sábado, 20 de agosto de 2011

Cuentos que sí cuentan: EL BORREGUISMO...

23º eslabón. Otro cuento de ovejas, borregos y... borreguismo.

           En una rústica aldea de algún país, las ovejas tenían algo de humano. Todas eran bien diversas aunque no lo pareciera. Estaba la oveja laboral, la doméstica, la oveja ama de casa, la textil, la oveja despistada, la trabajadora, la tonta, la pija, la hippy, la yuppy y la oveja "cool" (la "guay", la "malota"...). ¡Ah! La oveja cool; era la sensación del ovejindario. ¡Vaya con la ovejita! Se colaba en los parques públicos, destrozaba los jardines, festejaba con el pasto ajeno... Los pelos, ¡qué pelos! Nunca dejaba que el pastor acabara de trasquilarla, y a mitad, con tres franjas en el lomo, de un brinco, estaba fuera del corral.

Era "cool", trataba a todas de borrega, cordera, lanita, becerra y de "tú". Ella se autoproclamaba: "mi dama". ¡Qué oveja tan independiente, tan segura, tan decidida, tan... humana! Sí, eso es: humana. Fíjate con qué estilo hace todo, con qué desenvoltura. Es la oveja liberada, la oveja entretenida, la oveja líder, modos todos con los que se califica hoy en día a la oveja "cool", a mi dama, a la oveja perdida.
 
A la oveja perdida la llaman la oveja liberal, o liberada del yugo de la opresión del pastor que le dice por dónde ir, dónde pastar, de quién fiarse y a quién temer. Y sale libre a pastar y ser pastada...

A la oveja perdida se le llama también la oveja líder; mírala cómo toma la iniciativa. “¿Las otras? Noventa y nueve borregas que se dejan explotar, que pierden su lana, su leche y sus crías.”
 
Todo iba bien en su vida, de repente, ¡qué sorpresa! “¿Dónde está el pastor? Lo perdí... Ja, ja. Yo sólo me entretuve saboreando ese nuevo tipo de margarita, "probando" flores y caminos y estilos y laberintos y acantilados y... "trancazos" de aúpa. ¡Qué entretenida vida la mía!”
 
          El pastor quería llevarla a fuentes de agua clara, quería llevarla a valles de pastos sabrosos. El pastor sólo quería cuidarla. El pastor salió a buscarla, ha pasado muchos años, y aún no se nada ...

          Parece necesario que los jóvenes debamos probar por nosotros mismos las malas experiencias, los golpes de la vida. Nada sirve que nos avisen. Es una cuestión que nos planteamos como: “...son cosas de la edad”.

          Pero si lo analizamos bien, vemos que no es cierto. La gran mayoría de los jóvenes, sin dejar para nada de serlo, saben aceptar consejos, saben entrar en el juego de la vida, con sus límites y su responsabilidad. En el fondo sabemos que necesitamos alguien que nos guíe, que nos diga por dónde ir o por dónde no ir.

          Es cierto que siempre habrá de los "perdidos" (que esperamos con todas nuestras fuerzas que lo sean temporalmente).

         El borreguismo, como siempre digo,  no es de los que siguen al pastor (en plan negativo o exagerado sería algo como "pastoradicción"). El borreguismo es de los que siguen a la oveja perdida y, antes o después, se la pegan...



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