domingo, 11 de diciembre de 2011

mi archivo secreto: UN COMIC PARA UNA HISTORIA REAL DE ADOLESCENTES


 

Portada de 'Historias del barrio', de Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí



El 9 de diciembre la agencia EFE saca un interesante artículo presentando un libro. Resumimos lo más interesante. 

Años ochenta. Barrio "chino" de Palma de Mallorca. Drogas, prostitutas, delincuencia y alcohol. Han pasado más de veinte años y ahora el guionista Gabi Beltrán rememora su adolescencia en Historias del barrio (Astiberri), un cómic duro "pero muy real" dibujado por Bartolomé Seguí.

"Me gusta escribir relatos sobre mi infancia, pero nunca me había decidido a contar mis años en el barrio chino de Palma. Fui empujado a hacerlo por algunos amigos, entre ellos Bartolomé (Seguí) y aquí están, unas historias sobre mi adolescencia en un barrio deprimente, lleno de familias desestructuradas, heroína y prostitutas, y en el que lo único que quedaba era intentar sobrevivir", explica Beltrán.
Y así fue cómo decidió hace diez meses escribir Historias del Barrio, un relato desgarrador en el que se narran los sueños de un grupo de adolescentes, obligados a criarse en uno de los peores lugares de Palma de Mallorca, "olvidado de la mano de dios", y que es, recuerda Seguí, el claro reflejo de la situación que vivieron muchas personas durante los primeros años de la democracia.
El protagonista es Beltrán (Palma, 1966), un chico inmaduro pero con muchas fantasías que anima al lector a iniciar un viaje por las calles y las plazas de su barrio de la mano de algunos de sus amigos como Benjamín, Arnaud, Ramos o El Gato.
  
Con un trazo muy suelto y huyendo del realismo, el artista presenta a unos personajes con rasgos poco definidos, lo que le permite, dice, "desdramatizar una situación que contada por sí sola es ya bastante dura".

Una mirada comprensiva hacia un pasado lleno de paseos en bicicleta, de deberes, de baños en el mar, de sueños y risas, pero también de malos tratos, drogas, alcohol, prostitutas, pobreza, delincuencia y mucha miseria.

"Yo tenía quince años y solo quería salir de allí. Mis amigos empezaban a tomar heroína, yo la probé y me di cuenta de que era demasiado buena para ser buena. Es la droga más potente que he probado en mi vida, te deteriora y te engancha muy rápido. Entonces empecé a alejarme de todo aquello, comprendí que hay puertas que son para entrar pero no para salir", confiesa Beltrán. Y con esa imagen es precisamente como termina Historias de Barrio, con una puerta cerrándose.


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