lunes, 7 de noviembre de 2011

Sobredosis semanal


De la liturgia de la Horas



Bello es el rostro de la luz, abierto
sobre el silencio de la tierra; bello
hasta cansar mi corazón, Dios mío.

Un pájaro remueve la espesura
y luego, lento, en el azul se eleva,
y el canto le sostiene y pacifica.

Así mi voluntad, así mis ojos
se levantan a ti; dame temprano
la potestad de comprender el día.

Depiértame, Señor, cada mañana,
hasta que aprenda a amanecer, Dios mío,
en la gran luz de la misericordia. Amén.

Que cada mañana de cada semana luchemos para elevarnos alegres a la dimensión sobrenatural, la única que nos ubica en la vida y en la eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...