jueves, 5 de enero de 2012

los jueves con Edu y Marta: HABILIDADES, EL MÉTODO PREVENTIVO


El método preventivo



a)     El sistema preventivo universalizado por San Juan Bosco tiene la misión de preservar a los educandos de todas las circunstancias que los pueden llevar al mal y de ejercitarles para que puedan reaccionar correctamente. Ayuda a saber afrontar serenamente el mal o las circunstancias negativas inevitables. Hay que tener mucho cuidado de no sobreproteger para no educar muchachos incapaces de superar las dificultades con las que, ciertamente, tendrán que enfrentarse en su vida.



En las presentaciones a los padres de muchachos de los clubes del ECyD (encuentros, convicciones y decisiones), siempre señalamos que nuestros clubes no son burbujas donde sus hijos se refugian del ambiente real que les rodea. Ofrecemos, ciertamente, un ambiente alternativo. Pero el muchacho debe lograr llevar ese ambiente a su entorno habitual: a su aula de clases, a su calle, a su lugar de veraneo. Efectivamente, se dan casos de padres que vienen a “refugiar” a sus hijos a nuestros centros juveniles; y aunque es una tentación comprensible en algunas ocasiones, no deja de ser una actitud incorrecta.

      Por este mismo principio es muy discutido el famoso caso de los “homeschoolers” en los Estados Unidos. Sin dejar un pronunciamiento a favor o en contra (pues las circunstancias son variadas y complejas), sí pediría a los padres que sienten la necesidad de crear pequeñas escuelas católicas en casas particulares, que esta decisión no suponga un impedimento para que sus hijos sepan desenvolverse con naturalidad en otros ambientes que no sean el estrictamente familiar.



b)     Un buen formador siempre estará vigilando, anticipándose y anticipando en su mente acontecimientos posibles en la vida de los adolescentes (lo que no significa vivir alarmado y alarmando innecesariamente al chico o a la chica). Para el adolescente la vida es novedad, para el formador es una oportunidad para observar, prevenir y enseñar. La constancia en la vigilancia es una manifestación clara del amor auténtico y del deseo de colaborar en la formación de los muchachos. De aquí brota un trato espiritual entre formador y formando análogo al del padre con el hijo, reflejo del amor que Dios tiene por cada una de los muchachos que le son confiados.



c)      La atención personalizada, el acompañamiento real y constante, es uno de los mejores aliados del método preventivo. Cuánto ayuda a los adolescentes en su desarrollo el contar con un guía que les ayude a evitar el enfrentamiento con situaciones que no conllevan en sí ningún bien, o que le da las armas necesarias para los enfrentamientos que son inevitables en la vida. El formador debe estar siempre alerta, siempre en vela. Una mirada penetrante y prudente hace que los ríos más impetuosos no se desborden de su cauce, gracias a la acción previsora y eficaz. Una mirada cariñosa que hace intuir al chico cómo ha de mirar la realidad. Acompañar en lo fácil y lo difícil, con palabras y en el silencio, a la distancia justa, ni muy cerca ni muy lejos. Acompañar respetando siempre la libertad, pero enseñando a usarla bien.

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