miércoles, 18 de enero de 2012

temas complejos: LA PARTIDITA DE POCKER Y LAS MÁQUINAS TRAGAPERRAS...

                                

Los chicos más vulnerables a hacerse adictos desde la adolescencia.                        

Si bien algunos adolescentes serán matriculados durante vacaciones en academias deportivas, de idiomas o arte, otro grupo estará en cabinas de Internet, inmersos en juegos en línea o gastando su dinero en máquinas tragaperras  para niños y otros juegos que incentivan a la apuesta, como la famosa partidita de pocker.

Gloria Grados, jefa del Departamento de Adicciones del Hospital Víctor Larco Herrera, refirió que el exceso de tiempo libre sin orientación, sumado al uso de las propinas para los juegos, puede generar que los menores de edad se inclinen por la adicción al juego o ludopatía.

“Es importante que los padres de familia tengan una relación horizontal con sus hijos, que conversen con ellos y les den calidad de tiempo”, indicó la especialista.

Si bien no existen estadísticas sobre casos de ludopatía, la especialista señala que en los hospitales psiquiátricos, la demanda es cada vez mayor.

Por ejemplo, en el Larco Herrera, el médico tratante de las adicciones atiende a 12 pacientes, de los cuales uno o dos presentan patología al juego.

Aunque la cifra parezca pequeña, hay que resaltar las condiciones en las que llegan los ludópatas al tratamiento, pues la mayoría presenta entre 10 a 15 años con esta adicción, e incluso están involucrados en problemas legales y judiciales.

De igual forma, muchos consumen alcohol, marihuana, cocaína, tabaco, entre otras sustancias nocivas.

La ludopatía es más común en hombres. Ellos suelen iniciarse en este trastorno en la adolescencia, pues se trata de una etapa de vulnerabilidad en la que reciben la presión del grupo. En cambio, las mujeres lo hacen entre 40 a 50 años de edad, cuando son profesionales e invierten su tiempo libre en ir a los casinos y salas de juego.

Grados explicó que los ludópatas primero ingresan a la fase de ganancias, cuando reciben un premio importante, lo cual los engancha al juego.

Posteriormente, se inicia la fase de pérdidas progresivas, donde las personas estructuran su vida en torno al juego, asumen riesgos considerables, como pedir dinero prestado o hasta perder su propio empleo.

La tercera fase es la desesperación. En esta etapa juegan frenéticamente, apuestan grandes cantidades de dinero y comenten actos que lindan con la ilegalidad, como firmar cheques falsos, estafas y muchas veces se involucran con prestamistas ilegales.

Por ello, la especialista aconsejó prestar atención a la conducta de los adolescentes. Si presentan ansiedad, pierden interés en las cosas que le gustan, o se encuentran irritables, entonces deben preguntarse qué les ocurre a sus hijos.


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