viernes, 13 de enero de 2012

temas complejos: AGRESIONES POR INTERNET... HASTA LA MUERTE



Una reciente encuesta de Unicef, realizada entre 1100 adolescentes de entre 13 y 17 años de casi todo el país, reveló que el 23 por ciento de los chicos fue agredido alguna vez en Internet y en las redes sociales y que el 16 por ciento de ellos dijo haber usado la Web para perjudicar a otra persona.

Se trata de datos preocupantes, reflejo muy probablemente de una sociedad que cada vez más parece estar convirtiendo en trato habitual la diatriba, el encono, la provocación y la venganza. Lo grave es que Internet multiplica infinitamente esa reacción. Si nada justifica la agresión entre dos personas en conflicto, menos explicación encuentra la violencia lanzada a un ciberespacio en el que las víctimas se cuentan de a miles, con la agravante de que muchas de ellas no tienen la edad o el discernimiento suficiente como para defenderse del ataque.

La encuesta de Unicef analiza cómo los chicos usan hoy las redes sociales, un tema delicado a la luz de casos como el de una adolescente de 14 años de Ciudad Evita, recientemente asesinada tras mantener una pelea en Facebook con otra joven de su edad.

Algunos gobiernos han una plataforma especial para que quienes son discriminados en Internet puedan denunciar o dar a conocer el caso. Según explicaron especialistas, la mayoría de las denuncias provienen de padres que buscan orientación, impotentes ante los efectos tan poderosos de un instrumento como Internet en la vida de sus hijos.

El debate sobre las consecuencias de la enorme penetración de la televisión, y ahora de Internet, en los hogares no es nuevo. De lo que se trata es de asesorarse sobre cómo enfrentar los cambios en la relación de los hijos con el medio social en el que les toca vivir.

Los docentes tienen tanta importancia como los padres. Deben acompañar a los chicos, enseñarles los límites. Hoy, éstos se presentan con formato de "filtros" y de "instructivos de configuración" de sitios en Internet.

Los niños y adolescentes necesitan la asistencia de un mayor, la preocupación de un adulto sobre lo que están haciendo, máxime cuando en la actualidad el 64 por ciento de ellos navega en Internet sin compañía de un adulto, usan las redes sociales, bajan música, juegan, chatean, conocen amigos o se informan, según datos de la propia encuesta de Unicef publicados por la revista digital Capítulo Infancia.

Acompañar, entonces, es la clave. Con el acompañamiento adecuado los chicos pueden autorregularse. La idea no es limitarlos, sino ayudarlos a hallar el punto de equilibrio entre lo útil y lo nocivo. Internet llegó para quedarse. Los padres y docentes no pueden ser menos. Ellos ya estaban. Y no deben irse.

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