sábado, 19 de marzo de 2011

Cuentos que cuentan: la verdad es como es

4º eslabón: La verdad es como es, no te dejes engañar.   

Santiago es un gran matemático. Ahora está probando su nueva y potente calculadora.

“A ver, una multiplicación sencilla: 3 multiplicado por 4… ¡13,98! ¿Qué es esto?” El resultado, obviamente, es equivocado.

“De nuevo: 3 multiplicado por 4 es igual a... ¡11,82! ¡No es posible! ¿Qué le pasa a esta calculadora?. Me han engañado.” Dice enfadado.

Justo en ese momento entra una colega a su cuarto. “¿Qué te pasa? ¿Por qué se te ve tan molesto?”

“Imagínate, me han engañado unos vendedores. Me han vendido una calculadora que no sirve, todas las operaciones que hago salen con algún margen de error. 3 x 4 da 13.98 unas veces, 11.82 otras. Todo menos 12.”

“¡Ay, Santiago! Desde que te conozco siempre has sido una persona sumamente intolerante. Más bien di que te han vendido la calculadora prototipo de la modernidad. Debes abrirte Santiago. El error también tiene sus derechos. ¿Qué importa un poco más o menos?”

“Hablas muy bien, amigo –replica Santiago–, pero si te hiciera caso yo no sería matemático...                  



 Aquel que dice que todas las verdades son relativas, que cada uno puede opinar lo que quiera, acaba contradiciendo la propia vida, las grandes certezas que sostienen la vida de los hombres. La verdad en lo fundamental no puede cambiar. 3 x 4 dará siempre 12 y deberá ser 12 para todo el mundo. ¿No sería absurdo crear una discusión entorno a esto?

          Vivir en el error lleva a la angustia; ser un conformista y no buscar la verdad lleva a la esclavitud de la ignorancia y de la duda constante. La verdad da paz al alma y es fuente de unión y comprensión entre los hombres. Porque 3 x 4 siempre será 12, sabemos que podemos comprar tranquilamente una docena de huevos en cualquier parte, y nos darán 12, los suficientes para hacernos cuatro estupendas tortillas, de 3 huevos cada una, ni uno más ni uno menos.

¿Podemos cambiar la verdad a nuestro gusto? ¿Somos libres de decir  que las cosas no son como son, que 3 x 4 no da 12, sólo por el hecho de que a mi  me da la vena de pensar lo contrario?

La verdad es adecuar mi mente, mis palabras y mis acciones a la realidad, a como son las cosas. Si en un ataque de “originalidad absurda” pienso, digo y hago lo contrario a la realidad, no puedo decir que esa es “mi verdad” (sí mis mentiras y engaños), porque la verdad es un patrimonio de todos; la verdad nos une a todos, salvaguarda la libertad de todos y, por tanto, el amor entre todos.

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