miércoles, 16 de marzo de 2011

Cuentos que cuentan: buscar la verdad...

3er. eslabón: Que no te cuenten cuentos sobre la verdad


En aquel mercado se vendía de todo: verdades de varios sabores, tres al precio de dos; verdades desechables, muy baratas; verdades de un día, casi regaladas.

Era un mercado floreciente, de todas partes de la ciudad bajaba la gente a comprar: señoras engalanadas y sus asistentas de hogar; hombres de negocios con prisas y silenciosos; jóvenes que llegaban tarde, como siempre, a la universidad; obreros preparando el almuerzo antes de entrar a trabajar; y algunos pobres, buscando sobras que recoger en cualquier papelera. No faltaba nadie.

          Me extrañó ver uno de los puestos del mercado, casi nuevo, limpio, sin colas ni estrujamientos. Me imaginé en seguida lo caro que deberían estar las verdades en ese lugar.

          Me acerqué a ver la lista:

        VERDADES                      PRECIOS
-Verdades personales……. Precio acordado
                                              con cada cliente
-Verdades comunitarias....  Precio compartido,
                                              grandes  facilidades
-Verdades eterna.............. Con la compra de las anteriores
                                              se regalan éstas




          Rápidamente acordé el precio de mi verdad personal… y me pareció muy apropiado. Como estaba señalado, me dieron como regalo un paquete completo de verdades eternas.


          Estaba feliz, pero algo extrañado. Pregunté al joven y amable dependiente, porqué toda esa gente del mercado, numerosa y presurosa, no venía a comprar más a un negocio tan fabuloso.


          “A toda esa gente –me dijo sonriendo– le gusta bajar diariamente al mercado. No les interesa tanto lo que compran, sino el estar siempre comprando y encontrando novedades. En cambio, los que compran en este negocio, que no son pocos, tienen verdad para rato, y no necesitan volver al mercado”.  
    
           

          Hay muchos hombres que creen que la felicidad está en buscar novedades, en experimentar todo, en cambiar constantemente de amistades, de creencias, de religión, de moral; van buscando la felicidad por todas partes... y nunca la encuentran.


         Freddy Mercury poco antes de morir decía a sus amigos que moría sin haber conocido la felicidad... después de haber experimentado todo.        “La verdad os hará libres”. No hay que inventar “verdades” a gusto del consumidor, porque las medias verdades acaban siendo las grandes mentiras que arruinan las vidas. Si queremos ser libres debemos buscar “la verdad”: el por qué de dónde vienes y a dónde vas, la verdad de una vida plena, la verdad que te hace libre de toda esclavitud interior, de las superficialidades de un mundo materialista, barato e inauténtico.


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