lunes, 4 de julio de 2011

sobredosis semanal: los lunes fatídicos o el amor


En el jardín había un manzano.
Tenía hambre; era ansiedad.
Las manzanas, limpias, brillaban.
Tenía ansia; era necesidad.

Necesidad de un humano.
Tenía hambre; era soledad.
Entrañas que reclamaban.
Solitario; ansiada intimidad.

Me acerqué al manzano.
Fresca fruta en gratuidad.
Los ojos de él... Confirmaban.
Grata fruta en virginidad.

La culebrilla saltó a mi mano.
Rápido un grito de necesidad.
Los ojos de ella, la ahuyentaron.
Limpia fruta, en intimidad...

No tener miedo al amor humano cuando estamos en la presencia de Dios. No tener miedo a la debilidad humana, cuando hay verdadera humildad. Y no escapar de lo que es una necesidad humana, la intimidad.

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