sábado, 30 de julio de 2011

Cuentos que sí cuentan: no usar la generosidad como salvoconducto...


20º eslabón. Los mazazos llegan... aunque seas generoso



Era una expedición de médicos voluntarios la que se incursionaba peligrosamente por la selva amazónica. Iban buscando comunidades indígenas afectas por una  enfermedad nueva que los estaba diezmando. Era una misión humanitaria.



          Estaban ya casi llegando a uno de los poblados afectados cuando, de repente, un silbido cruzó la selva, desde la altura de un árbol. Una flecha envenenada atravesó el corazón de uno de los médicos de la expedición.



          Rápido los compañeros sacaron sus instrumentos para curarle. El herido no quiso que le tocaran hasta que no le respondieran sus preguntas: ¿quién lo había herido? ¿por qué motivo? ¿por qué a él? Y la más dura: ¿porqué Dios permitía semejante cosa, a él que estaba en una misión humanitaria?



          Minutos más tarde aquel buen hombre moría.



 

          Y es que si queremos entender el dolor antes de aceptarlo, simplemente moriremos. El dolor es un misterio que nació con el pecado. Es absurdo buscar una vida sin dolor, porque la vida nos enseña que el dolor es una escuela obligada de maduración y de amor verdadero. Es absurdo parar de vivir por no entender el dolor que nos afecta o nos rodea. Es inútil rebelarse contra Dios por causa del dolor, porque el dolor es un invento del hombre alejado de Dios. Y es muy infantil creer que, por estar bien con Dios, ya nos libramos de la "parte de dolor" que nos correponde...



Como decía un famoso autor: “cuando tú me expliques porqué Dios mandó a su Hijo a la cruz, entonces yo te diré el por qué de tu dolor”.

viernes, 29 de julio de 2011

Reflexión seria y amena: entrevista a un Tuareg

(En la Contra del periódico catalán La Vanguardia)


- No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!
Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao,
al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos
y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad
Montpellier.
Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg.
Soy musulmán, sin fanatismo
- ¡Qué turbante tan hermoso...!
- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto
cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando
a su través.
- Es de un azul bellísimo...
- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto:
la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...



- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros
pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color
del mundo.
- ¿Por qué?
- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
- ¿Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del
desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia
es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.
- ¿Cuántos son?
- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas.
Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que
sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar
este pueblo.
- ¿A qué se dedican?
- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un
reino de infinito y de silencio...
- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio
corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor
nitidez?
- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas
nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y
hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo.
¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz
en él!
- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..
- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento,
para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire,
escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas...
Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde
hay agua.
- Saber eso es valioso, sin duda...
- Allí todo es simple y profundo.
Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad.
Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple
hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a
ser, ¡porque cada uno ya es!
- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se
corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...
- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...
- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas:
¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté...
Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr
el agua... y sentí ganas de llorar.
- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua!
Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo
dentro un dolor tan inmenso...
- ¿Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los
animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi
madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias
y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.
- ¿Qué pasó con su familia?
- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela.
Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el
maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba
de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba
ayudándome...
- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento
el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la
mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel
 libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de
 leerlo...
-Y lo logró.
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
- ¡Un Tuareg en la universidad. ..!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego
de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas:
allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra,
como es distinta cada cabra.
Aquí, por la noche, miráis la tele.
- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se
pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco,
y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay
atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a
nadie!
- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor,
y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente
 al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul,
 rojo, amarillo, verde...
- Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda
y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el
hervor...
La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se
acompasan al pot-pot del hervor...
- Qué paz...
- Aquí tenéis reloj,…
 … allí tenemos  tiempo.

Los jueves con Edu y Marta: PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS II

PRINCIPIOS pedagógicos fundamentales

1.       De persona a persona 
2.       De auto-convicción     HOY
3.       De formación integral
4.       De gradualidad y flexibilidad
5.       De conocimiento y crecimiento constante
6.       De eficacia metodológica
7.       Cristocentrismo 



 Principio de auto-convicción




       El principio de auto-convicción es uno de los más importantes en la sana pedagogía cristiana. No basta que el ambiente, los educadores, las herramientas de trabajo se encuentren en óptimas condiciones. Si el educando no desea formarse, si no pone lo mejor de su parte, sencillamente, no se formará. Llegará a tener una forma­ción endeble y superficial que no calará hasta el interior; y por más acompañamiento o medios que el educador ponga (no nos engañemos), al final los aparentes logros, si se llegan a dar, serán simples pompas de jabón o meros vuelos de aviones de papel... El proceso educativo de los muchachos se basa en la interiorización del comportamiento, de las actitudes y de los valores; por tanto, el formador debe forjar en ellos un gran espíritu de convicción y sinceridad, para que no hagan nada inducidos por coacción externa, miedo o presión ambiental. Cuántos problemas se habrían ahorrado tantas instituciones educativas de antaño –y de no tan antaño- si hubieran aprendido a aplicar este principio.



No se me olvida el caso de un chico, muy bueno, pero que era un auténtico desastre en el colegio y en el centro juvenil: inquieto, desordenado, capaz de romper un objeto por día. El padre no lo podía creer, no lo aceptaba, su hijo era impecable en casa… Y es que el chico seguía unas estrictas normas de orden en casa… Pero bajo la presión de un padre autoritario, estupendo en valores fuertes, pero que no había logrado que sus hijos interiorizaran esa formación, ni la auto-convicción en los principios inculcados. Y su posición de “padre perfecto” no le permitía ver la realidad de su hijo de puertas para afuera, lejos del “firme hogar”.



       A simple vista podría pensarse que la auto-convicción consistiría en dejar solo al educando para que alcance las metas que él crea conveniente. Es evidente que no se trata de esto. En esta línea se mueven aquellos que rechazan, por ejemplo, la dirección disciplinar, académica o espiritual, aduciendo el ya conocido argumento de la “manipulación”. Apelan a que la educación es una relación inter­personal que se inserta en las estructuras de la comunicación hu­mana, cuyo presupuesto fundamental es el respeto a la libertad de la persona. Por lo mismo –añaden- la orientación disciplinar, académica o espiritual debería ser “no‑di­rectiva", es decir, la educación no tendría que imponer una guía, consejo o solu­ción determinada para respetar dicha libertad.

       ¿Qué se ha de responder a esa postura que busca “manipulación” en la exigencia educativa? Ante todo, hay que disipar un equívoco de fondo: una cosa es suplantar a quien ha de tomar una dirección determinada, y presionarlo para que la si­ga; y otra, muy distinta, inhibirse de toda ayuda orientadora y directiva que se pida, para poder buscar y seguir caminos racionales de maduración y discernimiento en la vida. El “no imponer” no significa no proponer, no inculcar y no exigir sanamente. Por más que mu­chos psicólogos y pensadores promuevan la liberación y la desinhibición de la persona en el abandono más completo a sus pasio­nes, caprichos y ocurrencias, margi­nar al chico en el momento más cru­cial de su vida, cuando se abre precisamente con mayor inquietud e ilusión a su propio futuro, equivaldría a un verdadero crimen mo­ral.

       Queda claro, pues, que el principio pedagógico de auto-convicción debe ir acompañado, por parte del pedagogo, de una clara conciencia directiva y orientadora. En la segunda parte de este libro se afrontará el modo como el adolescente, más o menos inconscientemente, espera ser dirigido en medio de sus incertidumbres y necesidades; manifiesta así el deseo innato de todo hombre de ser orientado (exigencia constitutiva de la naturaleza humana). Poco a poco, con el paso de los años, la persona irá adquiriendo seguridad, conocimiento de lo que tiene entre manos, y así poder caminar por la vida basada en sus propias convicciones, libremente aceptadas.         

       Aquí entra en juego la varia­ble libertad, que hace que no siempre se logren los resultados deseados, por muy intenso que haya sido el esfuerzo. Es necesario que el muchacho empeñe toda su per­sona para conseguir el fin; de lo contrario, la formación recibida puede reducirse a una ligera capa de barniz. El formador debe poseer la pericia para despertar en el educando el deseo sincero de formarse: sugiriéndole el camino auténtico de la felicidad, el de la donación y el amor; ofreciéndole grandes modelos e ideales; mostrándole las urgentes necesidades del mundo y la gran misión que tiene entre manos; suscitándole la satisfacción de ser un hombre responsable y del trabajo bien hecho; lanzándole el reto ambicioso de forjarse una gran personalidad  para servir mejor a Dios y al prójimo y construir así una sociedad más justa y solidaria. Estos motivos, entre otros,  se deberían usar de modo espontáneo y natural para despertar el “apetito” de la formación.



Quién no ha visto la escena del típico adolescente con cara de aburrido, con los ojos hacia arriba, diciendo en su interior: “aguanta, aguanta”, mientras su padre le da el típico sermón o mientras el profesor explica sin la más mínima emoción la materia de turno. Quién no ha visto, por otro lado, la típica película (desde viejos clásicos como Sonrisas y lágrimas, Rebelión en la aulas o El diario de Ana Sullivan a los más actuales: La sociedad de los poetas muertos, Diario de la calle, Cadena de favores, El club de los emperadores, La vida es bella…) donde el padre o maestro logran conectar y despertar el hambre de formación. Al respecto, unos buenos cineforums para educadores serían sumamente enriquecedores.


lunes, 25 de julio de 2011

LA VERDAD SOBRE EL ASESINO DE NORUEGA. ¿MASONERÍA?



El asesino de Noruega, obsesionado con el islam, dirigió graves insultos contra Benedicto XVI

Massimo Introvigne, máximo experto mundial en sectas, ha analizado a fondo el pensamiento de Anders Behring Breivik.

Las motivaciones del supuesto autor de los atentados de Oslo, Anders Behring Breivik, no tienen nada que ver con el cristianismo, ni siquiera con ramas del cristianismo fundamentalista, explica el sociólogo de la religión Massimo Introvigne, representante de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para la lucha contra el racismo y las discriminaciones contra los cristianos.


Un libro revelador

Behring, según informa Introvigne, ha expuesto sus reivindicaciones e ideología en un libro 2083. Una declaración de independencia europea, firmado con el pseudónimo de Andrew Berwick, y difundido en un sitio codificado en Internet el 22 de julio, pocas horas antes de los atentados.

“La autenticidad del texto", explica Introvigne, "parece confirmada por por el hecho de que incluye detalles sobre la vida privada y familiar de Breivik, y sobre la preparación del atentado, cuyo objetivo, entre otras cosas, nunca es mencionado, que sólo el terrorista podía conocer y es coherente con otros escritos de Breivik”.

“Este texto, de 1.500 páginas, es en una tercera parte una antología de escritos contra el islam y la inmigración de otros autores, entre los que se encuentra el blogger noruego Fjordman, verdadero padre espiritual del terrorista, de quien cita un escrito, según el cual, después de la Edad Media, el cristianismo -cuyos únicos aspectos positivos eran de origen pagano- se ha convertido para Europa en ´una amenaza peor que el marxismo´”.

Otra tercera parte de los escritos del volumen ofrece material autobiográfico de Breivik, detalles sumamente minuciosos sobre las armas, las tácticas militares y explosivos, y un alucinante diario sobre la preparación del atentado.


Sucedáneo templario y masón



“La parte más interesante", afirma Introvigne, "es la ideológica, que explica las motivaciones de atentado y las ideas de Breivik”.

El terrorista habría fundado, en 2002, en Londres, junto a otros activistas, la orden templariia de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo de Salomón, inspirado en los grados Templarios de la Masonería, una organización de la que forma parte Breivik y a la que alabó por su “papel esencial”, pero a la que considera incapaz de pasar a la acción militar.

Esta supuesta Orden está abierta a “los cristianos, cristianos-agnósticos y ateos-cristianos”, es decir, a todos aquellos que reconocen la importancia de las raíces culturales cristianas, “pero también a las judías e ilustradas”, así como a las “paganas y nórdicas” por oponerse a los verdaderos enemigos, el islam y la inmigración.

El cristianismo, algo instrumental

“Lejos de ser un fundamentalista cristiano", aclara Introvigne, "Breivik, bautizado en Iglesia Luterana de Noruega, se define un ´cristiano cultural´, cuya apelación a la herencia cristiana tiene una función instrumental anti-islámica”.

La iglesias, según el terrorista, no están dispuestas a luchar contra el Islam. Por ello, propone un Gran Congreso Cristiano Europeo del cual nazca una nueva Iglesia Europea y anti-islámica. Y amenaza directamente al Papa Benedicto XVI, pues “ha abandonado el cristianismo y a los cristianos en Europa y debe ser considerado un Papa cobarde, incompetente, corrupto e ilegítimo”.


Tres fases de la guerra

Los “justicieros Templarios” de Breivik deberían promover tres fases de la “guerra civil Europea”, explica el sociólogo.


“En la primera (1999-2030), deberían despertar la conciencia dormida de los europeos a través de ´ataques sobrecogedores de las células clandestinas´, desencadenando la acción de grupos que utilizan el terror´: grupos pequeños, incluso de una o dos personas.


En la segunda fase (2030-2070), se debe pasar a la insurgencia armada y a los golpes de Estado; en la tercera (2070-2083), a la verdadera guerra en contra de los inmigrantes musulmanes.


Odio a Hitler


Breivik es consciente de que los ataques de la primera fase transformarán a los conspiradores en terroristas odiados por todos, pero ésta es la forma del “martirio templario” que busca. Los objetivos de “los ataques sobrecogedores” son los partidos políticos: el Partido Laborista Noruego, en primer lugar, pero también apunta contra los partidos europeos que boicotearían de diferentes maneras la guerra al Islam. Escribe amenazas contra partidos políticos italianos cómplices de esta acusación y contra Benedicto XVI.

Breivik reitera que no es un nazi (“si hay una figura que odio es Adolf Hiter”) debido a su ideología político-religiosa pro-semita y pro-israelí y sueña con una gran alianza de los pueblos nórdicos y los judíos para luchar contra el enemigo que le obsesiona, el Islam.


Riesgo de la amenaza

“Queda por ver si es verdad o puro delirio", concluye Introvigne, "la afirmación de que los neo-templarios de Breivik no se reducen a él solo, sino que abarcan a otras personas que, según el texto, se estarían entrenado en África y en otros lugares por los criminales de guerra serbios, a quienes el terrorista considera como héroes. Si fuese verdad, la amenaza contra Italia y el Papa debe ser tomada en serio”.



(Forum Libertas)


CONOCIMIENTOS PARA NO FOMENTAR DESVIACIONES SEXUALES

FACTORES QUE INFLUYEN  EN LA CONDUCTA SEXUAL

Recordemos cosas ¿sabidas? pero importantes.

La identidad genérica y sexual es el resultado de la interacción entre condicionamientos biológicos, psicológicos y ambientales, en especial la educación familiar y la influencia cultural de la sociedad.

El condicionamiento biológico viene definido por la dotación hormonal que determina una configuración física y ciertos patrones de conducta (masculina o femenina).
Esto es patente en los animales, pero a medida que ascendemos en la escala zoológica, y sobre todo cuando llegamos al ser humano, observamos una mayor influencia ambiental y psicológica que biológica.

Los rasgos anatómicos y genitales del recién nacido actúan como señales que disponen a sus padres en la asignación de un sexo y una educación determinados, según la masculinidad o femineidad de su hijo o hija. Las restantes actitudes sociales  vienen a condicionar y deben reforzar psíquicamente la identidad genérica hasta una  total reafirmación.

Factores educacionales. Estudios realizados sobre niños que presentaban ciertos rasgos femeninos, como la preferencia por los juguetes, ropas y compañía de niñas, revelaron que con frecuencia se daban hechos como:  incomprensión, rechazo y desprecio por parte del padre, excesivo apego a la madre con superprotección por parte de la misma en cuanto a excesivos cuidados e inhibiciones en los juegos rudos que suponían cierto riesgo físico y en la interacción con otros niños varones, difícil acceso al desempeño del papel masculino por la convivencia exclusiva entre niñas o mujeres que lo privaba de un hombre adulto que le sirviera de modelo y la posible belleza o delicadeza física que condicionaba a los adultos a ejercer sobre él un trato similar al dispensado a las niñas. Y algo similar ocurre con las niñas cuya educación es encauzada hacia la conducta masculina.

Factores culturales. Principalmente los relacionados con la moral y la religión, encaminados hacia un puritanismo excesivo; generadores de serios conflictos intrapsíquicos por el constante miedo a la condenación y el castigo que lleva a profundos sentimientos de culpa inhibitorios de una respuesta sexual normal. En este campo adquiere especial significación el estrago causado sobre la sexualidad femenina, ignorada hasta hace muy poco y que finalmente va emergiendo a la luz con todo su potencial y relevancia para asombro, y en cierto modo pavor, del hombre que siente tambalear sus puntales de machismo dominante.


Factores psicológicos. Aquí se incluyen todos los miedos, preocupaciones y tabúes relacionados con la sexualidad. Desde las fobias provocadas por experiencias sexuales traumáticas previas a los conflictos emocionales que determinan miedos al rechazo afectivo; pasando por las inseguridades en la personalidad, complejos de inferioridad, temor al embarazo, timidez, etcétera. En definitiva, cualquier alteración psicológica puede verse reflejada en el área sexual.

Factores circunstanciales. Como pueden ser enfermedades físicas, situaciones de fatiga psicofísica, estrés, depresiones o determinados tratamientos farmacológicos que inciden sobre el rendimiento sexual por repercusión en el sistema nervioso.


Obviamente  algunos de estos elementos se pueden escapar  del control... Pero mucho se puede evitar si se es precavido y se educa bien y con equilibrio.

(J.M. Ubeda. REvisado P: José)
               

sobredosis semanal: los lunes fatídicos o el amor

¿Yo para qué nací?, para salvarme,

que tengo que morir es infalible.

Dejar de ver a Dios y condenarme,

triste cosa sería pero posible.

¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible?

¿Qué hago? ¿En qué me ocupo?

¿En qué me encanto?

Loco debo ser, pues no soy santo.


                                         Lope de Vega


 Antiguo escrito que hay que saber interpretar desde la perspectiva del AMOR, porque la salvación no es otra cosa que anclarse en el amor de Dios, y  la santidad no es otra cosa que buscar con pasión ese amor. Si alguien tiene otro concepto de la salvación o de la santidad que lo vaya cambiando...

domingo, 24 de julio de 2011

reflexión seria: PROCESO PARA PERDER LA FE...

Partir de esta realidad: una ingente cantidad de los cristianos, y muchos sacerdotes y prelados, no alcanzan a tener una fe auténtica.  Se trata de una fe muy “protestante”. Su vida cristiana es un simple status, su fe es una "pose", o una forma de "salir al paso".   ¿En qué punto del proceso estoy yo?
1.  No es una fe que me hace vivir heroicamente, como su contenido exigiría. “Si Cristo obedeció heroicamente  a su Padre, ¿no tendría que hacerlo yo?”

2. No son verdades que proporcionan una experiencia viva. “Lo creo, pero a mí me preocupan realmente otras cosas”.

3. Esas verdades de fe se quedan en la inteligencia y pocas veces condicionan mis actos diarios. “Apenas cumplo con lo básico aprendido, y por guardar las formas...”

4. Creo en unas verdades que son más bien históricas, que no afectan mi presente real. “Seamos claros, son creencias de algo del pasado o del futuro”.

 
5. No sentimos necesidad de incrementar una fe que no acabamos de entender: “¿Una fe que mueve montañas? Eso para los santos”.

6. Por ello no sentimos necesidad de pedir repetidamente su aumento: “Para qué perder tiempo pidiendo que aumente mi fe”.


7. Y entonces se impone la ley del desgaste: lo que no aumenta acaba disminuyendo. “Creo que cada vez creo menos”.


8.  Nuestra fe se disuelve en un discurso de la razón (cavilación). “Creo que tengo que pensar bien lo que creo”.


9.  Y como la razón no puede con los contenidos de la fe, comienzan las dudas destructivas. “Creo que es una tontería lo que creo”.

10. Y es el final de la fe. “Creo que ya no necesito creer”.

sábado, 23 de julio de 2011

Cuentos que sí cuentan

19º eslabón. El camino más eficaz para lograr la generosidad.


          Alex fue con su padre a visitar a un tío religioso, que vivía en una isla lejana. Nada más desembarcar se dirigieron a la ciudad sagrada. Y al entrar en el gran templo, se quedó el muchacho totalmente maravillado por el esplendor y la belleza de los ornamentos.

El religioso llevó a su sobrino  ante uno de los altares en el que ardía un brasero. Los fieles se acercaban respetuosos, y depositaban sobre las brasas ligeros puñados de incienso oloroso.
 
Este lugar dejó a Alex embelesado. Su tío le había explicado que el incienso quemado subía directamente al cielo como un acto de adoración a Dios.

Prosiguieron su visita al templo, hasta que el sacerdote y el padre de Alex se dieron cuenta de que el muchacho ya no andaba con ellos. Comenzaron a buscarlo. Después de breve rato, lo encontraron ante el altar del incienso. Entusiasmado, casi extasiado, el muchacho arrojaba verdaderos puñados de incienso sobre la llama sagrada.
“¡Alex! –exclamó el sacerdote–, deja de echar incienso ¿No te das cuenta de que es muy precioso, y también muy caro?”

Diez años más tarde atracaban, en la isla de la ciudad sagrada, cinco barcos cargados de incienso aromático. Una nota para el sacerdote, presentaba este don tan preciado:  “Querido tío, creo que tenemos que aprender a ser generosos con Dios. Te saluda, Alejandro Magno”.

Hoy se habla mucho de ser generoso, de colaborar en ONG´s en bien de la humanidad, de los más necesitados ¡Estupendo! Pero no olvidemos que la verdadera generosidad debe nacer de un amor que transcienda, que no se quede en lo temporal de esta vida. La historia demuestra que quien más generoso es con Dios, lo es también más con el prójimo. Y es que sólo con una fuerza divina, el hombre podrá ayudar eficazmente a sus hermanos.
         
Como bien señalan las cifras, la Iglesia Católica es la primera, la gran ONG. Unos ejemplos: en 109.000 centros de salud (de los cuales más de seis mil hospitales) hay 250 mil católicos trabajando voluntariamente. El 25% de los afectados por la terrible enfermedad de SIDA son atendidos por religiosos o voluntarios católicos. Qué decir de CARITAS, esa asociación internacional de la Iglesia que gestiona sin corrupciones la ayuda a montones de países en la miseria. Qué decir de las diminutas hermanas de la Madre Teresa, atendiendo a los pobres más pobres de los lugares más pobres del mundo. Qué decir de las numerosas congregaciones de monjas que atiende con amor inapreciable a millones de ancianos, que otros quisieran eliminados.


jueves, 21 de julio de 2011

Los jueves con Edu y Marta:PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS I

Acabadas las siete actitudes básicas que debe tener todo buen educador, empecemos a ver los:



PRINCIPIOS pedagógicos fundamentales



1.        De persona a persona  HOY

2.       De auto-convicción   

3.       De formación integral

4.       De gradualidad y flexibilidad

5.        De conocimiento y crecimiento continuo

6.       De eficacia metodológica

7.        Cristocentrismo 





1.       De persona a persona



       Uno de los secretos de la pedagogía cristiana, desde sus inicios, es la formación personalizada, la atención detallada, particularizada, no masiva ni superficial. “Dios no ha hecho a las personas en serie in­dustrial, sino que cada una es obra de artesanía singular y divi­na”. El mismo ambiente cultural en que nos movemos hace más urgente reavivar en el corazón humano el deseo de establecer relaciones interpersonales profundas y maduras, duraderas y responsables, donde se tenga en cuenta la singularidad de cada quién. Esta atención personalizada se hace absolutamente imprescindible al llegar al período tan crítico de la pubertad, cuando se desarrollan importantes cambios en la personalidad, con sus reflejos de rebeldía familiar y social, frialdad en la vida espiritual, apatía en sus estu­dios, y un largo etc. Los educadores lo deben tener muy claro: abarcar sólo lo que se pueda hacer bien; dedicarse sólo a quienes se pueda atender personal y sólidamente. El “cuantos más mejor” debe siempre acompañarse de un condicional “si puedo dedicarme a cada uno personal y profundamente”.

       Formación personalizada no significa que el formando sienta que un formador está sobre ella para darle una serie de indicaciones y de contenidos formativos, para controlarla y corregirla en todo momento. Educación personalizada no significa vigilancia personalizada. Es clave, ya lo hemos señalado, la relación que se instaure entre formador y formando: como camino de motivación y exigencia, como acompañamiento paciente y exigente, como encuentro existencial a partir de la realidad concreta del muchacho.

       Es necesario conocer a cada educando de forma omnicomprensiva: sus gustos, preferencias, cualidades, inquietudes, sus simpatías y antipatías, etc. Y ofrecer a cada uno la ayuda que él necesita, y la exigencia proporcional a sus talentos y capacidades personales. El buen formador conoce a cada uno en profundidad y actúa con cada uno de la forma más conveniente, de forma original y creativa. Este entregarse a “cada uno con sus cadaunadas”, es sello de autenticidad en la labor educativa. “Se debe conocer con la mayor perfección posible la personali­dad del formando para ayudarlo, motivarlo y encauzarlo debidamente. Y nunca hay que pensar que se ha hecho lo suficiente por él y que se puede, en consecuencia, dejarlo sin tanta atención”.



De esto también me han tocado varios casos. Padres que han acertado con la educación de, quizá, bastantes hijos (tres o seis) pero que les ha fallado, a lo mejor, el cuarto o el séptimo. Encontraron un sistema bueno que fueron aplicando en todos sus hijos, pero no se dieron cuenta de que ese sistema no funcionaba con el tercero, o el quinto... Esto un reto para los padres y educadores deseosos de dar lo mejor para cada muchacho: buscar el mejor sistema y atención para cada uno, saber cambiar, adaptarse, no cansarse con el paso de los años y de los hijos, de los alumnos...



       Es evidente que este principio pedagógico es una expresión primaria y sublime de la caridad. Qué importante sería que los padres y educadores, especialmente en los momentos de impotencia o “desesperación” recordaran los preceptos evangélicos: “… a mí me lo hicisteis”; “dejad que se acerquen a mí…” “conozco a cada una por su nombre…”. Que nada en la vida de una familia, de una escuela, de un centro juvenil sofoque esa atención y preocupación por todos y por cada uno. De nada sirven los mejores medios, las mejores actividades, las mejores estructuras si no facilitan el trato personal y profundo, si la persona (cada persona) no está al centro de nuestra acción educativa y de nuestra vida.

       Esto no quita que debamos descartar los medios de comunicación de masa (dado que no permiten, al menos como punto de partida, el encuentro personalizado). También a través de ellos en cierta medida se puede y se debe llegar al corazón de las personas. Pero como dijimos en los fundamentos, para que las relaciones sean verdaderamente fecundas (estables y transformantes) han de pasar por el acompañamiento personalizado. Pongamos en duda lo que podríamos llamar un compromiso humanitario on line. Al final, una mirada o unas manos como las de la Madre Teresa es lo verdaderamente necesario para el corazón de los muchachos.

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