sábado, 6 de agosto de 2011

¿Por qué Hiroshima y Nagasaki? Un aniversario mudo...


Hoy es el 66º aniversario de los los ataques nucleares ordenados por Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos de América, tras su reunión con sus aliados Churchill y Stalin en la Conferencia de Potsdam.
http://admin.religionenlibertad.com/archivos/religionenlibertad.com//3008558trumanstalinchurchil.jpg
Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades japonesas.
El arma nuclear Little Boy fue lanzada sobre Hiroshima el lunes 6 de agosto de 1945, seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki.
Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían asesinado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, de los cuales la mitad fallecieron los mismos días de los bombardeos.
Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación. En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles. Hirosima y Nagasaki eran dos ciudades muy secundarias desde el punto de vista militar por lo que no había justificación "técnica".
Sin embargo eran las dos ciudadas de mayor tradición católica en Japón, desde el siglo XVI.
http://admin.religionenlibertad.com/archivos/religionenlibertad.com//3008615urakamitenshudojan19.jpgUrakami Tenshudo (Iglesia Católica en Nagasaki. Enero de 1946. Urakami fue el epicentro del bombardeo en Nagasaki y su catedral, destruida una de las iglesias más grandes de Asia.

Entre las víctimas de la bomba atómica de Nagasaki desaparecieron en un día dos tercios de la pequeña pero vivaz comunidad católica japonesa. Una comunidad casi desaparecida dos veces en tres siglos.
¿Por qué se viola la convención de La Haya, que prohíbe expresamente el bombardeo de ciudades con civiles, aunque haya objetivos militares incluidos en su perímetro, y se provoca tal holocausto de inocentes?

 
El cardenal Biffi en su libro de memorias se hace una pregunta inquietante:
“Podemos bien suponer que las bombas atómicas no hayan sido tiradas al azar. La pregunta es por lo tanto inevitable: cómo así se escogió para la segunda hecatombe, entre todas, precisamente la ciudad de Japón donde el catolicismo, aparte de tener la historia más gloriosa, estaba más difundido y afirmado?"
Giacomo Biffi, "Memorie e digressioni di un italiano cardinale
[Memorias y digresiones de un italiano cardenal]",

Cantagalli, Siena, 2007, pp. 640


(datos de Religión en Libertad)

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