jueves, 2 de junio de 2011

Los jueves con Edu y Marta: ACTITUDES básicas del buen EDUCADOR I


1. Coherencia y realismo      HOY
2. Confianza y compromiso
3. Liderazgo y autoridad 
4. Cariño y exigencia
5. Paciencia y constancia
6. Calma y resolución
7. Apertura y provocación


La primera norma pedagógica es el ejemplo que el educador debe dar. Mencionamos anteriormente cómo los muchachos perciben la autenticidad de vida de sus formadores. Es inútil querer engañarles, al menos por largo tiempo. Es decisivo “el influjo que un formador deja, para bien o para mal, en la cera blanda del corazón de un adolescente”. “El alma de un niño, de un adolescente o joven, capta con una sensibilidad finísima, aparentemente inconsciente, todo cuanto ve en sus formadores”. "Nadie da lo que no tiene" y "de la abundancia del corazón habla la boca". Esto debe ser un reclamo constante para la sana autocrítica y para saber corregir con humildad, las continuas y pequeñas incoherencias de la propia existencia y en el desempeño de la misión particular.


En definitiva, se es formador cuando se conquista el ascendiente moral, que sólo se logra cuando la madurez humana empapa y orienta todos los actos. Esta madurez implica la coherencia entre lo que se es y lo que se profesa, y tiene su expresión externa más convincente, también de cara a los propios educandos, en la fidelidad y responsabilidad en el cumplimiento de los compromisos y deberes contraídos con Dios, con la sociedad, con la institución donde se trabaja y, por supuesto, con la propia familia. Es hermoso, y sumamente eficaz, cuando un educador cristiano no busca esconder su identidad en ningún momento, cuando es ejemplo de oración frecuente y de abnegación alegre en medio de la vida ordinaria de una familia o de un colegio, durante los momentos de trabajo o en los momentos de descanso y convivencia.




Esto, que todos comprendemos como obvio, ¡cuánto cuesta tenerlo presente en la vida ordinaria! Qué triste es la sonrisa irónica de un muchacho cuando se le está hablando de la importancia del respeto y veneración hacia sus padres o formadores; y te dice: “¡Pero si mis padres, en mi casa, tratan a mis abuelos como a un bulto fastidioso!”; “¡pero si el profe es el primero que…!”; “¡a qué viene ese sermón del cura si…!”. ¿Hago balance habitual de mi coherencia de vida? ¿Se me escapan detalles o huecos importantes en la vivencia de la coherencia? ¿Soy consciente de que, antes o después, la verdad sale a la luz? ¿Asumo en plenitud mi responsabilidad? ¿Soy humilde para rectificar? ¿Sé que no estoy solo en el intento…?



     No se nos puede escapar que una vida coherente también necesita de muchísima humildad; de otro modo podría abrirse la puerta de la soberbia y del perfeccionismo rigorista. Y si bien la coherencia es condición indispensable, también lo es el conocimiento realista sobre la propia fragilidad humana. Ni el mejor padre ni el mejor maestro se libran de esto. La debilidad y el error es un patrimonio de la naturaleza humana caída. ¿Vamos a dejar de educar porque en momentos puntuales nos descubrimos frágiles? ¡Claro que no!  Ciertamente hace falta mucha sinceridad y  mucha humildad. Aprender de los propios errores y, lógicamente, reconocerlos y alejarse de ellos lo mejor posible.

Es falsa humildad la que se escuda en las propias caídas para renunciar a la propia misión educativa. Y es falsa sinceridad el querer revelar a toda costa las propias miserias a los que tenemos bajo nuestro cargo, más cuando son menores de edad y sin capacidad de asimilar todavía la realidad de la condición humana. La miseria humana es ya propiedad de la misericordia divina y sólo a Dios debemos plena claridad y rendición de cuentas. Eso no quita, por supuesto, lo dicho al inicio de este apartado: sin coherencia se hace insoportable para uno mismo y para los demás la labor educativa. Y eso no quita que la verdad es liberadora de conciencia y que, antes o después, es bueno poner sobre la mesa la propia realidad, con prudencia y sólo a quienes tienen derecho a saberla (que por lo general no deben ser muchos).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...