jueves, 25 de agosto de 2011

Los jueves con Edu y Marta: PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS VI

PRINCIPIOS pedagógicos fundamentales

1.       De persona a persona 
2.       De auto-convicción   
3.       De formación integral
4.       De gradualidad y flexibilidad
5.       De conocimiento y crecimiento y constante
6.       De eficacia metodológica    HOY
7.       Cristocentrismo 


Principio de eficacia metodológica



       En educación, no basta trabajar. Ni basta  trabajar mucho, como si los frutos educativos vinieran por el atiborramiento de sermones, actividades, lecturas, herramientas metodológicas, y un largo etcétera. En la educación de adolescentes encaja perfecto lo de “poco pero bien hecho”. Actuar lo justo, pero con acierto y eficacia metodológica. Vale más unas pocas palabras bien pensadas y expresadas, que un largo discurso. Vale más una palabra de aliento que muchos regaños. Vale más una motivación positiva que mil halagos. Vale más una experiencia fuerte de la vida que muchas lecciones teóricas. Vale más que salgan a la calle para ayudar a los demás que muchas motivaciones filantrópicas o espirituales. Vale más apoyarse en los chicos de mayor liderazgo que querer intervenir directamente al margen de ellos.

       En el campo de la educación reviste un interés particular la atención que merecen, dentro de cada grupo, los muchachos y niñas más líderes. Esta atención especial no significa fomentar las discriminaciones;  es optar por una herramienta pedagógica y metodológica eficaz y natural. El trabajo invertido en los muchachos y chicas más capaces humana y socialmente se convierte en fermento de disciplina, de alegría, de iniciativa y de empu­je sobre todos los miembros del grupo.

       En virtud de algo que está ínsito en la misma naturaleza humana, el formador ha de detectar a los muchachos y a las chicas con más dotes de liderazgo, conectar con ellos y acompañarlos, ayudarlos e integrarlos al ambiente formativo que se quiere lograr; para que esas capacidades se pongan a disposición del bien común. Vale la pena invertir tiempo y energías en la formación de los educandos con más posibilidades, ya que de ellos se recibirán réditos mayores, por el influjo positivo que ejercen sobre todo el grupo. Además que (por supuesto) a ellos mismos se les está dando lo que necesitan para su propia realización.

       El educador debe aprender a conocer la psicología del muchacho y de la chica líder para saber trabajar con ellos: saber cómo se ve la persona líder en relación con los demás; cómo entiende el papel de las relaciones humanas y sociales; cómo no puede no expresar sus dotes directivas, organizativas y creativas; cómo necesita una atención personalizada, esmerada y continua. El muchacho y la chica líder estarán a la expectativa de recibir del formador todo lo que él o ella están buscando; si no sabemos dárselo, pronto se alejarán. Y sólo Dios sabe a qué causa se sumarán, con todas sus capacidades…

                       

La teoría no falla. He visto sufrir a muchos formadores en el intento de, por ejemplo, poner orden y buen ambiente en un grupo de adolescentes. ¡Cuántos intentos inútiles! Les he dicho de hablar personalmente con los más influyentes, ganarse su confianza y saber motivarlos. Y luego pedir su ayuda para que salga bien tal o cual actividad, para que no se toquen ciertos temas entre ellos, etc. Si se atina con las personas, si se sabe hacer bien, no falla este principio pedagógico para sacar a todo un grupo adelante. El que quiera ver en esto favoritismos o discriminación, la verdad que anda perdido… Le pierde la subjetividad, los celos, o simplemente la falta de experiencia educativa. Otro asunto es que haya educadores que no hagan buen uso de este principio y se pierdan ellos en verdaderos favoritismos o en actitudes discriminatorias. Sería una verdadera pena.

      
 

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