lunes, 11 de julio de 2011

Sobredosis semanal: los lunes fatídicos o el amor


Salmo 83  (acotado)

Qué deseables son tus moradas
Señor de los ejércitos...
Mi alma se consume, y anhela
los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne,
retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa,
la golondrina su nido
donde colocar sus polluelos...
Dichosos lo que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación...
Dichosos los que viven en tu casa.

Vale más un día en tus atrios
 que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.
Señor de los ejércitos, escucha mi súplica.
Dichosos los que viven en tu casa...

Quizá el verano es un buen momento para pensar en la eternidad, para anhelar la eternidad, para soñar con lo eterno.

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