus padres se divorciaron, se introdujo en el mundo de las drogas, comenzó a frecuentar malas compañías, fue arrestada por robar en una tienda y por tenencia de marihuana y cocaína y vivió episodios de intento de suicidio. Finalmente, ingresó en un centro de desintoxicación, rompió la relación con su padre y volvió a las pistas con 20 años.

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