martes, 8 de noviembre de 2011

mi archivo secreto: ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL

Las enfermedades de transmisión sexual, también conocidas como ETS o ITS (infecciones de transmisión sexual), son enfermedades infecciosas que se contagian de persona a persona por medio del contacto íntimo. Las ETS afectan a hombres y mujeres sexualmente activos de todas las edades y procedencias (independientemente de si son ricos o pobres).

Lamentablemente, las ETS se han convertido en una afección común entre los adolescentes. Debido a que los adolescentes corren mayor riesgo de contraer ETS, es importante aprender qué medidas de protección se pueden tomar.

Las ETS son más que un motivo de vergüenza. Son un problema grave de salud. Si no reciben tratamiento, algunas ETS pueden producir daños permanentes, como esterilidad (incapacidad de tener hijos) e incluso la muerte (en el caso del VIH/SIDA).

 

Cómo se contagian las ETS

Uno de los motivos de la propagación de las ETS es que las personas piensan que sólo se pueden contagiar si tienen relaciones sexuales. Eso no es cierto. Las personas pueden contraer algunas ETS, como el herpes o las verrugas genitales, a través del contacto de la piel con una zona infectada o con úlceras.

Otro mito sobre las ETS es que no se contagian por tener sexo oral o anal. Eso tampoco es cierto, porque los virus o las bacterias que ocasionan las ETS pueden ingresar al cuerpo a través de pequeños cortes o desgarros en la boca y el ano, así como en los genitales.

Las ETS también se contagian con facilidad porque son infecciones que no se notan. De hecho, muchas personas con ETS ni siquiera saben que las tienen. Estas personas corren el riesgo de transmitir la infección a sus parejas sexuales sin darse cuenta.

Algunos de los factores que aumentan las probabilidades de contraer una ETS son:
  • Actividad sexual a temprana edad. Cuanto más pronto el individuo comience a tener relaciones sexuales, mayor será su probabilidad de contraer una ETS.
  • Multiplicidad de parejas sexuales. Las personas que tienen contacto sexual (no sólo relaciones sexuales, sino cualquier tipo de actividad íntima) con muchas parejas diferentes corren mayor riesgo que aquellas que siempre tienen la misma pareja.
  • Relaciones sexuales sin protección. Los condones de látex ciertamente ayudan aunque ya se sabe que pueden romperse o fallar. Los espermicidas, los diafragmas y otros métodos anticonceptivos pueden ayudar a prevenir el embarazo, pero no brindan protección contra las ETS.

Prevención y tratamiento de las ETS

Al igual que con muchas otras enfermedades, la prevención es fundamental. Es mucho más sencillo prevenir las ETS que tratarlas. La única forma de prevenir completamente las ETS es abstenerse de cualquier tipo de contacto sexual. Si alguien ha decidido tener relaciones sexuales, la mejor forma de reducir las probabilidades de contraer una ETS es utilizar un condón en cada oportunidad, pero teniendo en cuenta que seguridad total no existe.

Las personas que consideran la posibilidad de tener relaciones sexuales deben realizarse exámenes ginecológicos o de los genitales masculinos con regularidad. Esto tiene dos motivos. En primer lugar, mediante estos exámenes el médico puede informar a las personas sobre las ETS y cómo protegerse de ellas. En segundo lugar, los exámenes regulares dan a los médicos más oportunidades para detectar las ETS cuando todavía están en su etapa inicial, que es más fácil de tratar.

Para que estos exámenes y visitas al médico sean útiles, el médico debe saber si el paciente está considerando la posibilidad de tener relaciones sexuales o si ya ha comenzado a hacerlo. Esto es válido para cualquier tipo de relación sexual: oral, vaginal y anal. Además, el médico debe saber si alguna vez tuviste algún tipo de contacto sexual, aunque haya sido en el pasado. 

Es evidente que estos consejos van dirigidos a aquellos o aquellas que han decido tener relaciones frecuentes con varias personas o con una, pero sin un conocimiento mutuo y estrecho. Aquel que se ha decidido por la continencia antes de un compromiso serio matrimonial, no debería preocuparse. Sin embargo la despreocupación no puede ser absoluta pues, como hemos señalado, hay diversas formas de contagio que no dependen de una relación íntima.

No permitas que la vergüenza de tener una ETS te impida obtener atención médica. Aplazar la visita a un médico puede favorecer la evolución de la enfermedad y ocasionar mayor daño. Si crees que tiene una ETS o si existe la posibilidad de que tu pareja tenga una ETS, debes consultar con un médico inmediatamente.

Si no tienes médico o si prefieres no consultar con tu médico de cabecera, tal vez puedes buscar una clínica cercana donde pueda realizarse un examen de forma confidencial. Algunas organizaciones locales y nacionales cuentan con líneas directas sobre ETS atendidas por especialistas capacitados que podrán responder a sus preguntas y realizar derivaciones. Las llamadas a estas líneas directas son confidenciales.

No todas las infecciones de los genitales son producto de las ETS. A veces, es posible que las personas tengan síntomas muy parecidos a los de las ETS aunque nunca hayan tenido relaciones sexuales. En el caso de las mujeres, la infección por levaduras puede confundirse fácilmente con una ETS. Es posible que los hombres se preocupen por protuberancias en el pene que a veces sólo son espinillas o folículos pilosos irritados. Por este motivo, es importante consultar con un médico si alguna vez tiene dudas sobre su salud sexual.


Revisado por: Larissa Hirsch y padre José.
Fecha de revisión: octubre 2011

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