miércoles, 14 de diciembre de 2011

mi archivo secreto: ADOLESCENTES Y ALIMENTOS XXL ¡CUIDADO!



La sensibilidad adolescente a los estímulos externos les hace más vulnerables a las grandes porciones y a tamaños gigantes de comidas y bebidas.



MAITE ZUDAIRE publicó ayer 13 de diciembre de 2011 un interesante artículo. Tomamos los principales puntos.
 
Un estudio publicado en la 'American Journal of Clinical Nutrition' revela por qué los adolescentes eligen las grandes porciones, las tallas XXL y los tamaños gigantes de bebidas y comida, casi siempre muy calóricas y con porcentajes excesivos de grasas y azúcares. En la adolescencia, se conforman y asientan los buenos y los malos hábitos y el riesgo de padecer obesidad en el futuro es alto. La moda de la comida rápida en tamaño XXL ha pasado, pero todavía prevalece en muchas manifestaciones.

Aún son necesarias las medidas tomadas para paliar la tendencia de agrandar las raciones de comida rápida, bebidas gaseosas y dulces. Es el caso del Código PAOS, que regula la publicidad que promueve estilos poco saludables, como beber y comer de manera excesiva y la oferta de productos con demasiadas grasas y azúcares. Nadie discute ya la relación directa de esta ingesta con el aumento de los casos de obesidad y los hábitos de vida poco saludables y sedentarios. Los investigadores tratan de descubrir por qué sucede.

 

 El adolescente se acostumbra a porciones enormes de alimentos sin percibir que ni necesita esa ingesta ni la disfruta.



El tamaño de los alimentos y las bebidas importa, y mucho, a los adolescentes. Y no solo es consecuencia de la traducción a lo grande de su escaso dinero, también se debe, y así lo demuestra el informe, a que los mercados boyantes de la última década han aumentado la escala de los alimentos: sus envases, sus dibujos y sus cantidades. En este contexto, con productos más grandes a igual precio, se ha gestado un fenómeno que, sin duda, ocasiona obesidad: el aumento del consumo es paralelo a las raciones más grandes.

El adolescente escoge y se acostumbra a porciones enormes de algunos alimentos calóricos y pobres en nutrientes, sin percibir que ni necesita esa ingesta ni la disfruta. Sin embargo, se la ofrecen a él y a su pandilla. Y es difícil ser diferente cuando uno trata de saber quién es.

La publicidad televisiva les influye. Los anuncios dirigidos al público adolescente fomentan el consumo de productos que propician la obesidad, con demasiados azúcares y grasas, tal y como constató el equipo de nutricionistas de Eroski Consumer en una investigación.

Alimentos de tamaño gigante comunes entre la comida de los jóvenes:
  • Panes de molde. Hay rebanadas de gran tamaño, de modo que el contenido del sándwich, ya sea queso, jamón, embutido o chocolate, será proporcional a la cantidad de pan.

  • Panes para hamburguesa. Igual que en el caso anterior, a mayor continente, mayor contenido. En una misma comida se multiplican las grasas, las proteínas, la sal, el colesterol y las calorías.

  • Yogures. Los hay incluso de medio litro. Para muchos adolescentes y niños menores, una vez abierto el yogur, es difícil resistirse a dejar algo en el envase. Es probable que coman más de la cuenta "en una sentada" o en un tiempo en el que, de otra manera, no se haría.

  • Bolsas de aperitivos salados, tipo patatas fritas y similares. Por poco más dinero, se puede comprar una bolsa de patatas de mayor tamaño, una invitación (o una tentación) a comer hasta agotar el alimento. Al final, el consumo energético, de grasas y de sal es desproporcionado a las necesidades individuales y, por tanto, nocivo para la salud.

  • Zumos de fruta, bebidas refrescantes y azucaradas. Hace unos años, estas bebidas se vendían en envases de 250 ml (un cuarto de litro), mientras que ahora el tamaño común que se entiende como normal es el de 330 ml; 100 ml más que redundan en un sobre extra de azúcar y 40 Kilocalorías. Sumado a otros "pequeños excesos", el equilibrio dietético diario se estropea.

  • Raciones de palomitas en los cines. El envase que hace una década correspondía al grande, a día de hoy, es el mediano. Si en un principio las palomitas eran un aperitivo, ahora, por el tamaño que representan, se deberían contemplar como una comida (poco equilibrada en calidad, pero suficiente en cantidad), que se compensaría con una ensalada, una crema de verduras o una sopa vegetal.

Los autores del informe alertan de que el aumento del tamaño de las porciones significa un incremento de la ingesta de sal y de grasas, sin alterar las pautas de dietas. Esto significa que se comen patatas y hamburguesa con independencia de si suponen un 30% o un 60% de las cantidades diarias recomendadas. Sin ser conscientes, a lo largo del día y sin alterar las costumbres de horas, e incluso de alimentos, se multiplica la ingesta de calorías y el cuerpo se acostumbra a esas nuevas medidas, aunque para ello también deba cambiar de tamaño y ganar muchas tallas.



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