domingo, 24 de julio de 2011

reflexión seria: PROCESO PARA PERDER LA FE...

Partir de esta realidad: una ingente cantidad de los cristianos, y muchos sacerdotes y prelados, no alcanzan a tener una fe auténtica.  Se trata de una fe muy “protestante”. Su vida cristiana es un simple status, su fe es una "pose", o una forma de "salir al paso".   ¿En qué punto del proceso estoy yo?
1.  No es una fe que me hace vivir heroicamente, como su contenido exigiría. “Si Cristo obedeció heroicamente  a su Padre, ¿no tendría que hacerlo yo?”

2. No son verdades que proporcionan una experiencia viva. “Lo creo, pero a mí me preocupan realmente otras cosas”.

3. Esas verdades de fe se quedan en la inteligencia y pocas veces condicionan mis actos diarios. “Apenas cumplo con lo básico aprendido, y por guardar las formas...”

4. Creo en unas verdades que son más bien históricas, que no afectan mi presente real. “Seamos claros, son creencias de algo del pasado o del futuro”.

 
5. No sentimos necesidad de incrementar una fe que no acabamos de entender: “¿Una fe que mueve montañas? Eso para los santos”.

6. Por ello no sentimos necesidad de pedir repetidamente su aumento: “Para qué perder tiempo pidiendo que aumente mi fe”.


7. Y entonces se impone la ley del desgaste: lo que no aumenta acaba disminuyendo. “Creo que cada vez creo menos”.


8.  Nuestra fe se disuelve en un discurso de la razón (cavilación). “Creo que tengo que pensar bien lo que creo”.


9.  Y como la razón no puede con los contenidos de la fe, comienzan las dudas destructivas. “Creo que es una tontería lo que creo”.

10. Y es el final de la fe. “Creo que ya no necesito creer”.

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